Propuesta indecente

4704 Words
                                                                                        …                                                                                         …                                                                                         … Laura, Laura, ¡Laura! — Subió la mirada alarmada; se concentró tanto en leer el documento que le entrego Manuel que ni siquiera sintió la presencia de la señora luisa; se estiro un poco bostezando en el proceso —disculpe señora luisa, dígame— La mujer sonrió arrugando sus ojos —veo que estas concentrada en ese documento ¿lo terminaras mañana? — —creo que sí, mañana podría terminarlo. Pero lo hare en mi tiempo libre. Mañana si empiezo con la agenda se lo prometo — la mujer asintió con la cabeza —tranquila. Ve con calma. ¿Vas a hacer sobretiempo hoy? — Laura la ve no entiendo su pregunta. La mujer sonrió nuevamente —¡son la cuatro y veinte Laura! Ya termino nuestra jornada de trabajo— inmediatamente movió el mouse hacia el escritorio de la pantalla confirmando la hora ¡el tiempo se le fue volando! —ni cuenta me di. Si quiere adelántese, yo voy a quedarme unos minutos más a terminar este documento— recoge sus pertenencias que ya tenía en su escritorio —está bien, nos vemos mañana — —ah, por favor señora luisa —llamo antes de que cruzara la puerta —dígale a Martina y Carla que no me esperen, yo saldré más tarde —la mujer asintió de acuerdo desapareciendo por la puerta. Después de unos minutos y de cerciorarse de que el pasillo estaba vacío guardo el documento y apago la computadora. Saco su bolso y guardo toda sus pertenecías de allí sacando su teléfono para enviarle un mensaje a Manuel de que se quedaría unos minutos más y que no se preocupara; había veces en la que salía con las chicas y Manuel a tomarse algo brevemente pero hoy no iba a ser posible. luego de enviarle ese mensaje a Manuel; ya más tranquila abrió un juego de completar palabras para matar el tiempo esperando que Fernando apareciera.   5 minutos 10 minutos 15 minutos. 20 minutos .. 25 minutos…. 30 minutos…   —¡este tipo no piensa aparecer! Van a hacer las cinco y quince ¡por Dios! —hablaba consigo misma. Era muy impaciente y a pesar de haberse entretenido con el juego siente que ha pasado una eternidad esperándolo. Espero alrededor de cinco minutos más, minutos que fueron suficientes para colmar su paciencia y empujarla a la decisión irse a su casa, hablaría con el después.  —menudo tipo— caminaba hacia la salida a grandes pasos ya descartando de que quedara alguna persona en la empresa — y así viene y me dice “Necesito hablar contigo el lunes después del trabajo, a solas” —piensa imitando su tono de voz. Se rio de inmediato por haberlo chuleado en su mente. Se toca el vientre por una presión repentina en su vejiga… se gira comenzando a devolverse caminando al baño más cercano. Entra al primer cubículo, estuvo allí menos de tres minutos, jalo la palanca saliendo al lavarse las manos y peinarse un poco, aunque no es que se peinó; siempre lleva el pelo amarrado en una pequeña cebolla así que muy poco se despeinaba. Bajo su mirada a sus labios ¡los tiene resecos! Saca un bálsamo a base de vaselina de color rojo para humectarlos, se da un último vistazo antes de salir del baño. —ahora sí, ya es hora de…— una mano le tapó la boca impidiendo que terminara la frase, forcejeo un poco con el sujeto que las sostiene por la espalda, pero le es imposible ¡era muy fuerte! También sus manos eran imponentes ¡su mano casi le cubre los ojos, bueno casi toda la cara! — ¡suélteme! Umm umm, umm— intenta hablar, pero se le dificulta, pero siente un poco más de miedo en cuento comienza a reírse. — jajaja ¿enserio eres tan asustadiza? — Dejo de forcejear al oír la voz ronca del sujeto. Este la giro pegándola a él para que lo viera a los ojos — ¡¿Qué te pasa?! ¡Casi me matas del susto! —se apartó de él empujándole el pecho para separarse de su cuerpo — ¡que pasa contigo, estás loco! — —lo siento, de verdad lo siento —se disculpó con una sonrisa en su rostro que lo contradice del todo — hace una hora que me desocupe, pero tuve que escabullirme para que los paparazis no me siguieran, ¿esperaste mucho? — —no, para nada tranquilo— El hombre la ve interrogante. Esa actitud no se lo esperaba —woo, gracias. — Laura