Enfrentar la realidad no siempre es tan fácil como parece. Es cierto que los primeros meses de embarazo siempre eran los más difíciles y una vez que Helena se enfrentó a la idea de que verdaderamente estaba embarazada los ascos matutinos junto con los antojos se habían vuelto una parte normal en su día a día. Y que siempre justo antes de que su esposo despertara Helena se levantaba para sacar todo aquello que se comió hace unas horas, cree que tal vez debería dejar de comerse aquellos antojos de medianoche, pero es que eran extremadamente deliciosos. ¿Cómo podía negarse?, bien, era cierto que también su espalda le dolía a horrores, y se cansaba antes de tiempo. No es que fuera fácil tener que lidiar con un ser que pronto tomaría el tamaño de una sandía, junto con los olores fuertes y los

