Estire mis brazos y piernas, realmente descanse como hace tiempo no lo hacía. Después de arreglarme salí de la habitación, el desayuno está listo. - Buenos días y ¿Alessandro? — pregunte con vergüenza a la señora amable. - Puedes decirme nana... Ahora eres parte de la familia. El joven Alessandro se marchó desde temprano, ordenó estuviera listo el desayuno para usted. — ocupe un lugar en la mesa. No tiene que sorprenderme qué Alessandro sea un hombre bastante ocupado y por eso no será mi acompañante a mi nombramiento, aunque si esperaba su compañía. - Buenos días hermosa. — Giuseppe llegó al departamento. - Hola señor. — me levanté de inmediato. - ¡No! Sigue desayunando, mi visita es rápida. — pidió a la nana un jugo para acompañarme en el desayuno. Giuseppe me ha dado las indicaci

