El trato

1065 Words
Fernando Cuando fallecieron mis padres tan solo tenía 6 años quizás por eso no entendía las razones por las cuales ellos no regresarían, desde entonces mi abuelo tubo que encargase de mi educación, y de todo lo que necesitara, hasta que cumplí los 17 años cuando, me envió a estudiar finanzas en ‟Columbia” universidad de New York. Él fue como un padre para mí, me brindo parte de sus años y gracias a, el soy el hombre que soy, por eso me hierve la sangre cada vez que escucho a mi primo Felipe, que impugnara el testamento solo porque él no está de acuerdo con su última voluntad. Sé que las pautas que estableció suenan egoístas, pero dejarme a mí la presidencia y para colmo, un punto que especifica tener el 50% de la herencia al primero de sus nietos que le dé un bisnieto… que tendría en mente el abuelo cuando ¿estipulo eso? No se… y creo que no lo sabré nunca. Solo que esa locura ha hecho que Felipe y yo nos distanciemos, tal vez estará pensando en casarse o escoger a cualquier mujer para que le dé un hijo y así ganarme la partida de este ambicioso juego. Como quisiera poder hacer lo mismo, pero no puedo, número 1: porque sería deshonesto escoger entre todas las mujeres a una, solo por un hijo y 2: el pequeño problemilla que tengo no me lo impide. Él sabe que ha ganado esta batalla y por eso disfruta mi pérdida añadiendo las mujeres que han pasado por mi vida., me canse de que todas terminen en su cama, por creerse un Domenech irresistible… Pero esta mujer que tengo enfrente se ve diferente, tiene temperamento, eso me gusta., es la pieza clave para darle en el tacón de Aquiles a mi primo. ―Avant (Adelante) ―Digo abriéndole la puerta siguiendo tras ella para después apoyar mi espalda sobre esta. Solo la escaneo de pies a cabeza desde aquí y noto que es una mujer relativamente bella, ella gira su cuerpo y clava la oscuridad de sus ojos en los míos ― ¿Cuál es el trato? ―Pregunta directo y baya que no me estoy equivocando, es la indicada para acompañarme en esta pequeña mentira que estoy organizando. Camino hacia la mesa donde está de pie y sonrió ―Baja la guardia, que ahora soy tu jefe ―Susurro y la expresión de su rostro dice muchas cosas. ― ¿Cómo? ―La escucho decir pero interrumpo ―El trato es el siguiente, necesito una novia para los próximos 4 meses y creo que tú eres la indicada ―Confieso y su risa no se hace esperar. ―Está loco ¡jamás me prestaría para algo así! ―Sentencia con cara seria confirmando una vez más que es ella la que necesito, no puedo imaginarme a otra en su lugar. ―No digas que no antes de probar… te estuve investigando, sé que necesitas el empleo y te puedo ofrecer mucho más si aceptas ―Comento y ciento que entre más hablo más me vuelvo su centro de atención. ―Su abuelo era muy diferente a usted ―Dice de la nada notando que tiene intenciones de salir de esta sala de juntas, pero la agarro suavemente por su muñeca, haciendo que nuestros ojos se crucen una vez más. ―Eso no lo discuto… era el mejor… volviendo a lo anterior ¿Qué dices? ―Inquiero. ―Primero que todo no me gusta que me impongan, me suelta ―Me pide y accedo ―Su pongamos que acepto ser su novia durante esos 4 meses, tendría que acompañarlo a sus reuniones, a sus fiestas y hasta compartir su cama ―Cuestiona dándole vueltas al asunto y sé que por su cabecita se ha cruzado ágil mente esa idea. ―Si… ―Consigo decir y su cara de asombro es lo más divertido que me ha podido pasar después de todo lo que he sufrido, es sencillamente tierna y temperamental una combinación letal ―Menos la cama ―La saco del error y medio sonríe. ―Bueno y que ganaría con esto ―Averigua. Corto la distancia dando dos pasos hacia ella ―Un contrato a término indefinido, más un lujoso departamento en el distrito 7 de parís y por extra la fama y todo lo que implica ser la novia de Fernando Domenech Presidente de la empresa Dernier Parfum (Último Aroma) ―Explico. Sé que es una locura lo que estoy haciendo, pero es la única solución que he encontrado ante las molestias de Felipe, el no cree en el amor y me lo ha demostrado en varias ocasiones ya que todas mis novias han pasado por su cama, sin importar que con alguna hubiese querido involucrar el corazón. ―Sabe, lo que ha propuesto se ve llamativo, corrijo… deslumbrante… pero una mujer como yo nada de eso le llama la atención, lo siento señor… Fernando, pero se va a tener que buscar otra que acepte su tonto trato ―Sentencia para caminar hacia la puerta pero me adelanto quedando en medio de esta. ―Pide lo que quieras y te lo concedo ―Insisto y nada más se hecha a reír. ― ¿Lo que quiera? ―Habla sin voz y nada más empiezo a perderme en la lectura de sus labios bien pintados de color café «Fernando concéntrate» me regaño a mí mismo volviendo a la tierra. ―Si ―Asiento. ―No me interesa la fama, ni el departamento… solo el contrato ―Advierte mirándome a los ojos estando cerca de mí. ―! Hecho! ―Susurro colocando mi mano en el aire, ella me entiende y no las estrechamos confirmando esta especie de aventura que estamos a punto de iniciar. Me aparto de la puerta para que ella cruce y nada más, quedo mirando su manera tan elegante de caminar. Todavía no puedo creer lo mucho que me costó convencerla, estoy seguro que nadie más encajaría para este papel, honesta, culta, temperamental pero sobre todo divina la condenada, ya mañana nos veremos y poco a poco tendremos que empezar a conocernos si queremos parecer unos novios perdidamente enamorados delante de los empleados, de la empresa, pero sobre todo delante de ese primito irritante que no ha hecho otra cosa, más que sabotear mis relaciones durante toda la vida.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD