Cuando el ángel que odia las groserías baja a tierra firme enseguida me depositas en el, y yo me tambaleó a causa de todas las heridas que tengo en mi cuerpo.
─ Ven te ayudo – me dice el ángel ofreciéndome su hombro para que yo pueda recargarme en el. — Gracias – Le digo... Avanzamos por un camino de pequeñas piedritas y en sus alrededores hay distintas flores todo aquí párese irreal, y me niego a cree que esto sea el cielo.
Pues es absurdo que yo pueda entrar a un lugar como ese.
Un ser oscuro y sin alma como yo jamás podría entrar en el cielo. — No es el cielo – Me dice el ángel como si fuese leído mis pensamientos... ¿Acaso si puede hacerlo?
— ¿Como sabes que estaba pensado eso? ¿Acaso ustedes – Me interrumpe negando con su cabeza.
— No leemos la mente... pero por las expresiones de su rostro puedo estar casi seguro que es lo que usted está pensando de este lugar. Oh me equivocó. – Me Responde el.
— Si esto no es el cielo entonces ¿Que lugar es éste? Y ¿Como es que está entre las nubes? a, y lo más importante ¿Que hago yo aquí? – hablo tan rápido que temo no haya entendido nada.
— Son muchas preguntas, y no las puedo responder... Todas tus dudas te las aclarara nuestro creador ahora por favor vamos. Te llevaré con el y así podrás preguntarle lo que quieras... – Me dice el. Para luego seguir hablando.
— Pero por favor no digas cosas ofensivas. El es menos tolerante que yo con respecto a ese vocabulario. – Me dice el angelito. mierda si su creador es menos tolerante que este entonces rápido me enviaran al infierno porqué yo no puedo hablar sin maldecir.
cuando llegamos a una especie de templó nos detenemos y el ángel me habla — Mira, entra y camina derecho sin desviarte al final te encontrarás con una enorme puerta... No vayas a entrar sin tocar. – Me dice eso como una advertencia — . Tocas la puerta y en cuanto te indiquen que pases lo haces... Pero en ningún momento le vayas a mirar directo a los ojos el odia eso ¿Sí? Ya el te dirá lo que quiere de ti... – Dicho eso me da un pequeño empujoncito. Yo comienzo a avanzar... Pero luego me acuerdo de algo, o mejor dicho de alguien, y enseguida me regresó. — ¡Oye! – Le grito. El voltea a verme — ¿Que pasa? – Me pregunta — Eh disculpa es que quería saber ¿Por qué an traído aquí a la chica humana?
el, ángel el cual no se aún su nombre sonríe y me responde — Ella está acá por que vio más de lo que debía. – Me dice el, cuando está apunto de voltear é irse lo detengo de nuevo.
— No la lastimen, ella, ella, solo estuvo en lugar equivocado. Yo, yo puedo hacer que ella olvide todo lo que vió. – le digo con algo de angustia en mi voz y no sé por qué me estoy preocupando por ella.
— Sabe algo es gracioso que usted se preocupe por ella cuando era usted, mismo quien la estaba cazando para robarle su alma – Me Responde el con algo de molestia en su voz.
— Si, tiene razón pero ya que yo no pude hacerle nada pues me gustaría dejarla vivir su vida normal, ella no merece esto por favor déjela ir yo sé cómo borrar su memoria lo haré y ella no recordara nada de esto – Sigo tratando de convencerlo — Habla eso con nuestro creador que el decida que hacer con ella. – Solo dice eso y se marcha. Yo trago y comienzo a avanzar.
camino por un pasillo que párese no tener fin a mi izquierda hay puertas y a mi derecha pasillos oscuros en cada puerta se escucha como si alguien desesperado tocará queriendo salir y de los pasillos se oye murmullos y llantos... La verdad todo esto es aterrador y ya me estoy comenzando a cagar de miedo.
