Pov de Valeria Mientras salía de la habitación, su rostro seguía grabado en mi mente. Había algo en sus ojos… una tristeza tan profunda que superaba incluso a la mía. Pero apenas crucé la puerta, algo más llamó mi atención. Abrí la siguiente puerta y, para mi sorpresa, me encontré en una habitación familiar: era la misma por la que habíamos entrado la primera vez que llegamos a aquella casa. Corrí hacia la entrada principal, abrí la puerta y salí. La noche me recibió con una ráfaga de aire frío que me heló la piel. No me había mentido. Parte de mí deseaba que lo hubiera hecho. Estaba tan acostumbrada a la traición que necesitaba creer que también él era un mentiroso, que formaba parte del mismo engaño. Quería que todo fuera una farsa, que de pronto aparecieran cámaras y alguien gritara

