Julieta Los meses habían pasado, sin embargo, todo había ido sobre ruedas, para todas las personas, llega un momento de su vida, en el cual todo pareciera perfecto, aunque no o sea, porque en eso consiste la felicidad, en que a pesar de los problemas, sientas que puedes con todo. Eso es lo importante, estar rodeado de las personas correctas que hacen de tu vida, un buen camino para recorrer. Y eso era lo que ahora estaba en mis manos, una felicidad plena, que pensé que nunca tendría. Sonrio ampliamente al ver a mi hermano entrando a mi habitación con su laptop en la mano, ya el había retomado sus clases en la universidad, iba en su segundo año de medicina, no podía estar más orgullosa de él. —¿Que haces enana? Pregunta acostándose mi cama y abriendo su computadora. —Estudiando.