Sigo mi recorrido tratando de no pensar en todos los ruidos y lamentos a mi alrededor. Pero cuando siento que algo toca mi hombro... Yo comienzo a correr como si me persiguiera el mismo diablo... Hasta que chocó fuertemente con algo, y enseguida caigo al piso maldiciendo, ¡Carajo! Cuando levanto mi mirada me doy cuenta que por fin é llegado a mi destino al frente de mi tengo una enorme puerta dorada que si no me equivoco es de oro puro... Me levanto del piso y tocó la puerta.
Al pasar unos minutos la puerta por sí sola se abre muy lentamente.
comienzo a avanzar a través de la enorme puerta y cuando logro entrar por completo me llevo una gran sorpresa al ver una hilera de angeles por cada lado todos están de pie frente a mi pero ninguno me vé de hecho todos tienen la mirada perdida como si mirarán a la nada...
Sigo mis pasos obligando a mis pies a seguir avanzando. Al final de mi recorrido me encuentro cara a cara con un ángel de cabellos dorados, vestimenta impecable de color blanco tan blanco que es molesto para la vista y sus enormes alas cuelgan por los escalones que hay en su trono... Su trono es dorado, y de ambos lados cuelgas diferentes espadas y arcos. El está sentado mirándome con demasiada atención. Yo bajo mi mirada al suelo y el habla.
— Evans, Lukn... Por fin estás aquí frente a mi. – Me habla el, con una voz estruendosa. Que hace qué, cada bello de mi piel se erice.
— Hoy estás ante mi por qué necesito que cambies tu destino, quiero que nos ayudes a enviar, a Sukney donde ella pertenece. Y tú sabes dónde. Ella solo a venido a la tierra para engañar y hacer maldad cosa que no es extraña en ella siendo lo que es. – Al escuchar eso solo quiero desaparecer de aquí por qué sé que si acepto. Sukney tendrá más motivos para mandarme al infierno... pero si no lo hago este, que tengo enfrente posiblemente también lo haga.
¡Mierda! ¿Ahora que haré? De una u, otra manera terminaré muerto y con mi alma ardiendo por la eternidad
¡Carajo estoy perdido!
Pero de repente recuerdo a una loquita que yo mismo metí esto y la cual no merece que le pase nada malo.
—Aceptare hacer lo que usted me pida pero solo tengo una sola condición – Le digo con mi voz floja por el miedo que siento. — No está en condiciones de pedir nada Evans, dado a que usted cuando salga de acá Sukney lo encontrará y lo matará... Y pues yo no tengo intenciones de dejarlo ir pues usted ya a cometido muchos pecados los cuales debe pagar a sí que el trato será este...
— Nesecito de usted para luchar contra Sukney ella debe regresar dónde pertenece ya en la tierra a hecho mucho daño... Durante siglos hemos tratado de capturarla pero siempre termina saliéndose con la suyas, – Escucho atentamente lo que el ángel me dice — Y que le hace pensar a usted que yo si podré contra ella – Le hago yo la pregunta.
— Bueno aún que usted no lo creea, usted, es muy fuerte pero nesecita preparación para poder luchar contra ella y aquí la tendrá. – Me dice el. — Por qué no envía a uno de sus ángeles me imagino que ellos son fuertes yo solo soy un medio humano que tiene su alma empeñada.
— Ya e enviado a muchos de mis ángeles... Y ninguno a regresado con vida – Oír eso me hace tragar duro...
— Si no a podido un ángel contra ella usted cree que yo si podré – Le digo con ironía. — Evans eres más fuerte de lo que piensas... Incluso con la preparación adecuada podrías ser hasta casi igual de fuerte que yo. – Me dice el — Y si usted es tan fuerte por qué no va usted, mismo y acaba con ella – El al escuchar lo que le acabo de decir se pone de pie muy serio y de la nada siento como de mi piel comienzan a brotar espinas, muchas espinas, y esto me está causando mucho dolor. Mi piel sangra y todo me duele — Nunca más cuestiones mi órdenes ya le dije que usted se prepara para luchar contra ella y así lo hará o si no yo mismo lo enviaré a juicio y créame que su condena no será ir al cielo – Luego de decir eso el dolor va cesando y ya no veo que salgan más espinas pero aún así todavía sangró.