le sonrió cínicamente antes de explotar —Estuve esperándolo por casi una hora, y cuando ya por fin me decido ir a mi casa ¡Viene y me asusta un maniático sin oficio! — —Estas equivocada en lo de sin oficio— la corrigió ofendido —Maniático sí, pero sin oficio faltaría mucho para eso bonita— —¡que increíble! — sonrió sarcástica —disculpe licenciado, ahora si me permite, debo irme de aquí —le paso por al lado con la vista fija en la salida. —no te puedes ir, tenemos que hablar—se le pega atrás siguiéndola hacia la salida a paso rápido ya que no se detenía —Laura detente, necesito hablar contigo — —no me siga, hablaremos otro día — este le tomo de la mano derecha deteniéndola. —Solo será veinte minutos de tu tiempo, por favor— le dirige una mirada penetrante enfocando sus ojos grisáceos en sus expresivos grandes ojos marrones. Se suelte de su agarre ¿Qué tiene este tipo que usa cualquier excusa para pegarse a ella?  Será muy incómodo si lo sigue haciendo —está bien. Veinte minutos; pero le pido que no me toque y que mantenga el espacio personal despejado —respiro para darse el coraje de preguntarle lo que tiene en su pensamiento — ¿Por qué trata siempre de pegar mi cuerpo al suyo o de tocarme la mano? — Este esquivo la mirada para que no notara cualquier sentimiento que demostrara, pero sin responderle la pregunta. Ni el mismo lo sabía. —veo que no me responderá la pregunta. Ok, hablare con usted mientras mantenga su distancia — se cruzó de brazos apoyando su peso al lado izquierdo de su cuerpo; saco su teléfono viendo la hora —van corriendo los veinte minutos Fernando, dime lo que me vas a decir por favor— Ladeo la cabeza no creyéndose esto, esta mujer sí que es extraña—¿Por qué es así conmigo? Vamos, no sea así — —eh? — emitió ahora confundida y extrañada ella — ¿Qué quiere decir? — —no sé si son imaginaciones mías —se tocó la barbilla cerca de los labios acariciándosela repetidamente —pero creo que me odia— —está exagerando, no es que lo odie — se apoyó en la barandilla a su izquierda — no nos conocemos tanto como para tenerle ese sentimiento — —quizás no me odie, pero tampoco le agrado— —¿le parece muy bonito que su cara aparezca en las noticias durante todo el fin de semana Fernando? —comenta irónica con la mirada fija en el— ¿qué más puedo decirle? — pensaba irónica —¡así!, o tal vez el hecho de que el jueves el señor castillo va hablar con mi jefa inmediata ¡y van hablar es nada más y nada menos que sobre mí! —este abrió los ojos sorprendido —no finjas. Sé que sabes de que estoy hablando. Supongo que fue su idea ¿Quién más aparte de usted? — —Laura, esto no es nuevo para ti—hablo muy seguro de lo que dice —el viernes te comenté que voy a asumir dentro de poco el poder de la empresa y te informe de que quería que trabajaras conmigo codo a codo un importante proyecto— —¿me informo? —Volteo los ojos incrédula del tono autoritario de este —me lo dijo. Es cierto. pero yo no le dije que sí. También recuerde que yo Le dije que lo pensaría, es mucho trabajo para tan poco tiempo— — ¿y cuál es el problema? — hablo calmado—te dije que en tal caso de necesitar un ayudante yo estoy dispuesto a pagarle a la persona de confianza que te ayude — —pero no debió comentarle al señor castillo todavía. A menos hasta que yo le hubiera expresado estar de acuerdo —esta vez le bajo dos a su tono de voz. Ahora que lo piensa él es el próximo de la dueño de esta empresa no al revés, tiene si se puede decir tiene el control sobre todo … Pero aun así le parece muy desconsiderado que se haya ido hablar con el jefe dando todo por decidido sin tomarla en cuenta a ella. Este nota la mirada perdida de ella; pero ni por asomo le viene a la mente el motivo exacto de su leve cambio de actitud. Quizás este fatigada — ven conmigo. Hablaremos con más calma en otra parte— —¿A dónde? Podemos hablar aquí. Y ya casi se terminan los veinte minutos— —vamos Laura, no quiero hablar contigo aquí en la empresa, cerca de aquí hay una cafetería, hablemos allí— —¿no dijo hace unos minutos que los paparazis lo seguían? — —buen punto—sonrió al recordarlo. La chica sonrió por inercia también, pero dejo de hacerlo en cuanto el fijo su mirada en ella —tranquila. Iremos con cuidado— Ambos bajaron en conjunto las escaleras en silencio. La sede principal contaba con un edificio de cuatro pisos para