Dimitri y Marianela fueron a comprar ropa, habían salido con lo que tenían puesto. Dimitri no quería seguir perdiendo. Al principio pensó que ella se opondría a la idea de casarse, pero al ver que no dijo nada, decidió actuar rápido. La noche anterior fue una verdadera tortura en su cama. Se sentía vacío. Esa mujer se le metió en la sangre. Le propondría irse a vivir juntos en el fin de semana, pero lo de Eva le adelanto los planes. Él la necesita a su lado. Ella es su fuerza, su todo. — ¿Todo bien? —pregunta mirando a la chica que busca algunas mudas de ropa de su talla. —Sí, solo que no veo nada cómodo. —dice al no ver ropa deportiva. —Podemos ir a otra tienda. —Marianela niega. Escogió jeans, camisas y vestidos que escogió Dimitri uno para casarse y el otro para ir a cenar el sáb

