Julieta. Despierto por un constante repiqueteo en mi mejilla, abro los ojos lentamente fijándome en la persona que arruinó mi bello sueño y me encuentro con la sonrisa de Mateo. —¿Porque me despiertas? Chillo acostándome boca abajo. —Es medio día castaña, arriba. Dice quitándome la sabana, recordándome mi desnudes. Me sonrojo levantándome para taparme pero Mateo me detiene en el acto, gruño mirándolo sin saber porque me he despertado de mal humor y el une sus labios con los míos. Su boca se mueve sobre la mía con avidez mientras que mi mal humor se va esfumando, dando paso a otra emoción, nuestras lenguas juguetean mientras sus manos pasan por mi cuerpo con deseo. Me separo de su boca para besar su cuello, haciendo que suelte un jadeo. Mi teléfono suena en algún lugar de

