Al despertar mi cuerpo había pasado factura, puesto que amanecí con dolor de garganta y los ojos inchados. Encendí mi teléfono y tenía muchas llamadas de Ibeth, incluso Alex y Erick me habían llamado sin importar la hora. Según yo, no era para tanto escándalo solo por qué no respondía. Me puse de pie dejando la cama con la almohada empapada de mis lágrimas y tome un baño en aquella ducha de vidrios cristalinos. Esto despejó mi mente, pero aún así no quería responder más llamadas. Me prepare café y me di cuenta de que no tenía nada en la nevera ni en la cocina de víveres. Así que mientras me desconectaba del mundo Un rato podría por lo menos ir de compras como para disiparme. No tenía ganas de maquillarme, mucho menos de ir tan arreglada al centro comercial y al supermercado, así que u

