CAPITULO 7

1053 Words
------LEO----- Su suave pelo se enredaba en mis manos, podía sentir el aroma a flores que provenía de sus rizos castaños, bajé la vista y me encontré con sus hermosos ojos que ahora se mostraban oscurecidos por el deseo, era lo más bello que había visto en mi vida, la mujer de mis sueños deseosa de complacer mis caprichos, ella jugo con mi bragueta rozando con sus dedos la notoria erección que se adivinaba en mi pantalon y lentamente la libero de su tortuosa prisión, mi miem*** duro salto hacia ella quien lo recibió con sus manos acariciandolo expertamente, besándolo y jugando con el. - Me encantas Leo - susurró contenta de tenerlo entre sus manos - esta muy grande -. - ¿Te gusta Diana? - le dije sin poder dejar de mirarla - anda métetelo a la boca, quiero ver cómo lo lames - Ella rio sensualmente y separó sus labios para meterselo sin cortar el contacto visual conmigo, era un espectáculo que me tenía hipnotizado, no podía perderme un segundo de ella, ví su lengua rosada a pocos centímetros de mi erección y estaba a punto de tomarme en su boca cuando un horrible sonido me hizo levantar la vista un momento, a lo lejos sobre una pequeña mesa de madera estaba mi móvil que no paraba de timbrar cada vez mas fuerte y chillón, un horrible ruido ensordecedor por el que tuve que poner mis manos en mis oídos y aún así no paraba, baje la vista para ver cómo estaba Diana pero ella había desaparecido repentinamente, el vacío me lleno de pronto cuando entendí lo que estaba pasando. Me desperté bañado en sudor y con una horrible sensación de perdida, maldita alarma ¿No podía darme cinco minutos más? Me obligue a levantarme para tomar una ducha fría, estaba duro como una piedra y tenía exactamente una hora para ir a trabajar, esta no era la primera vez que tenía uno de esos maravillosos sueños con ella y estaba seguro de que no sería la última. Jodida Diana me estaba volviendo loco desde que volví, era más fácil cuando vivía en el extranjero y no tenía que verla a diario ¿Había sido una mala decisión trabajar junto con mi hermana?. La ducha me había calmado, pero no completamente, era eso o tener que masturbarme y ya no era un crío para estar constantemente aliviandome en los baños, tenía que tenerla cuánto antes, si ella al menos me diera la oportunidad de hacerla mia una vez podría sacarla de mi sistema y seguir adelante con mi vida. El día transcurrió tranquilo hasta que recordé que tenía que llevar unos archivos al piso de abajo y ahí la ví, estaba tan hermosa subiendo por las escaleras que tuve que seguirla, note que una gota de sudor corría por su sien y se me ocurrieron mil maneras de hacerla sudar, me calentaba la sangre solo con pensarla desnuda, me acerque silenciosamente y me ofrecí a ayudarla, tenía que hacerme notar de alguna manera o eso era lo que Jessica había dicho, el primer paso es que sepa que existo como hombre y no como el niño que ella conoció.. - ¿Cansada? - Le pregunté , y la alcance fácilmente ya que cargaba con una caja enorme llena de copias y archivos . - Un poco - respondió por lo bajo - ¿Que estás haciendo? - preguntó mientras yo tomaba la pesada caja, no estaba tan pesada para mí, pero note que para ella era un esfuerzo cargarla. Por suerte ella acepto mi ayuda sin rechistar, podía sentir su delicado perfume desde donde estaba, la dejé andar por delante de mi y comenzamos a subir la escaleras. - Te ves bien hoy - le dije para hablar de algo ¿Bien? se veía deliciosa con su cabello largo recogido y esa falda que se le pegaba al cul* cómo una segunda piel. - Gracias - respondió y pregunto - ¿me veía mal ayer? -. Dios, la había cagado, ahora ella pensaba que normalmente no se veía bonita, pero si le respondía que estaba hermosa como siempre sonaría cómo un freak obsesionado, cómo pude formulé una respuesta más o menos coherente: - No, digo que siempre te ves bonita.. digamos por el trabajo y eso, te ves formal pero te vistes bien.. con.. estilo - me mordí la lengua para no seguir agregando adjetivos aunque ninguno le hacía justicia. Ella río ante mi locuacidad. - ¿Necesitas un consejo de moda? - preguntó tonteando conmigo. Implemente el segundo paso del que hablamos con Jessica, verme seguro de mi mismo, presentarme ante ella como alguien que sabe lo que vale. - ¿Me veo como alguien que necesita un consejo de moda? - dije en un arranque de confianza. ¡Eso así! confiado y atractivo, eso era lo que las mujeres veían además del físico, cualquier señal de inseguridad y estaría perdido, me pregunté que buscaría ella particularmente en un hombre. Diana acortó la distancia conmigo y tomo con sus manos mi corbata para ponerla en su lugar y arreglo de paso también el cuello de mi camisa. Solté el aire de repente, no me había dado cuenta que había estado conteniendolo. - Ese color te queda bien - dijo ella - aunque me gusta mucho más la camisa azul que traías ayer. ¿Se daba cuenta de la ropa que vestía? Ni siquiera yo recordaba lo que traía puesto ayer. Me inundó una sensación extraña, no quería hacer conclusiones tempranas pero no podía evitar preguntarme, ¿Diana se fijaba en mi o simplemente era detallista con esas cosas?. Tomó la caja de mis manos mientras yo permanecía inmóvil como un idiota. - Muchas gracias por la ayuda - dijo y se acercó como en cámara lenta a mi rostro, estampando un dulce beso en mi mejilla, me ruboricé un poco pero para mí suerte ella paso de mi y fue directamente a la salida. - ¿Vas a entrar? - me preguntó cuando abrió la puerta y la seguí ciegamente como un corderito que va al matadero, tome el picaporte y mantuve abierto para que ella pasara, Diana me dió las gracias nuevamente y se alejo. Me quedé contemplando como un idiota el suave balanceo de sus caderas.
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