el área administrativa en la cual su área de trabajo y la oficina de los accionistas queda en piso dos lo cual les facilitaba el trabajo de llegar a la recepción. Ya allí salieron de la empresa dirigiéndose al estacionamiento que le quedaba no tan retirado del área administrativa. se quedó esperando a que el licenciado Fernando volviera con su auto deportivo color n***o:  él le explicó que decidio irse en su otro carro para cualquier despistaje en caso de ser seguido por la prensa. Le abrió la puerta izquierda para devolverse a su asiento manejando en dirección de la salida. Antes de que sucediera eso los de seguridad se demoraron en abrir el portón; daba gracias a que los vidrios del auto deportivo fuera de vidrio ahumado así nadie notaria quien va con el carro, no quiere alimentar más los rumores que corrió a voces calladas en la empresa. El recorrido fue silencioso y así lo agradece ella; lo que si nota es que esa ruta que el recorre desde hace seis minutos no es conocida para ella; de hecho, lleva rato con cara pegada a la ventana del carro y ninguno de los lugares y sitios por los que ha pasado no los ha visto nunca. —Fernando ¿en dónde estamos?  No conozco ningún negocio de este lugar— —No puedo arriesgarme a que los paparazis me sigan. Y este es el mejor lugar. Aquí no nos seguirán. — bajo la velocidad manejando hacia un camino con otras tiendas y negocios restringido—este es un lugar más privado por lo tanto Tienes que tener una autorización para entrar ya que monitorean los coches que entran y salen —se detuvo frente a la casilla de vigilancia donde dos guardias abrieron su ventanilla pidiéndole su identificación y pase del lugar. Ya listo el seguimiento rutinario levantaron el portón dejándolos pasar. —¿esto es un club? —mira por la ventana viendo la elegante casilla del guardia ya a metros lejos de ellos —tiene que serlo. Si no ¿Por qué tanta seguridad? — —No es exactamente un club, pero es un lugar en donde la seguridad es muy alta— giro el volante estacionándose frente una linda cafetería que tenía un elegante letrero con el nombre “Latte y espuma” se sorprendió de que no estuviera llena; era habitual que a esta hora este resguardando a dueños de empresas o altos puesto administrativos que buscan un descanso con un buen vaso de café acompañado de algún dulce o pan especial.   Apago el motor del carro saliendo del mismo para abrir la puerta a la chica —ya sabes, es algo parecido a un centro comercial, pero para personas exclusivas que pagan el derecho de usarlo; personas … de dinero— —¡Auch! Con razón no conocía la ruta, gracias Fernando—declino la mano del hombre al abrirle la puerta del carro cerrando la puerta del vehículo ella misma —para personas “exclusivas” — hizo comillas con sus dedos riéndose cortamente, los ricos siempre con sus lugares exclusivos. —no es por declinar a los pobres Laura—camino hacia la cafetería con ella detrás de él siguiéndolo a su paso —Pero todo es para mayor seguridad, uno nunca sabe quién los está siguiendo o en quien se puede confiar— Laura lo ve sin parpadear. Nunca se había detenido a pensar en cuanto debe pagar un rico para cuidar su integridad física y sus pertenencias —el día de hoy no vino con su guardaespaldas, ¿Por qué? — —¿quieres que el guardaespaldas oiga nuestra conversación y este siguiéndonos? — —pues…—lo pensó un rato. Sonara rato, pero ella se sintiera más segura si el guardaespaldas los acompañara —¿por eso razón no viniste con tu guardaespaldas? — Este asintió dándole la razón.                                                                                               *                                                                                *                                                                                         *                                                                                 *                                                                                        *                                                                                *                                                                                     *                                                                               *                                                                                     *                                                                             *                                                                                    *                                                                             *                                                                                     *                                                                                     *                                                                                     *                                                                                     *   La campanita de la puerta sonó.  