Jungkook se detuvo cinco cuadras después, seguro de que ya ninguno de sus amigos le podría seguir. Se había cansado bastante.
Miro a todas direcciones pensando lo que haría ahora que se encontraba completamente solo. Las calles parecían desiertas y se podría decir que algo seguras.
Comenzó a caminar alerta a sus alrededores, pensando a qué lugar ir para pasar la noche. No iría a su casa claro que no; sus amigos le buscarían en ese lugar, debía buscar un lugar. Pero por ahora su objetivo era ir al centro de la cuidad. Tal vez habrían aún personas en ese lugar.
Se detuvo sacando su arma al escuchar unos ruidos provenientes de una casa que se encontraba frente a él. Tragó en seco, acercándose a la ventana para observar lo que estaba sucediendo. Se relajó al ver que era un perrito rascando la puerta queriéndose salir. Jungkook guardó su arma acercándose hasta la puerta, donde un lindo perrito pequeño salió hacia él moviendo la colita agradecido.
—Hola pequeño, ¿Qué haces aquí solo? — le cargó acariciando sus orejas.— ¿Tus dueños?
Jungkook miró el collar rojo que el pequeño animal, en el se encontraba el nombre del perrito y la dirección de la casa.
— Yeontan... —Leyó sonriendo al ver que el perrito ladró en respuesta.— Hola Yeontan, ¿quieres venir conmigo amigo?
El perrito volvió a ladrar moviendo su colita feliz, Jungkook lo dejó de nuevo en el suelo quien comenzó a dar vueltas por todo su alrededor. El perrito se miraba que estaba muy bien cuidado, tal vez y estaba entrenado. Jungkook debía asegurarse.
—Yeontan sentado.
El perrito de inmediato obedeció, sentándose sin dejar de mover la colita y mirar desde abajo a su ahora dueño. Jungkook se sorprendió.
— Eres sorprendente.
Alago agachándose para acariciar al pequeño, pasando sus manos por sus orejitas peludas.
Jungkook sabía que la responsabilidad de cuidar a un cachorro en estas circunstancias no era la mejor idea, pero tampoco podía dejarle morir solo. Además no le vendría mal un poco de compañía.
Comenzaron a caminar por las calles desiertas, cambiando de dirección cuando uno de esos seres se cruzaba en su camino. Jungkook todavía les tenía miedo, no podía pelear con uno de ellos, se paralizaría como la otra vez. Intentaría evitarlos por ahora.
Jungkook entraba a varias casas que se encontraban completamente vacías, buscando algo de comida para el pequeño ser que le seguía meneando su colita a todas partes en silencio. Era como si el pequeño entendiera toda la situación, cuando se topaban con uno de esos seres el perrito soló miraba a Jungkook, completamente en silencio.
— Eres un buen chico, encontraremos algo de comida para darte.
Abrió la puerta de una casa, dejando entrar primero a Yeontan quien se aseguraba de revisar toda la casa para regresar a la entrada meneando su cola a Jungkook, avisando que la casa era segura. Jungkook se encontraba fascinado con el perrito.
Reviso en la cocina primero, sonriendo al encontrar una bolsa a la mitad de croquetas para perros. Yeontan feliz comenzó a dar vueltas por todo alrededor de Jungkook quien feliz dejaba un puño de estas en el suelo, Yeontan comenzó a comer feliz.
Jungkook guardo la bolsa en su mochila, eran suficientes como para alimentarlo por una semana. Agradecía que fuera un perro pequeño y no uno grande, de ser así tendría que darle parte de su comida.
— Voy a revisar la casa mientras comes. — Yeontan ladro en respuesta.
Jungkook comenzó a inspeccionar la casa, revisando si habría algo de utilidad que podría llevarse. Pero el sonido de un vehículo estacionarse frente a la casa lo puso en alerta.
Con pasos lentos reviso por la ventana, maldiciendo al ver que eran sus amigos bajando de auto, le habían encontrado. No quería regresar con ellos, no ahora.
Yeontan termino de comer corriendo hasta él. Jungkook busco en silencio una salida trasera de la casa pero estaba con llave, si forzaba la entrada llamaría mucho la atención. Lo mejor era que se quedara esperando a que se fueran. Deseaba que no se les ocurriera entrar en donde estaba él.
De vez en cuando miraba por la ventana lo que hacían. Yoongi, Jimin y Hoseok se habían ido a otro lado dejando solos a Taehyung y JongSuk. No pudo evitar sentir tristeza al ver a Taehyung quien hablaba de algo con su hermano. Esta podría ser la última vez que le vería.
Jungkook cargo a Yeontan abrazándole queriendo sentir el consuelo de alguien, no quería llorar ahora.
— Ese que vez ahí era mi mejor amigo. —Yeontan miro a las dos personas que se encontraban afuera.— Es la persona de la que he estado enamorado desde que éramos niños, me hubiera gustado decirle lo que sentía por él. Pero me demostró que no se merecía el amor que le tengo. Pero no soló fue su mal trato conmigo, habían otras cosas que evitaban el que estuviéramos juntos. Yo me veía con su hermano y a Taehyung le gustaba Jimin...
