Capitulo: 9

1284 Words
Llevo mis labios hasta su otro pezón lo chupo y mordisqueo un poco, ella jadea y me jala fuerte del cabello. Eso me enciende más... Aprieto más su cuerpo. Bajo una de mi manos hasta, su abdomen desabrochó sus jeens y cuando estoy por introducir mi mano en su zona prohibida. Ella suspira y se tensa. — Si no quieres solo dilo, hermosa y me detendré. – Le digo con mi voz más ronca de lo normal y con una erección apunto de reventar en mis pantalones. — No, no, quiero que te detengas es, es solo que yo... Nunca, pues... – La beso hambriento y callo sus palabras poco entendibles. — Solo dime lo que tengas que decir. hermosa... ¿Si? – Ella suspira y sus mejillas se tornan de un rojo muy bonito. — ¡Nunca nadie me a tocado jamás! – Grita de pronto. Y yo me quedo pasmado sin entender bien a qué se refiere. Hasta que pronto comprendo lo que dijo. — ¿Hablas encerio? – Le pregunto sorprendido. Y más exitado. — Me estás queriendo decir que eres... – Iba a decir algo pero ella me cayó con un ardiente beso que no pude despreciar. Se separó y me miró sonriente. — Si Evans jamás hecho nada de esto... Ni siquiera un beso había dado. Pero llegaste tu y corronpiste mi alma. Al escucharla decir eso estalló en carcajadas. Y ella me mira sería. — Oh vamos Claris. Me vas a decir que nunca diste ni un beso. – ¡No! – Me grita ella — Si no me crees mejor suéltame. Ella intenta bajarse de mis caderas pero la aprisionó más. — Te creo mi loquita, solo me sorprende que una mujer tan hermosa nunca haya hecho nada, de nada. — Bueno, yo nunca tuve tiempo para nada de eso. Además nosotros tenemos prohibido, tener encuentros carnales. Cuando la escucho decir eso siento como si ella no fuese humana... ¿Encuentros carnales? ¿En serio? — ¿Que cosas dices? Pero bueno ya no quiero charlar, solo quiero seguir explorando tu cuerpo... Si, tu quieres claro. La miro suplicándole con la mirada que dijera que si, hoy no le haré el amor pero si quiero seguir probandola... Quiero sentir su sabor en mi paladar. Quiero saborear todo su cuerpo, y conocer cada rincón de el... —Si, – La escucho que susurra. Pero para mí eso no es suficiente, yo la quiero oír que me lo pida en voz alta. — Creo que no te oí bien... ¿ Que decías nena? – Le pregunto seductor. Ella rueda los ojos y sonríe. ¡Mierda que sexi es!. — Dije que continúes con, con tus besos... Evans no quiero que pares. Al oírla decir eso mi polla brinca, mi corazón se emociona y solo eso basta para que yo continúe con mis caricias. Introduzco mi mano en su zona prohibida, y está vez no me detiene. Cuando mi mano toca su coño... Mierda me pongo más duro al sentirla muy mojada, húmeda y lista para mí, solo para mí. Acaricio su zona más sensible, y ella gime se aferra a mi espalda con fuerza y hecha su cabeza hacia atrás. Aprovecho y lamo su barbilla luego su cuello. Deleitandome con su exquisito sabor. Introduzco un dedo en v****a, lo muevo dentro, y fuera, haciendo círculos. Luego introduzco otro habiendo que ella jadee fuerte. Camino hacia el colchón. Y con sumo cuidado la bajo hasta el. Observó su cuerpo. Y mierda creo que hoy moriré infartado. — Eres hermosa. Nena. – Le digo mientras la observó. Me inclino sobre ella y la despojo de toda su ropa dejándola completamente desnuda para mí. Sus ojos están serrados fuertes y podría jurar que escucho el golpeteo fuerte, de su corazón. — Nena quiero que me mires a los ojos. – Le digo y ella obedece de inmediato. — Te quiero probar toda... Pero si algo te incómodo o no te gusta, solo dilo y parare. ¿Si? – Le pregunto. — Si Evans. Lo que tú digas pero por favor no me hagas esperar más. Te deseo ahora... Escuchar su petición me hace enloquecer. bajo hasta su cuerpo y devoró sus labios. Luego los dejo y hago un recorrido de besos por su cuello hasta sus pechos. Introduzco uno a mi boca y lo chupo duro. Luego el otro hasta oírla gemir mi nombre. Recorro su abdomen con besos y húmedos. Lamo sus costillas y bajo hasta sus caderas. besando y lamiendo todo de ella. Me detengo en medio de sus piernas... Huelo su olor, es exquisito. Entierro mi cara en su coño y comienzo a comerlo como si fuese el mejor manjar... Y es que para mí desde hoy será mi sabor favorito. La devoró con ansías. Lamiendo sus fluidos, sentirla como se retuerce de placer y dice mi nombre en jadeos... Solo hace que mi cuerpo arda por la necesidad de introducirme en ella. Muerdo sus muslos, los chupo y sigo mi atención a mi parte favorita. introduzco dos dedos en su v****a y comenzó a embestirla lento, y rápido... Mientras que con mi lengua lamo su clítoris. Pronto siento sus paredes contraerse alrededor de mis dedos. Y luego de su garganta sale el gemido más exquisito que e oido... Y se que se a corrido. Subo hasta su boca dejando un recorrido de besos. Y de nuevo devoro sus labios. Ella tira de mi camisa despojandome de ella, acaricia mi espalda. y cuando estoy por sacar mi polla alguien toca la puerta, sobresaltandonos. Me separo de su cuerpo y me levanto enseguida. Ella solo se queda paralizada y aún con sus ojos serrados. — Evans Salek quiere que te presentes ante el. – Escucho hablar atraves de la puerta a Askar. ¡Mierda! Que "oportuno" resultó ser este imbécil. Miro mi entrepierna. Y maldigo porque seguro con lo dura que la tengo... Me quedarán azules las bolas. ¡Carajo! Cómo mierda salgo a sí. Miro a Claris que ya se está vistiendo. Pero, se está poniendo la ropa mal... Porque ella sigue con sus ojos serrados. ¿Acaso se arrepiente? — Evans, vamos salga no me haga entrar sin su permiso. Se que está ahí – Que cabron. digo internamente. — Si, ya voy solo deja que me vista. Le digo y trato de despejar mi mente para ver si a sí, logro que está erección se calme. Me colocó la camisa y camino hasta Claris que está en un rincón del cuarto. vestida, con su ropa mal puesta. — Nena, ¿Que pasa, porque no me miras? ¿Acaso te arrepientes? Le pregunto con miedo a su respuesta — No, Evans no me arrepiento de nada. Te juro que esto fue perfecto... Tu eres perfecto. Sonrió al oírla llamarme a sí. — Estoy lejos de ser perfecto. Nena, pero si no te arrepientes, entonces por qué no me miras... Desde que te regale ese orgasmo. No me as mirado. Mejor dicho no as abierto los ojos. — Es que no puedo hacerlo. – Me dice ella en un susurro. Iba a preguntar el porque pero un nuevo toque a la maldita puerta me hace alejarme de ella y caminar hasta la salida. Salgo rápido del cuarto y cierro la puerta de tras de mi para que Askar no la vea. — Bien vamos. – Le digo tratando de acomodarme la polla para que me deje en paz... Pero estoy tan duro, que duele. — ¿Todo está bien Evans? – Me mira con interés. — Si, todo está genial – Le respondo con ironía y camino a paso apresurado. Tratando de alejarme de ahí. Que maldita suerte tengo.
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