Le dieron la bienvenida dos mujeres bien vestidas de aura agradable. Los guiaron hacia una mesa cerca de una ventana con excelente vista de la ciudad y los edificios iluminando el ambiente. Fernando le tendió la libreta para pidiera algo del menú —no te preocupes. No quiero comer nada horita— —Tranquila. Yo pagare lo que quieras. Debe haber algo que quieras probar o que llame tu atención — hizo un ademan con la mano en dirección a la caja para que atendiera su orden. —¿Qué desea ordenar? —pregunto un poco nerviosa la mujer, pero sin perder los nervios en su trato amable muy profesional en su trabajo. —Quiero un batido de chocolate y un bizcocho de vainilla por favor — se dirigió a verla esperando a que pidiera su orden — ¿tú que vas a querer Laura? — —No. Nada. Estoy bien— declino de inmediato apenada. —Tráele lo mismo que yo— dijo sin levantar la vista del menú. —Así será joven Fernando—la joven se retiró después de anotar el pedido en su libreta de manera habitual —ahorita regreso, no tardara mucho— Laura lo ve boquiabierta. Este alzo alza la ceja divertido —que pensabas ¿Qué pediría un café cargado con poca azúcar? —ella asintió rápido. Él Sonrió negando con la cabeza el pensamiento de ella —no he tenido tiempo de almorzar, y como falta poco para la cena amortiguare con eso— —ok, entiendo—La joven se entretenía en los pequeños detalles de la cafetería como lo es el diseño de las paredes y lo bien que combinaba con el piso y las mesas del lugar. Era costumbre suya fijarse en los detalles de laguna edificación o el diseño el interior supone que es algo que le dejo el estudio de su carrera. Alrededor de cuatro minutos se asomaba la que los atendió hacia ellos —¡cuando dijo que sería rápido, hablaba enserio! —pensó anonada. Qué servicio más rápido. La mujer llego con una bandeja bien equilibrada sosteniéndola con una mano colocando los dos batidos sobre la mesa junto a dos coquetos y delicados platos de vidrio para postres donde estaban servidos de manera elegante y bonita el pedazo de bizcocho junto a una bandeja con varios utensilios para postres que usaría para comer el bizcocho —Que disfruten su orden — hizo una breve reverencia alejándose de la mesa. —Muchas gracias —alcanzo a decir antes de que se fuera completamente de su mesa con una sonrisa, la mujer le sonrió amable. En cuanto le dio la espalda la mujer Laura se apresuró a probar su batido. Cerro los ojos sintiendo los sabores concentrada suspirando extasiada mordiendo el pitillo inconscientemente —¡esto esta riquísimo! —sorbió más del batido encantada. El hombre de ojos grises la ve encantado, el aura y la actitud de la chica paso a la de un ángel en cuestión de segundos — jajaja eres muy extraña Laura —ella lo ve sin dejar de tomarse el batido. —¿por qué lo dices? —dejo su batido a un lado —si lo dices por lo de ahorita, tengo una excusa y es que no termine de almorzar— —Pero me dijiste que no querías nada de aquí— empezó a darle vuelta con su pitillo al batido para ya Por fin probarlo —“no te preocupes. No quiero comer nada horita” — la imito en tono sarcástico soltando una carcajada que no se extendió por el sorbo que le dio a su batido en el momento. Laura Inflo los cachetes tragándose el orgullo —está bien. Está bien. tenía un poco de pena de que me invitara. no quería que gastara dinero —y no era mentira lo que le dijo, casi se ahoga con su propia saliva al ver que lo más barato del sitio costaba treinta cincos dólares ¡treinta y cinco dólares por un vaso de agua! ¡Agua! ¡en esta cafetería roban y sin pistola! —No te preocupes por el dinero Laura, si quieres algo más me dices —finalizo empezando a comer del bizcocho de vainilla. —¿y por qué dice que soy extraña? —pregunto a la vez que lo imitaba en su acto. Sonrió de lado por el sabor del esponjoso biscocho. Se metió un segundo pedazo pasándolo con un trago del batido.  