Desperté con un enorme dolor de cabeza y con el mundo dándome vueltas, al intentar moverme, algo me lo impidió. Alguien mejor dicho. —¿Que demonios...?—Susurré. Christian estaba dormido a mi lado, me daba la espalda y al parecer, se había quedado toda la sabana él. Y fue cuando recordé todo lo que sucedió la noche anterior, al llegar a casa, estaba tan cansada que me eché en el sofá, no tenía ganas de subir escaleras a esa hora y mucho menos dejar a todos ebrios aquí abajo. Como pude me paré y con mucho cuidado no desperté a Christian ni a nadie más. Me dirigí a la cocina con cuidado y ahí estaba mamá, me paré en seco. ¿Habrá visto el desastre en la sala? —¿Que te hace pensar que puedes andar todo el tiempo en la calle? ¿ o es que ahora piensas que eres independiente? —Cerró el periód

