Después de eso , desperté de la manera más brusca posible a Ibeth, quien ofuscada cayó de la cama quejándose por el golpe, y riendo después …
- Ibeth, nos quedamos dormidas- dije gritando. – Nos quedamos dormidas- - repetí.
- Deja de gritarme, que ya me he despertado, creo.- Contesto aturdida volviendo a tomar asiento en la cama.
- Por Dios , ¿Cómo pude quedarme dormida así!-
- ¿Qué esperabas? Si eras tú quien decidió beber hasta el agua de los floreros- contestó
- Debo llamar a Julia, ella debe de estarme odiando este momento-
- Debes darte una ducha y comer algo- Contesto incorporándose de pie- Mientras yo iré por la cocina a ver si comemos algo, muero de hambre- Y me quitó el teléfono.- Te lo devolveré en cuanto te hayas arreglado y bajes a desayunar- dijo en tono de mando.
- No es en serio, Ibeth, necesito hablar con Julia.
- Si es en serio Liss, necesitas una ducha- Afirmó.
Fui al cuarto de baño, tomando su consejo y para lograr que me devolviera mi teléfono y al entrar en el aún sentí su aroma, que invadió mis fosas nasales, llegando a traerme de nuevo a la realidad, la maldita realidad en la que la persona que amaba me había dejado. Ahí supe que por más que no hubiese nada de el en la casa, estaba todos los recuerdos que pasamos ahí, y que esas paredes habían Sido cómplices y testigo de todo lo que ocurría ahí en estos años.
Al entrar en la ducha opte por un baño frío para poder despertar mi sentido, pero los recuerdos seguían invadiendo cada parte de mi mente, Maldita memoria mía que rememora todo. Desde el momento en que lo vi siendo tan atlético e inteligente, en un debate escolar, Hasta sus duras palabras ayer.
- ¡Maldición! ¡Maldito Gael! Dije esperando que mi ira y todas esas memorias sean llevadas como el agua que cae de mi cuerpo .
A pesar de ser corto el baño miles de pensamientos invadían mi cabeza, y no se quizá por las bebidas o por todo lo q tenía en mente mi cabeza comenzó a doler, al salir de la ducha tomé del botiquín un par de pastillas para el dolor de cabeza, que reposaban en el botiquín alado de mis anticonceptivos , que fueron a terminar en el basurero, después de todo ¿para qué los querría ahora?.
Me cambié con lo más holgado que fuese presentable para ir a la oficina así sea al medio día. Cubrí con maquillaje mis notorias ojeras que denotaban mi exceso de la noche anterior y todas mis lágrimas. Y bajé.
Me encontré con la sorpresa de que Abajo Ibeth hacia el desayuno a casi medio día y que esperaba q baje para seguir conversando.
- ¿Cómo puedes hacer esto cada fin de semana?- le dije al ver que ella estaba tan fresca como una rosa y yo moría por la resaca-
- Es que has perdido la práctica amiga, todo consiste en la práctica- afirmó mientras me servía en la mesa.
Estaba muy apetecible, frutas y un jugo de naranja helado , café con crema y unos ricos hoy cakes, hacían q lo que desayunaba a diario palideciera.
- ¿Me das ahora mi teléfono? – pregunté esperando respuesta afirmativa.
- Sip, pero come, y sigues hablando.
Llame de inmediato a Julia
- ¿En donde has estado?- Contesto de manera violenta el teléfono-
- Hola Julia, puedes decirle a Erick que voy en camino, he tenido problemas personales, y pienso contárselo a el personalmente apenas llegue-
- ¿Pero, estás bien?- Pregunto ella algo vacilante-
- Hablamos allá -dije y colgué la llamada.-
Deje el teléfono de lado de la taza del humeante café y como nunca antes me dediqué a comer tranquila como si el tiempo me sobrara.
- Divina, cocinas delicioso, no entiendo por qué no te dedicas a eso – Dije en todo de gratitud a Ibeth.
- Y tú crees que voy a estar de esclava en una cocina solo por q me salen bien los hot cakes,- Dijo con una mueca algo linda.
- Pues yo comería esto todos los días sin q me importara subir de peso.- Contesté.
Acabe mi desayuno y salí sin más, solicitando un taxi, ya que el auto se había llevado Gael, por un momento pensé lo injusto que era, pero me di cuenta que desde hace tiempo casi ni subía el auto por que no se ofrecía a llevarme ni irme a recoger del trabajo o de alguna reunión como antes.
Estaba atascada en el tráfico de medio día y sin darme cuenta a la par del taxi donde estaba había un auto de lujo, un deportivo blanco, con detalles en color plata que resaltaba en medio de la multitud de autos más modestos.
Sin pensarlo me quedé viendo fijamente este auto mientras el tráfico seguía detenido a solo unas cuadras de la oficina, absorta en mis pensamientos sentí quizá la mirada de alguien hacia mi, lo que me hizo volver a la realidad un momento y darme cuenta de que el conductor estaba viéndome mientras me sonreía .
- ¡Oh, por Dios! Que vergüenza- seguro piensa que estaba viéndolo a él- Dije en mis adentros.
Me había topado con unos ojos cálidos como la miel, y una sonrisa amplia que hacía juego perfecto con esos labios provocativos , al ver ese rostro parecía esculpido por los mismos ángeles.
Debe estar pensando que soy de lo peor, por eso pedí al señor del taxi q apenas avance el tráfico se orillara y me dejara en frente de la plaza, daba lo mismo esperar una hora más en el tráfico q cruzar dicha plaza hacia la oficina.
Así que lo hice, pague el taxi y dije q conservará el cambio para no perder tiempo, me baje del mismo y decidí caminar como antes, no sin antes oir una bocina del auto de aquel chico guapo mientras caminaba en la vereda. Que me hizo tropezar y tambalearme,
- ¡Por Dios!, ¿Acaso eso fue hacia mi? – Pensé.
Y me sonrojé, al pensarlo, quizá sigo siendo atractiva para los hombres. Lástima que Gael no viera eso.
Camine por la plaza y vi lo pintoresca que era llena de personas, músicos ambulantes, vendedores, y en especial un simpático mimo que pretendía imitarme al pasar, me sacaron una sonrisa, ¿Por qué había pasado por alto todo esto? Acaso se me había olvidado vivir.
Llegué a mi compañía, que estaba en el décimo piso de un edificio de 21 pisos, y confieso que no sabía que decir cuando viera a mi jefe, ni como explicarle por qué falte a esa reunión con el cliente Vip que me había asignado.
No paso mucho tiempo hasta que camine al ascensor, y al entrar venía corriendo la persona con la que menos quería encontrarme, y no , no era Gael, era Erick mi jefe, un joven de 32 años que había heredado la empresa de publicidad de su padre, y que era relativamente atractivo. Tenia una piel dorada, ojos cafés claros, un musculoso cuerpo q parecía que llevaría mil horas en el Gym para mantenerlo y que se notaba a través de sus costosos trajes.
Su profunda voz me saludo diciendo.
- Me alegra que se dignara a venir señorita Olivo- Dijo en tono autoritario y algo frío y Calculador-
- Señor Solah, la verdad no es excusa pero espero pueda escuchar la razón por la qué ahora ha sucedido esto, como le digo no es excusa y si desea sancionar me , lo aceptaré- Conteste muy confiada- Después de todo éramos amigos fuera del trabajo.
Al salir del ascensor, me señaló su oficina que quedaba al fondo del pasillo, y entendí q esperaba para hablar conmigo, Al llegar entre , espere q tomara aviento tras su escritorio de vidrio y le dije en tono formal.
-
Señor Solah, la verdad nunca en mis años de trabajo en su empresa, ha subido una falta de compromiso, ni ha habido irresponsabilidad de mi parte, los clientes que manejo y de. Los cuales he sido yo la que consiguió las cuentas, pueden dar fe de lo que digo, es solo que ahora por primera vez, tuve una situación que se me escapó de las manos y la verdad si decide cómo mencione antes sancionar me o disponer de mi puesto, puede hacerlo sin remordimiento-
- Sabes, ¿Cuan importante era el cliente al que dejaste plantado hoy? – contestó
- Mira Erick, dejémonos de formalidades, en serio hay algo que se salió de las manos, y si en verdad esto llevaría a una sanción o a mi despido , puedes hacerlo, sería lo último que ahora me faltará.- dije con voz entrecortada-
- Lissy, En serio algo tan grave pasó? Pregunto en un tono más amigable.
- Si, es algo personal, pero voy a contarte en este momento, ayer Gael, me dejó, me aclaró que mientras yo trabajaba incansable para formar una familia con el, lo descuide y siempre hubo otra en mi lugar .- Dije algo llorosa
- ¿ Es en serio Lismarry?- ¿Y tú crees que eso es razón para decidir faltar a tus obligaciones? Dijo algo alterado
Que poco tacto tenía, al preguntarme de esa manera si era o no razón para faltar a la cita de hoy, que Imbécil, y arrogante estaba ahora con su papel de jefe tomado tan en serio.
- Voy a ahorrarte el trabajo Erick, me retiraré en este momento, y tendrás mi renuncia formal en un par de horas, recogeré mis cosas de la oficina y por mi puedes hacer lo que se te venga en gana con mis cuentas y mi contratos, Quizá sea hora de tomar la decisión de irme al BYGroup sabes que tengo puesto ahí como directora de marketing relacional cuando yo decida y apuesto a que allá hasta días de descanso por mi ruptura me hubiesen dado.-Argumenté molesta y salí de la oficina dispuesta a todo.
Azoté la puerta a mi salida , y fui muy decidida, realmente decidida a terminar con todo esto de mi vida que me ataba tanto ahora.
Erick obviamente quedó perplejo y después de eso entendió que era importante para mí todo lo que tenía q ver con mi relación y con Gael, Sintiéndose un completo idiota llamo a mi asistente Julia y ella acudió en su llamado. Erick no quería a Julia , no le simpatizaba a decir verdad la toleraba por petición mía, ya que me veía reflejada en ella y quería protegerla por lo menos brindarle ayuda en el campo laboral par que pudiese crecer como profesional.
Julia era muy bonita a decir verdad , su cabello n***o ondulado y largo, siempre parecía perfecto, su manera de vestir era muy versátil pero todo lo que usará le quedaba bien, no solo era una cara bonita , también tenía potencial y era como yo, cuando empecé.
- Julia, ¿Qué está haciendo Lissy ahora? Le interrogó
- Señor Solah, ella está recogiendo sus cosas, me mandó a pedir unas cajas de utilería y está tomando sus cosas y dejando en una carpeta los proyectos relacionados con sus contratos , me supongo que con el fin de que el remplazo que UD ponga en su lugar esté al tanto de todo. Lo que ella planeaba para sus campañas. Dijo nerviosa
- ¿Crees que no serio sea capaz de irse? La interrogó de nuevo.
- Creo que está muy decidida la verdad, no se que pasó entre ustedes, pero creo que no va a dar su brazo a torcer en este momento- Dijo
- ¡Mierda! – Exclamó Erick saliendo de su compostura-
Habia transcurrido media hora mientras ellos conversaban sobre mí, hasta que entre de nuevo en la oficina de Erick, con una caja con mis objetos personales a la mano, q incluían una libreta de ideas, mi agenda personal, algunos premios por campañas publicitarias ganados en la compañía y algunos artículos que eran solo importantes para mí, también llevaba una archivador el mismo q deje en el escritorio de Erick, ya que todavía ardía en rabia por su reacción anterior solo me límite a decirle
- Señor Solah, e aquí OS proyectos recientes de mis clientes, los que habían sido ya aprobados por ellos, y las cuentas que manejo, en el sobre blanco adjunto podrá encontrar mi carta de renuncia permanente e irreversible, ya que estoy cansada de dar todo por está compañía y que nadie en esta compañía muestre interés en sus empleados .