Narrador. Empacando sus cosas estaba Orlando cuando Cristina lo observaba con el corazón cargado de odio por sentirse utilizada y engañada, pensaba en una manera de hacerlo pagar, pero no sabía cómo hacerlo, no se podía ir así sin más, ella se quedaría allí, pues no tenía ya un hogar al cual regresar, sin embargo, no estaba dispuesta a perderlo todo y quedarse de brazos cruzados, entonces opto por ir con Irina para empezar a esparcir su veneno. — Esa cena es de la señora— le preguntó a Lucrecia antes de que ella pudiera subir el primer escalón. Con cuidado Lucrecia se giró a observarla, y sin mostrarle mucha empatía como antes le respondió con una pregunta. — Si, ¿se te ofrece algo? —, ella negó. — No, señora Lucrecia… es que bueno quería servirle la cena a la patrona, nunca me he po

