TREINTA Y TRES FINCA ANNALISE, SAN MARCOS, USVI 13 DE SEPTIEMBRE DE 2013 La mañana siguiente a mi regreso a Annalise, planté nuevas buganvillas junto a la verja bajo un brillante amanecer de color rojo rosáceo como nunca antes había visto. Me aparté para ver cómo se veían las flores. Mal, decidí. Se veían mal, nada que ver con lo que Nick y yo habíamos imaginado. Miré al otro lado de la carretera, a la barriada desierta. Allí también estaba mal. Desde la primera vez que vi a Annalise, el barrio de chabolas había sido el hogar de varias generaciones de una amable familia rastafari. Ahora ya no estaban, y lo único que quedaba era un vestido que ondeaba al viento en un tendedero y el c*****r ennegrecido de un autobús escolar amarillo. Volví a la casa. Esperaba que el trabajador del crist

