Mateo Rabia Una emoción peligrosa y engañosa, pero que rara vez yo sentía, me consideraba una persona pacífica, pero si jugaban conmigo de la manera en la que Clara lo hizo, la pasividad se iba al carajo, justo como en este momento, aun recordaba la expresión de Julieta, sus ojos castaños perdiendo su brillo, su dolor... Ahora se sentía como el mío propio. Pero no podía dejar que Clara hablara, no quería que Julieta conociera eso de mi, aunque sólo fue una vez, no quería que me tuviera miedo, quería estar con ella dejando mi pasado atrás, pero si este me perseguía, no tenía escapatoria. —Veo que la quieres, que lástima. —Maldita hipócrita. Espeto con enojo, Clara me mira sorprendida, dado que nunca le había insultado, nunca lo hice, por respeto a la relación que tuvimos, pero

