Había pasado ya algunos días desde aquella salida y lamentablemente no habíamos podido coincidir con Stefano por sus múltiples ocupaciones. Era hora de regresar a mi trabajo, a ver qué había ocurrido ahí mientras no estaba. Ese día, me levanté temprano, había alistado el día anterior mi vestuario, y estaba a juego con aquel abrigo blanco que había sido regalo se Stefano. Me maquillé, me alisté y salí en mi auto. Al llegar al edificio baje al estacionamiento. Subí al piso de la compañía y Erick me dio la bienvenida con un caluroso abrazo. - Hola, Erick. - Bienvenida Lissy, en todo este tiempo de tus días de permiso, no has enviado ningún mensaje, mucho menos una llamada. ¿Tan mal amigo soy? - No Erick no es eso, simplemente me desconecte de todo por un momento. - ¿Qué hiciste en es

