—Ésto está mal...—Susurré. Ahí estaban Lydia y Michael. Entre besos y besos estában. Ellos no se dieron cuenta de que estaba ahí, observándolos. —Solo sigamos, nadie se enterara.—Continuo Lydia mientras jalaba la camisa de Michael. —¡No! ¡No! ¡Me engañas!—Grite mientras los empujaba. Mis lágrimas se hicieron presentes. —¡Mía despierta ahora!—Gritaron. Escuche lejos aquellas palabras pero caí en la realidad de que solo había sido un mal sueño, una pesadilla. Abrí mis ojos y me encontré con la mirada preocupada y penetrante de Michael. —¿Estas bien? Estabas gritando mientras llorabas. Lleve mis manos a mis ojos estrujándolos lentamente y quitando rastro de aquellas lágrimas que derrame inconscientemente. No sabia si eso podía pasar, llorar mientras duermes, creo que no es normal

