POV de Valeria Me quedé a su lado durante días, vigilando de cerca sus signos vitales. El aparato parecía estar funcionando: abría los ojos de vez en cuando, aunque aún no podía hablar, y su hemoglobina se mantenía por encima de quince. La palidez había desaparecido, al igual que el miedo a la anemia o al shock. Por primera vez, vi el color real de su piel. Como mínimo, aquello respaldaba su constante jactancia de creerse un dios. El único inconveniente era que la tasa de mutación seguía por encima del treinta y cinco por ciento, pero confiaba en que lograríamos bajarla. Podía despertarme y pasarme el día entero mirándolo. Néstor se burlaba de mí de vez en cuando, pero yo siempre me justificaba diciendo que estaba monitoreándolo por razones médicas. Él y el doctor Wilson se limitaba