Él sonríe viéndola comer —Siempre que traigo chicas para acá no dudan ni un minuto en pedir lo que quieren. Tú no eres como ellas. Eres… diferente—se soba el cabello mirándola sin parpadear —mmm, que interesante—le había dicho eso, pero una parte de él le costaba creerlo. Necesita ponerla aprueba para descartar cualquier duda; no puede darse el lujo de darse falsas ilusiones. Laura estaba inmersa en comer sin notar el laberinto mental que recorría el hombre con los ojos fijos en ella. No sabe porque, pero se siente hambrienta —gracias por el detalle— le agradeció aun tomándose la mitad de su batido —Pero no entiendo por qué me trajo para acá si ya lo que teníamos que hablar lo hablamos en la empresa— —No es sobre eso— dejo el vaso vacío al lado de su casi escaso biscocho jugando con sus dos manos con un poco de ansiedad —yo quiero hablar sobre lo que paso el viernes— —El viernes— repitió en su mente sintiéndose pequeña de repente por el incómodo momento —Discúlpeme, yo no quería causarle problema. Lamento haber perdido los nervios y asustarlo— —Eso es cierto. Me asusté bastante, no sabía cómo ayudarte y tuve miedo de que te desmallaras allá adentro— se inclinó hacia atrás quitándose el mal momento de su mente, después de que salió del ascensor tuvo mucha curiosidad por las fobias y estuvo leyendo un buen rato acerca de ellas. Quizás ella no lo sepa, pero esa experiencia lo cambio un poco y lo hizo ponerse en lugar de las personas que sufren de fobias — lo bueno es que la situación no paso a peores y logre distraerte hasta que abrieran el ascensor— —sí, menos mal —tosió un poco al recordar la “distracción” a la que se refería. Sonríe pícaro leyéndole el pensamiento de Laura. Es tan fácil de leer —¿Puedo preguntar por qué les tiene fobia a los ascensores? —la ve curioso de su respuesta. —No es solo a los ascensores— se distrae dibujando círculos alrededor del borde del vaso que tiene en la mesa — pero eso no importa. Ya paso. Lamento haberle causado problemas. No volverá a pasar— Fijo su mirada grisácea prestándole atención—¿Por qué no querías que Manuel se enterara? Pensé que eran buenos amigos y se tienen confianza— —No quiero preocuparlo con eso. Quiero mantenerlo en secreto. ¿no va a decir nada? ¿puedo confiar en usted? — le pregunto esperando su respuesta afirmativa. —tranquila, no diré nada—  fijo su mirada en el trozo de bizcocho por unos segundos para fijar su mirada en ella de nuevo —a menos que…. — sonrió anchamente colocando su pulgar en su mejilla —al menos que… — —¡a menos que! — alzo la voz no creyendo lo que está a punto de pasar, no será que… sacudió la cabeza despejando su pensamiento. No lo cree capaz de hacerlo — ¿esta insinuando un posible chantaje?  —pregunto con duda. —si. Eso estoy haciendo—   Ok. Si es capaz de hacerlo. —¿Por qué me hace esto? Esto era de lo que quería hablar conmigo. ¡de un chantaje! — este no contesto nada sin cambiar su expresión de su rostro. Laura suspiro asustada —usted es rico ¿Qué podría darle yo de utilidad? — —pobrecita Laura ¿tan poca autoestima tienes? —su voz cambio a un tono pícaro cruzando sus manos y sus dedos viéndola planeando algo desconocido para ella —una mujer tan hermosa como tu tiene mucho que ofrecerme— —q-que! ¡Como! —articulo pasmada. —te quiero a ti Laura. Todo se trata de ti — desamarro sus manos del enlace de sus dedos para colocar una mano en su bolsillo —te he observado desde que empecé a tomar responsabilidades en la empresa y demás está decir que me has encantado— —No lo entiendo, vaya al punto de una vez— inconscientemente empezó a mover su pie derecho una y otra vez intentando controlar su incomodidad. —Creo que en el poco tiempo que he compartido con usted se ha dado cuenta de mis intenciones. He tratado de hacerlo evidente — —si. Eso es cierto—contesto reincorporándose del shock inicial y volviendo la lucidez a su mente —no fue para nada discreto con sus intenciones. Pero lo negaba. Pensé que eran imaginaciones mías— —bueno, ya tenga en cuenta que todo lo que le he dado a entender es real— le afirmo aun con su mirada fija y con la confianza para seguir hablando en concreto de sus intenciones con ella— no te preocupes por el sentimentalismo. No los va a haber.  