— Yo no puedo luchar contra ella porque tengo prohibido ir a la tierra yo debo permanecer aquí – Me habla el pero está vez no respondo nada pues aún me estoy recuperando de lo que me acaba de hacer. ¡Mierda!
Cómo puedo me levanto del piso, con un dolor en mi cuerpo. y el continúa hablando — hace muchos milenios atrás todos los angeles vivíamos en el cielo junto a nuestro padre pero hubo un ángel rebelde que empezó a cuestionar las decisiones de padre, y todo eso causo un caos muchos tuvimos que elegir un bando... Y los que se negaban a elegir eran enviados al limbo – Al escuchar eso arrugó el entrecejo — ¿El limbo? – Le pregunto — Si este lugar es el limbo. No estamos en el cielo, ni en la tierra, tampoco en el infierno... Este lugar está en la nada. Los que estamos aquí somos los encargados de mantener la paz entre la tierra, y el infierno, pero Sukney a roto toda las reglas y ya es hora que pague.
> Como le decía yo no puedo ir a la tierra por qué tengo prohibido ir ahí, mis angeles si pueden pero... Ninguno tiene suficiente poder contra ella. Y no pensé que usted contara con poder para pelear contra un demonio, pero hoy lo ví luchar, lo ví, tomar un arma que para los humanos es imposible. No se como lo hizo pero hoy descubrí que usted tiene el poder que necesitamos. – Escucho todas las cosas que el me dice y todavía no comprendo muchas cosas. Pero supongo que no tengo opción — Bien ya que no tengo opciones lo haré – Respondo yo decidido — Solo no lastimen a la humana. – Le sigo hablando.
— A ella no le pasará nada, porque usted será el que la cuide.
— Hay 20 puertas y 20 pasillos tu debes elegir uno por el pasarás varias pruebas, esas pruebas, son solo para hacerte fuerte y que a sí puedas ser un digno oponente para Sukney...
> El trato es el siguiente tu entraras en ese lugar pelearas y pasarás por muchos obstáculos pero se que podrás salir de ahí con viva nos ayudarás a enviar a, Sukney donde pertenece y a cambio yo prometo devolverte tu libertad ya no tendrás tu alma marcada y a si podrás comenzar de nuevo.
> Pero si fallas tu alma estára toda la eternidad en el infierno así que espero luches y consigas hacer las cosas bien. – Me dice el. Al escuchar el gran "trato" que este me propone puedo decir que ya estoy muerto... — Bien yo acepto todo eso pero como le dije antes quiero algo más a cambio quiero, que la chica humana vuelva a la tierra yo puedo hacerla olvidar todo lo que a visto pero por favor no le hagan nada. – Le respondo yo.
El ángel me mira y medio sonríe — No le haremos nada malo pero usted no debería preocuparse por ella cuando fue usted mismo quien la a metido en todo esto – Me Responde el — Todavía no puedo creer como es que ustedes juegan a ser Dios asesinando, personas para robarles su alma – Me dice el con enfado en sus palabras. Y negando con su cabeza.
— Si, sé, muy bien que yo la metí en esto y por eso mismo quiero sacarla por favor solo, solo, déjela ir – Le suplico — Ella se irá el mismo día que usted lo haga.
No dice nada más y luego se sienta en si Trono de oro.
— Puedes irte Askar te asignará un cuarto para que descanse – Me habla el luego de un largo silencio. ¿Askar?
— Disculpe me podría decir ¿Quien es Askar? – Le pregunto — El, es el ángel que te trajo hasta aquí... Yo soy Salek el otro ángel que trajo a la chica es Sklor. Ve descansa ya luego seguiremos hablando – Me dice. El — Bien. Solo podría talvez ver a la chica – Le pido. Más bien, le ruego.
El suspira y luego asiente.
Yo salgo lo más rápido que puedo de ese lugar y cuando salgo por la puerta.
Afuera me encuentro con la loquita de cabello rebelde y el ángel llamado Askar...