QUINCE FINCA ANNALISE, SAN MARCOS, USVI 18 DE JUNIO DE 2013 Una mañana temprano, unos días más tarde, me dirigí con mi camioneta hacia Annalise para comprobar el progreso del día anterior, con Oso de copiloto. Dirigía la camioneta con una mano y sujetaba mi preciada taza de café King’s con la otra (me había vuelto adicto a mi dosis matutina de esta bebida local) y maldecía a Ava con cada gota que derramaba. Me había despertado a las dos y media de la madrugada para decirme que había hablado con Trevor para que se repitiera, información que podría haber esperado a un momento mejor, como entre el amanecer y el atardecer. Oso movía la cola cada vez que soltaba un insulto. Cuando llegamos a la casa, encontré a Rashidi limpiando un recipiente y una cuchara en la pila del lavadero. —Buenos

