Después de eso nos vimos con complicidad, y simplemente bajamos a “curar las penas” a la cocina, pues como diría mi abuela “Enfermo que come, nunca muere” y la verdad las enfermedades causadas por amor no eran diferentes a cualquier otra. - Pues aquí la nevera ruega por ser vaciada…. Dije alegremente Ibeth tenía otros planes, pues ella atacó el bar de Gael donde escondía sus mejores botellas para “fechas especiales” y miro por encima de la puerta abierta del gabinete del bar diciendo. - Pues por lo menos dejó esto intacto… Ya tenemos con que dormir las penas , asintió mientras alzaba una botella en cada mano. - Ron, Vodka, o whisky. ¿Cuál irá primero? Me preguntó esperando mi respuesta Ese bar de Gael había sido quizá su mayor tesoro, el más cuidado, había botellas costosas, la may

