Capítulo 6 - Reviviendo momentos

2153 Words
[DANE]   Aun no me lo creo, la mujer de mi vida me dará la dicha de ser padre otra vez. Si bien todo lo que nos rodea pareciera no hacer que podamos disfrutar de la noticia como a nosotros quisiéramos; esta noche mi esposa ha tenido otros planes. No sé muy bien de que se trata, pero ha hecho que dejáramos a Dake en casa de mis padres para que ellos disfrutaran un poco con él, y aquí me tiene a su lado en el auto mirándola como un tonto enamorado como siempre lo he hecho.  —¿Se puede saber que has tramado?— Le pregunto y me mira por un instante. —Ya te enterarás nene… Solo tienes que saber que esta noche es nuestra, que quiero olvidarme de todo y que quiero que festejemos como solíamos hacerlo cuando nos queríamos escapar del mundo— Me dice y de pronto me doy cuenta de que estamos llegando a aquel motel que la traje alguna vez y no puedo más que reírme. —¿Mi esposa y madre de mis hijos trayéndome a un motel?— Cuestiono divertido y se muerde los labios. Me encanta la manera que sonríe, como me mira sensual y me va preparando para lo que se viene —La vez que estuvimos aquí la pasamos muy bien… quiero repetir ¿y qué mejor ocasión que esta? ¿No?— Me cuenta y sin poder evitarlo, llevo una de mis manos a su pierna y la acaricio lentamente aprovechándome del corto vestido que trae puesto. —Una noche solo para nosotros, me encanta— Le admito y ella entra con el coche para después estacionar en un sitio apartado. —Las cosas hoy serán un poco diferentes, entraremos por una puerta privada y tendremos un sitio muy exclusivo, aunque se parece al de aquella noche— Me informa y asiento. —Me parece perfecto, sirena— Susurro y soy yo quien baja del auto primero para después ir a abrirle la puerta y ayudarla a bajar.  […]  —¿Recuerdas lo que te dije cuando vinimos aquí?— Me pregunta y sonrió. —Perfectamente… “Yo te sigo, muéstrame que tan bien la podemos pasar aquí”— Respondo y la miro —En ese momento mi mente comenzó a volar— Admito.  —¿Podemos repetir?— Me reta y asiento. —Siempre.— Contesto y me acerco a ella.    [KEIRA] La primera vez que vine aquí con Dane todo fue maravilloso, me hizo conocer un lado nuevo de mi que elevo nuestra relación a otro nivel. Hoy todo es un poco diferente. Seguimos casados, pero tenemos un hijo y estamos esperando a nuestro segundo bebé… mi vida ha cambiado muchísimo desde aquel momento, pero por esta noche quiero que seamos solo él y yo, y este inmenso amor que siempre nos hemos tenido. —Sirena, te ves hermosa— Me susurra mientras que está de pie detrás de mí y masajea mis hombros y deposita tiernos besos en mi cuello y hombros —No sabes lo feliz que soy contigo, lo mucho que te amo y a pesar de que no estábamos buscando este bebé… quiero que sepas que soy inmensamente feliz con esta noticia— Me susurra y lleva una de sus manos a mi abdomen.  —Yo también soy muy feliz contigo y estoy demasiado contenta con la llegada de este bebé, pero por ahora, quiero que nos concentremos en nosotros ¿si?— Confieso y puedo sentirlo sonreír.  —Me encanta la idea— Dice y se acerca a mi oído —La última vez que estuvimos aquí te dije algo y lo sigo manteniendo a pesar de que ahora somos padres ¿lo recuerdas?— Comenta y sonrió. —Si, pero dímelo de nuevo que me gusta como suena de tu boca, me hace sentir sexy— Digo divertida.  —Te quiero libre, y esto, es parte de tu libertad como mujer— Me susurra y esto es lo que siempre he amado de él.  —Amo cuando me hablas así… cuando me haces sentir sexy.  —Eres sexy— Sentencia.  —Entonces… esta noche juguemos tú y yo como hace tiempo no lo hacíamos, te extraño demasiado… sé que el matrimonio a veces es complicado, pero esta noche quiero romper con toda la rutina y que me hagas todo lo que llevamos conteniéndonos por la rutina— Digo girándome para que quedemos de frente —Experimentemos este momento de libertad— Sentencio y una media sonrisa se dibuja en sus labios.  —Dejémonos llevar como tan bien sabemos hacerlo— Me incita y sonrió ampliamente.  —¿Volvemos a aquel sillón? Uno siempre regresa a los sitios donde fue feliz ¿no? — Propongo señalando el sillón rojo que esta detrás de él y se sonríe. —¿El sillón tantra? Llevo meses intentando convencerte de que compremos uno — Bromea y reímos. —¿Con un bebé y otro de camino? Casi imposible, ya habrá tiempo o simplemente tendremos que venir aquí más seguido — Propongo.  —Entonces esta noche hagamos cosas increíbles allí— Comenta y me guiña un ojo haciéndome reír. —¡No me desconcentres! ¡Siempre haces lo mismo! — Lo regaño —Solo siéntate allí que tu esposa quiere disfrutarte— Advierto y bajo el encantador ruido de su risa, me alejo de él y voy hacia el baño como lo hice aquella vez. Sé que él sabe lo que voy a hacer… y me gusta que en esta ocasión todo sea con más seguridad de mi parte. Pongo algo de música desde mi celular que vaya acorde a la ocasión, y me desvisto frente al espejo para quedar solo en ropa interior.  Observo mi conjunto de lencería color n***o al igual que mi vestido, y sonrió sabiendo que le gustara a mi esposo. Sujetador de encaje estilo push-up y una braga diminuta que cubre lo justo y necesario dejando muy poco a la imaginación que sé que son de sus favoritas... Desordeno mi cabello dejándolo caer sensualmente por encima de mis hombros y de fondo la música ayuda a que mi salida sea más dramática.  El ruido de mis tacones va junto al ritmo de la música y la mirada de mi esposo se centra en mí cuando llego frente a él y mis manos se posan sobre el tubo —¿Apruebas esto también? — Le pregunto como aquella vez sensualmente e intentando y sonrió. Me muevo y coordino el movimiento de mi cuerpo con el de la música.  Dane comienza a desabrocharse la camisa mientras me mira y asiente —Cada detalle y no tienes idea de como disfruto de tu cuerpo cuando estás embarazada…— Responde con su voz un poco más ronca y siento que me quemo con solo escucharlo hablar. Aquella primera vez aprendí a ser sensual para mi esposo en sitios como este y hoy repetimos la historia. Me detengo quedando de frente a él y apoyo mi espalda en el tubo para luego ir bajando lentamente mientras que abro mis piernas dejando que Dane disfrute de la vista. Su camisa ya está completamente abierta y ahora desabrocha el cinturón de su pantalón mientras que yo me pongo de pie y giro dándole la espalda para después volver a bajar —Soy un hombre suertudo, mira que tener a un monumento de mujer como tu de esposa es algo sin precedentes…— Lo escucho decir y sin voltear a mirarlo, llevo mis manos al broche de mi sujetador y lo abro para después quitármelo y dejar que caiga al suelo.  Me volteo lentamente quedando semidesnuda frente a esos ojos grises ardiendo de deseo, y sonrió cuando lo veo tocarse por encima de la tela de su bóxer ya con su pantalón abierto —Y yo una mujer con mucha suerte, que tú seas el padre de mis hijos es de lo mejor que puede sucederme— Rebato y me bajo de la base donde esté el tubo para caminar lentamente hacia él.  Apoyo una de mis manos sobre su rodilla, me inclino hacia su cuerpo, lo beso con urgencia, y mientras lo hago, llevo mi mano a su hombría, pero lo hago quitando su mano de mi camino —Gracias por ser tan mío— Digo sobre sus labios y sonríe.  —Gracias a ti por ser tan mía sirena… no hay instante donde no crea que soy el tipo más afortunado del planeta — Rebate llevando sus manos a mi trasero e intenta hacer que me siente sobre él, pero niego. —¿Otra vez? Pensaba que ya sabias como iba esto— Lo regaño y sonrió — Primero deshagámonos de esto— Sugiero sintiendo que ya voy llevando el control de la situación y de inmediato comienzo a deshacerme de su ropa. Llevo mis manos a sus hombros, le quito la camisa mientras él besa mi cuello, y luego con mis labios voy besando su torso obligándolo a que abandone mi cuello y así voy bajando hasta llegar a la cintura de su pantalón. Lo bajo junto a su bóxer mientras que él me ayuda levantándose tan solo un poco, y amo la manera que sus manos tocan mis pechos como un chico travieso que no se pierde la oportunidad de hacerlo cuando puede. Toda su ropa desaparece y cae a un costado develando así su hombría ya encendida frente a mis ojos, haciendo que muerda mis labios —Eres lo más tentador de este planeta, no puedo ser tan afortunada de tenerte en mi cama cada noche— Le digo mirándolo a los ojos y antes de que pueda responderme, mi boca comienza a perderse por la aventura de su cuerpo.   No hay rincón en él que quede libre de mis besos y al llegar a su erección, él se me queda viendo como retándome a lo que haré y no dudo ni un solo instante en jugar con la parte más sensible de la anatomía de mi marido. Sus leves gemidos comienzan a mezclarse con el sonido de la música y yo disfruto del placer que provoco en él, estoy perdida en este mundo de sensaciones, hasta que él acaricia mi rostro.   —Keira, mi amor… oye, sé que estás embarazada, pero ten piedad de mí — Dice y cuando abandono su cuerpo, él se acerca al borde del sillón y rápidamente lleva sus dedos a la cintura de mi diminuta braga. Aprovecha que estoy de pie frente a él para sí deslizarla por mis piernas y colocar sus manos sobre mis caderas para acercarme a él y así comenzar a besar mi intimidad. Su boca es experta en esta materia, y mi cuerpo más sensible que de costumbre por las hormonas, es una víctima que no puede evitar estremecerse de placer, pero esta noche él tiene otros planes. Se levanta del sillón y tal y como si yo no pesara nada, me toma haciendo que me acueste en el sillón tantra ubicando mi espalda entre sus curvas y aparta mis piernas para después ubicarse encima de mí.  —Ahora ya sé de qué va todo esto, me gusta haberlo aprendido contigo—Murmuro entre besos mientras que aprisiono su cuerpo entre mis piernas y él sonríe. —Hemos aprendido muchas cosas juntos— Susurra y entra en mí de esa manera que me hace gemir fuerte, esta posición hace que él esté en mi interior de una manera increíblemente placentera mientras que nuestros cuerpos se rocen en medio de caricias que nos hacen arder. —Ya recuerdo lo mucho que me gustaba esto— Digo agitada…  —Yo también…— Me dice al oído y muerde mi lóbulo sin dejar de moverse en mí.  Los beso mientras que mis dedos arañan suavemente su espalda —Te amo— Consigo decir completamente excitada.  —Te amo— Repite entre gemidos. —Y yo… f**k…— Expreso incoherentemente y no puedo resistir más el placer dejando así que mi cuerpo experimente esos increíbles orgasmos que mi esposo es capaz de hacerme vivir.  —¿Estás bien? — Me pregunta agitado y sé que por su parte el placer aún no ha llegado. —Completamente, sigue…— Lo aliento, pero en esta ocasión él sale de mí y vuelve a moverme a su antojo siento que es él quien queda sentado en la curva del sofá y me ubica encima de él con mis piernas envueltas alrededor de su cintura. —Ya sabes qué hacer mi amor. — Me dice y eso es todo lo que necesitaba escuchar para que mi cuerpo se liberara dando así rienda suelta a todos mis deseos por él, esos que sentía que los problemas nos estaban haciendo ahogar, pero que esta noche hemos liberado reviviendo momentos de esos que solo nosotros como pareja sabemos que nos han hecho tanto bien. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD