POV de Fiona Me senté en una silla endeble, aterrorizada y desesperada. Había pasado una hora sin saber nada del helicóptero que se había llevado a Julian. Ningún hospital afirmaba haber recibido a mi marido. Era como si ese inútil helicóptero se hubiera desvanecido en el aire. Todavía llevaba puesto mi viejo traje de esquí, sudado y maloliente. Victor entró por la puerta abierta. Me levanté de golpe y me abrazó. —No te preocupes, lo encontraremos —dijo. Lo empujé lejos de mí. —¡Eso es exactamente lo que has estado diciendo! —grité, furiosa. Todos a mi alrededor eran completamente inútiles. —¿Dónde están tus idiotas? ¡Dime que están buscando a mi Julian! —seguí gritando, pero lo único que dijo fue que me calmara. —¿¡Calmarme!? ¿Cómo se supone que me calme? —exclamé, mientras todos

