DESESPERACIÓN

1412 Words
“Hay un camino seguro para llegar a todo corazón: el amor.” (Concepción Arenal)   Austin.-   Mi fuerte nunca fue la paciencia, eso puedo asegurarlo. Los últimos minutos mi cabeza ha imaginado mil escenas en las que Maddison está totalmente en desventaja, la desesperación está matándome. Pero, por más que mi corta paciencia justo ahora sea nula, no soy idiota… sé que la única persona capaz de ayudarme con esto es Dustin, no quiero hacerlo enojar, tampoco quiero que se vea en la necesidad de no hacer nada por mí, cuando lo único que he hecho es comportarme como un adolescente rebelde. Me ha sido difícil adaptarme, pero hasta ahora no he sido obligado a conocer ningún proceso, ni siquiera a hacer algo en contra de mi voluntad, nada… al contrario, he sido netamente complacido por días, aun cuando me niego a recibir cosas, no paraban de llegar y eso debo agradecerlo. Pensé que esto sería totalmente contrario a lo que realmente es, sé que Dustin ha tenido cierta paciencia conmigo, por ello intentare no hacerlo enojar esta vez y así poder convencerlo de ayudarme a encontrar a Maddison. Dustin seguía comiendo frente a mí, tomaba despacio su copa de vino, limpiaba las comisuras de sus labios y proseguía a comer nuevamente un trozo de fruta. Fue así por un momento que me pareció eterno, repitiendo el mismo proceso una y otra vez. Junte mis manos en mi cara, entrelazando mis dedos, apoyando mis codos en la mesa y la unión de mis dedos en mi barbilla, comencé a mover mi pie derecho con insistencia, tratando de centrarme en algo más. — Estas desesperándome Austin. Escuchar su voz por primera vez fue como melodía para mis oídos. — Lo siento, yo solo estoy un poco impaciente, no intento molestarte. — Come. — espeto de inmediato. Me vi obligado a comer lo que sea que hayan servido, se veía completamente asqueroso, pero al probarlo fue como si fuera el alimento de los ángeles. — ¿Qué demonios es esto? sabe increíble. Comí rápidamente tratando de terminar la porción que me han servido de golpe, si quería terminar rápido, pero la verdad es que disfrutaba cada bocado. — Es caviar. ¿Eh? — ¿Ca qué? Suspiro con tedio. — Caviar. — Sigue existiendo mi incógnita. ¿Qué rayos es CAVIARR? Intente decirlo de la forma más sutil posible, pero aun así parecía ser pronunciado por un parapléjico con problemas para hablar. — Huevas de pez. Escupí todo lo que había en mi boca de forma exagerada, comencé a toser y a limpiar mi lengua con las servilletas. — Austin Smith. Deja de comportarte como un niño por todos los cielos. ¿Qué demonios hice para merecer esto? — dijo él psicópata asesino y mafioso mientras limpiaba su traje. — Ah sí, ya recordé. — ¿POR QUÉ RAYOS ME DAS ESPERMA DE PESCADO PARA DESAYUNAR? ¿ESTAS LOCO? — Acabas de derrochar 3000$ idiota. — ¿Quién compra esta mierda? ¿Acaso te parezco una maldita sirena? Se detuvo abruptamente y me apunto con su dedo índice — Más control con tus palabras, ya estoy lo suficientemente cabreado como para hacerte tragar todo el maldito caviar de la cocina, no me provoques. Levante mis manos en rendición. — Relájate Poseidón. Suspiro con tedio. — ¿Sí te cuento lo que se de esa chica me dejaras en paz? Me encogí de hombros en su dirección. — Tal vez. — Bien. Siéntate y cállate. Obedecí rápidamente. — Necesito saberlo. — Nos llevó tres días identificar su paradero. Al parecer, camino unas cuadras antes de comenzar a sangrar, puede que se trate de sus pies y manos debido al frio. Al principio pensé que había muerto de hipotermia o que había desaparecido en los prados cercanos a ese lugar, pero poco después hemos dado con su paradero, está en una cabaña muy aislada de la carretera, un lugar que le pertenece a dos granjeros locales identificados como Sirialith y Will Bronson. — ¿Qué esperamos para ir allí? Me miro con tedio — ¿Crees que soy una maldita niñera? Yo quería matar a esa chica, ahora