El camino se les hizo eterno. Ninguno dijo una sola palabra, solo querían llegar para enfrentar a los asesinos. Dimitri quería enfrentarlo, quiera saber si él fue el responsable de la muerte de su primera esposa. Quería saber porque se prestó para tanto. Dinero, no había, todo estaba resguardado. Solo un Stone podía usarlo y Arnold era aún un crio para poder hacer uso de él. Llegaron a la comandancia, Dimitri se estaciono y bajaron. No había tiempo de perder. Aunque estaba Arnold allí y él no iba a permitir que lo dejaran libre. Lo que muy poco saben es que por su rebeldía Arnold no termino su licenciatura en leyes. Él sabe mejor que nadie que hacer. Por eso Dimitri confía en él ciegamente. —Te esperaba —dice Arnold al ver a su hermano entrar. —Lo siento, vine lo m as rápido que pude

