Siempre he sido culo de mal asiento, a los veinte años Madrid me asfixiaba, lo extraordinario se había convertido en monotonía y estaba cansado de ser el juguete de pijos, pijas y gente con pasta, me largue a la costa, mi situación económica era muy buena, monte un chiringuito playero a la americana, desde mediodía hasta las doce tapeo y comida y a partir de las 12 de la noche copas, esta vez me lo tome con calma, Silvia, enamoradísima de Raúl, un mulato cubano fibroso y simpático se encargaron del negocio, yo me dedicaba a tomar el sol, ingresar pasta y beber Perrier en mi mesa. Así fue como Shi entro en mi vida. Shi era de Formosa y huía de su familia, propietaria de un chino que la tenía en régimen de semi esclavitud, un dia apareció pidiendo trabajo en el chiringuito y se quedó, era p