estoy buscándola. Las siguientes palabras las sentí. — Gracias… Dustin se detuvo nuevamente, mirando en mi dirección. — No me agradezcas, sigo siendo un mal nacido. — Probablemente lo seas, pero se bien que todo lo que has hecho por ella ha sido por mí. — Ha sido porque quiero hacerlo, no por ti. — Ya no me engañas. Tú no sientes empatía por nadie, ni siquiera por ti mismo, mucho menos eres una persona capaz de perdonarle la vida a alguien que intento fastidiarte. No estás en la obligación de admitirlo, pero sí de aceptarlo, al menos para ti mismo. Reajusto su corbata, mirando hacia el vacío. — Pídele a uno de mis escoltas que vaya por ella. — ¿Puedo ir? — Tú no saldrás de aquí hasta que yo lo autorice ¿se entendió? — No puedes mantenerme aquí encerrado para siempre… — Me has dado tu palabra, un Smith no rompe sus promesas. — Si no vas a obligarme a ser un asesino ¿Por qué estoy aquí? Vi cómo se tensó ante mi pregunta. — ¿Qué te hace creer que no lo hare? — Porque no eres el tipo de hombre que se resigna. De haber querido que lo hiciera, ahora mismo estaría siendo obligado a hacer atrocidades. ¿Estoy en un error Dustin? Comenzó a masajear sus sienes y volvió a mirarme. — No sé qué demonios hacer contigo. Mi plan era convertirte en alguien parecido a mí, admirando las ventajas que has conseguido con los años, pero… por alguna razón no puedo hacerlo. Te evito porque no me haces sentir yo y eso… — Te asusta. — termine por él. — Le temes a sentirte normal. — Deja ya de cuestionarme. — No estoy cuestionándote, solo estoy diciéndote aquello que intentas ignorar y no logras aceptar. La tensión cargada en sus hombros era palpable, vi cómo comenzó a estresarse ante mi acusación. Se acercó a mí, tomando el cuello de mi camisa con su mano derecha. — Escúchame bien Austin. Una palabra más y dormirás encadenado esta noche. Aun cuando esa amenaza parecía ruda y sin sentimientos, sabía que aquello lo decía de dientes para afuera, para poder probar mi punto lo rete. — Hazlo. Su cara de desconcierto debía ser fotografiada, no imagino que respondería de esa forma. — ¿Qué? — Qué lo hagas, encadéname, déjame sin alimentos, como un puto animal. Mi seguridad lo estaba irritando — No juegues con fuego Austin, bien sabes de lo que soy capaz. — Se exactamente de lo que eres capaz, por eso insisto. Hazlo. Apretó aún más su mandíbula, escupiendo las siguientes palabras. — No permitiré que mi control sea desequilibrado por nadie ¿me entiendes? — ¿Qué caso tiene luchar contigo mismo? Soltó mi cuello y camino hacia atrás con desconcierto. — He dicho que pares, joder. — ¿Por qué debo parar papá? Se detuvo de golpe y ahí estaba, justo en ese momento volví a ver esa mirada que demostraba algo. No estaba vacía, estaba cargada de emociones y traumas. — ¿Por qué no me odias? Necesito que me odies. — Te odiaba, no voy a mentirte. Pero justo ahora, no eres solo Dustin. Estas siendo mi padre por primera vez y no uno… malo. — Pero yo… yo te he hecho daño. — Y yo te he perdonado por ello. No quiero vivir en el pasado, este es mí ahora. — Yo no me he disculpado. — Lo hiciste, justo en el momento cuando me mostraste lo que sentías, me contaste tu verdad, intentaste buscarme, cuando quisiste protegerme. — Yo no merezco ese perdón… — ¿Qué si no lo mereces? Yo he decidido que como todos, mereces una segunda oportunidad. Sus ojos enrojecidos me muestran que realmente está sintiendo mis palabras así que continúe. — Papá, quiero que estés en mi vida… pero no de este modo. Me miro nuevamente, su mirada fija en la mía, intento decir algo pero se detuvo de golpe. Y así sin más, reajusto su traje y salió de la sala, dejándome solo. ¿Qué rayos fue eso? Pocos minutos después dos escoltas se pararon frente a mí. — Señor, el patrón nos ha enviado. Sus deseos son órdenes. — Necesito que busquen a Maddison. — Sí señor.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD