— Necesito un trago. — Espeté. Los ojos negros de Sofía brillaban por las lágrimas derramadas, de manera sutil se inclinó hasta la mesa de un lado para servir un trago y entregármelo, después se incorporó de nuevo a la cama poniéndose de rodillas para quedar frente a mí. Aún con las ligaduras puestas y la cadena que colgaba dónde antes llevaba puesto el collar se veía jodidamente apetecible, sus senos estaban desnudos y tuve que morder mis labios cuándo ví los tiernos pezones rosados apuntando en mí dirección... «Mentiría si dijera que la imagen sumisa de Sofía que se componía como una obra de arte justo ahora no me excitaba» solté mi corbata en búsqueda de un poco de aire y por último subí las mangas de mi camisa. Me estaba mirando con la mandíbula apretada, parecía debatirse entre e