y espero lo mismo de ti Laura— Laura lo ve boquiabierta dejando que continuara su explicación. —lo que si espero es discreción, todavía no le he dejado en claro este juego a Oriana. La pobre ilusa mantiene la ilusión de que me enamore de ella— le hace una seña a la chica de barra para que recogiera los platos y vasos. La chica prenso el puño de impotencia, pero sin intención todavía de interrumpirlo en su desagradable monologo.  —Mientras estés saliendo conmigo cualquier capricho que te quieras dar yo podre dártelo fácilmente, claro… tendrás que ser muy buena conmigo — —Usted se equivoca conmigo —su voz salió más oscura y seca de lo normal —usted... ¿usted está acostumbrado a usar a las mujeres como juguete suyo? — —No como un juguete cualquiera —intento arreglar lo que dijo anonado. Pensó que ella le seguía en esto. Que equivocado estaba —pero tú no eres como las demás mujeres que he conocido, por eso es que quiero estar contigo—su voz se hizo un poco más baja imperceptible para algunos— quiero comprobar algo nada mas— —¡comprobar que! Usted no va comprobar lo que pase por su mente conmigo. Y está muy equivocado si cree que voy aceptar el chantaje que está haciendo conmigo— —está bien. Lo admito no debí chantajearla con eso. No era mi intención— Ella lo ve incrédula.—jajaja enserio. ¿eso no era su intención? — —Sonara ridículo pero lo que le dije es verdad. Me ha llamado la atención desde que mis ojos la vieron Laura—intentaba sonar convincente para que la chica bajara la guardia, estaba alterada y no quiere un espectáculo Allí en la cafetería; en cambio si la fuera llevado a un bar como pensaba al principio quizás corría el peligro de que malinterpretara la situación antes de hablar de este tema. Por todos lados que viera iba a tener una respuesta negativa contrario a sus planes. —No conseguirá nada conmigo. Por favor. ¡Respéteme!  — se enderezo más en su asiento molesta por la situación. Fernando la ve pasmado tapándose la boca para no dejar oír la carcajada incrédula que soltó, algo que fue inútil ya que fue oído por ella perfectamente — ¡esto es una broma, cierto! ¿enserio me estas rechazando? Piénsalo dos veces Laura — —¡ahora entiendo la razón por la que Manuel no quería presentármelo ¡es un completo patán Fernando! —guardo las pocas de sus pertenencias en su bolso alejándose de él —¡ya no lo soporto más! Busque otra mujer para satisfacerse y divertirse con ella— —¡espera. ¡No te vayas así! —se fue detrás de ella saliendo de la cafetería a paso rápido, se ve que ella no tiene intención de detenerse —anda Laura, no puedes irte sola, esta oscuro— —¡No me interesa! —siguió su paso hacia abajo sin bajar el ritmo. No sabe hacia dónde va, pero cualquier lugar será mejor que estar con ese sujeto en el mismo lugar. . —¡al menos deja que te lleve en mi carro, No conoces la salida! —no hubo respuesta de parte de ella siguió en su decisión de irse sola —¡Laura! — De inmediato se dio la vuelta para devolverse a buscar su carro que estaciono enfrente de la cafetería; no lograría ir muy lejos. Claro no contaba de que la haya perseguido más de una cuadra y aun así ella iba por mucho más adelante que el ¡sí que camina rápido! —buenas noches señor Fernando— saludaron las muchachas que salían de la tienda. El simplemente asintió la cabeza como saludo. El solo va enfocado en llegar lo más rápido a su coche por que por lo rápido que camina es posible que ni en carro la encuentre antes de que llegue a la salida. Metió la mano en su bolsillo buscando la llave —Que. Pero... si la tenía aquí —metió la mano en su bolsillo izquierdo y no la vio y lo mismo paso cuando reviso todos los bolsillos de su saco. Se insultó mentalmente devolviéndose a la cafetería que estaba cerrando sus puertas. —espere. No cierre, creo que deje las llaves allá dentro—apenas dio eso el encargado mando a una de las chicas a buscar en el cuarto de objetos perdidos de la tienda. El hombre de ojos grises Giro su muñeca derecha comprobando que iban a ser casi la nueve de la noche. No le preocupaba la hora, pero lo que si no ve muy seguro es que bajando hay unos locales donde se consume alcohol y uno nunca sabe que pueda pasar, y siendo como es Laura de llamativa no la dejarían pasar tan fácilmente cualquier hombre pasado de copas.  
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