Yeontan alzó las orejitas como si estuviese sorprendido de la situación. Cuando Jungkook volvió la vista a la ventana se dio cuenta de que los hermanos Min ya no se encontraban en ese lugar, se habían ido a otra parte, esa era la oportunidad de Jungkook.
Acomodo su mochila correctamente dispuesto a salir corriendo lo más lejos que sus pies le fueran permitido de ese lugar. Abrió la puerta atento al exterior, asegurándose de que los hermanos Min no se encontraran en ese lugar.
Era hora. Miro a Yeontan quien estaba atento al camino, listo a echarse a correr tras Jungkook. Sin pensarlo dos veces y importándole poco que le miraran salió corriendo junto con Yeontan, tomando caminos diferentes a los que se habían ido sus amigos.
Jungkook se sentía una mala persona por ser de esa forma, pero era lo mejor para ellos y para él. No tenía porque soportar los malos comentarios de Taehyung. Si Jungkook quería alejarse de ellos estaba en todo su derecho. Nada los unía como una familia y el que de vez en cuando tuviera intimidad con Yoongi no significaba que fueran algo.
Jungkook podría ser a veces manipulado por las personas, pero sabía cuales eran los límites. Y cuando la persona contraria tenía la razón. Era alguien justo.
Llegó a considerar que todo lo que estaba haciendo era por el enojo del momento, pero ya no podía volver atrás.
Ya se encontraban lo suficientemente lejos de aquel lugar, caminaba con Yeontan por unas calles que él desconocía. Jamás había andado por esos lugares. Había una pequeña tienda que llamó su atención pero se alejó, al ver uno de esos seres dentro del lugar. Una lastima.
La noche ya estaba cayendo sobre ellos, debían encontrar un lugar seguro en el cual pasar toda la noche. La luz de la cuidad aún no desaparecía, esa podría ser una buena señal.
encontraron una casa segura que se encontraba completamente vacía y con una cerca de metal, podrían pasar la noche en ese lugar. Jungkook se había dado una ducha con agua caliente, le dio algo de comer a Yeontan para después comer él cereal que había encontrado en la cocina, después de todo no tenía mucho apetito.
La noche llegó a su fin, Jungkook soló había podido dormir un par de horas ya que Yeontan comenzó a ladrar para que le diera algo de comer. Jungkook aún medio dormido le dejo un puñado de comida, volviendo al sillón de la sala para recostarse y cerrar los ojos.
Abrió los ojos de golpe dándose cuenta de que había dormido bastante. Miro el reloj de la pared que marcaban ya las tres de la tarde. Se regañó a sí mismo. No podía estar bajando la guardia en estos momentos, mucho menos ahora que se encontraba solo.
Yeontan dormía muy tranquilo en el suelo, pero alzó las orejitas al sentir a Jungkook ponerse de pie. Se estiro bostezando para ponerse de pie y seguir a su nuevo dueño a todas partes. Quedándose de pie en la puerta mirando a Jungkook hacer del baño.
Podrían quedarse a dormir en ese mismo lugar pero debían seguir moviéndose, no quería que sus amigos lo encontraran. La verdad ya no sabia qué era lo que estaba haciendo. No sabía si estaba huyendo de sus amigos, buscando a su madre o escondiéndose de los seres.
Con todo lo que sucedía afuera Jungkook tenía la poca esperanza de que su madre siguiera con vida. Era mejor no verla convertida en esas cosas. Preferiría creer que ella se encontraba en un refugio, a salvo de cualquier peligro.
Salieron de la casa sin un lugar al cual llegar, Jungkook quería seguir merodeando por los lugares sin algún motivo. Al parecer la cuidad había sido consumida por aquellos seres. Era la cuidad de los muertos vivientes.
Yeontan comenzó a ladrarle a la nada, alarmando a Jungkook quien buscaba la causa de que su pequeño compañero estuviera tan nervioso. Sacó la navaja de uno de sus bolsillos, preparado por si a uno de esos seres se le ocurría atacarlo.
—¿Es tuyo el perro?
Rápidamente Jungkook se giró asustado, guardando el arma con la cual apuntaba a la persona que se encontraba parado frente a él. Se relajó, sin dejar de estar alerta.
El chico miraba a Yeontan quien corrió detrás de Jungkook, asustado. El chico que estaba frente a ellos no tenía buena pinta. Estaba vestido como cualquier otro adolescente, pero su postura era encorvada. Sus ojos eran de un color oscuro, tenía cejas gruesas, cabellos rubios.
La expresión que tenía era de "Me da igual todo" Ni siquiera sonreía o hacía alguna expresión.
Hasta Yeontan sentía su mala vibra. Jungkook comenzó a retroceder, al ver que el chico le sonrió o intentó sonreír. Ya que su sonrisa fue algo tétrica. Daba miedo.
—No tengas miedo, no te haré daño. — Habló neutro.
— No dije que tuviera miedo.
— Tus ojos reflejan miedo y tristeza. ¿Perdiste a alguien?
—No sé quién eres, no te voy a contar nada.
—Cierto, entonces seamos amigos.
Jungkook le miró dudoso, ese chico no parecía confiable. Al contrarío, parecía como una persona sociópata. ¿Podría confiar en él?