"Por eso juzgo y discierno, por cosa cierta y notoria, que tiene el amor su gloria a las puertas del infierno".
(Miguel de Cervantes)
Maddison.-
No sé cuánto tiempo he estado en este auto, solo sé que cada parte de este camino se está quedando profundamente guardado en mi mente, no sé cuan estúpido debes ser como para darme esta libertad siendo una amenaza para ellos, lo cierto es que estoy aprovechando cada una de estas oportunidades. Voy a recuperar a Austin.
— ¿Deberíamos dejarla en cualquier lugar?
— Creo que debemos dejarla donde la capturamos Oldd.
— No seas imbécil, ese es su terreno, nos mataran si descubren que la tenemos aquí.
— Pero el jefe dijo que…
— Calla idiota, vamos a dejarla en una zona algo retirada, para que regrese sola o muera en el camino. — Dirigió su vista hacia mí y dijo con un tono burlón. — Cualquiera de las dos sería buena, a las perras como tú hay que tratarlas como tal.
Estaba agotada, estos imbéciles me han cortado la poca paciencia que guardaba.
— Vete al diablo idiota. Espero qué de regreso mueran como las ratas que son.
Su sonrisa de suficiencia titubeo al instante. Y dijo entre dientes.
— Para el auto. — Su compañero detuvo el auto, estacionando en una esquina oscura y bastante desolada — Baja ya.
— Basta Oldd, no la dejaremos aquí. La orden es dejarla en el lugar donde la capturamos.
— No voy a morir ni en ese lugar, ni con Smith. Se quedará aquí, justo ahora.
— Este lugar está completamente desierto, ni un maldito auto transita por esta zona. Podría morir.
— Que te calles joder. — no me percate de la escena, de su discusión, solo pude ser consciente de lo que sucedía cuando escuche un estruendo muy cerca de mí, le ha disparado a su compañero.
Bajo del auto, sacando a su compañero y llevándolo hacia unos arbustos cercanos, yo no podía moverme de mi asiento, pequeñas gotas de sangre reposaban en mi rostro y mi pecho, abrió mi puerta y tomo mi brazo con fuerza, saco una pequeña navaja de su bolsillo que paso por mi cara, bajando por mi cuello, por mis hombros y brazo, llegando justo en los amarres en mis muñecas dejándolas libres de las cuerdas. Masajee mis muñecas de forma instantánea y lo mire.
— Bonita caminata muñeca. — Guiño uno de sus ojos en mi dirección y regreso al auto, dejándome ahí, varada en medio de la nada.
Miré a mí alrededor y en definitiva, no había nada.
No voy a mentirles, esta situación me parecía bastante desagradable, nunca he estado en un lugar similar a este, tampoco fui capaz de presenciar un homicidio tan cruel como el que acabo de ver y aunque se defenderme, me aterra la idea de tener que estar en este lugar, sola. No tengo la fuerza suficiente como para luchar, mi cuerpo siente la falta de alimentos, líquidos y descanso. Todo esto que he estado ignorando me ha estado pasando factura, justo ahora. Por más que quisiera estar bien, centrada y tranquila, no paraba de pensar en las cosas que podrían pasarme en este lugar. No pensando más en aquello, enderece mi cuerpo, elevando mi vista al cielo.
— Por favor Caroline, ayúdame a sacarlo de allí con vida.
Sin más, comencé a caminar, mis pies descalzos sintieron la fría calle, estoy bastante herida, pero no es la principal razón por la que estoy sintiendo dolor en mis extremidades, el frío insoportable me arropa de pies a cabeza, haciéndome temblar de forma inconsciente. Mi vestido desgarrado en algunas zonas, dejando gran parte de mi piel desnuda no ayuda del todo a cubrirme de aquel insoportable frío. Camine lo hice por horas, para mi mala suerte, no podía ver nada más que árboles y arbustos, no había nada… nada.
***
No sé con exactitud cuánto tiempo he caminado, solo sé que ya no siento mis pies, mis manos están heladas y me siento exhausta. Por más que intento ver algo que pueda ayudarme, nada hay a la vista.
¿Moriré de esta forma? Quizás es lo que merezco, pero no me iré de este mundo ahora, no hasta saber que Austin está bien.
— Austin… vamos Maddison, puedes hacerlo. Austin te necesita tú no puedes defraudarlo, no puedes dejarlo solo con ese monstruo, un poco más Maddison, un poco m…
Me detuve antes de finalizar aquella última frase que decía para mí misma, mi voz fallo de forma inconsciente, me siento mareada, agotada… yo, yo no puedo más.
Caí de rodillas al piso, lastimando aún más mis pies. Intente frotar mis manos para entrar en calor, pero no daba el resultado que esperaba, ya que no sentía mis manos. Comencé a llorar de forma automática. Escuche mi débil voz decir
— Te he… te he defraudado Austin…
Mire hacia abajo, hacia la calle que está debajo de mí, no sé cuánto tiempo estuve mirando de forma fija el brillo reflejado por la pasadas gotas de agua que cayeron por la lluvia, podía ver el reflejo de mi sombra, de pronto como un destello de esperanza, aquel brillo oscuro reflejado en la calle resplandeció, como si una luz acabase de encenderse muy cerca.
Intente incorporarme como pude, tratando de buscar dicha luz, que se alejaba cada vez más, la seguí y comencé a gritar con las fuerzas que me quedaban.
— Ayuda… por favor ayuda.
El grito sonaba más como un susurro.
— Vamos Maddie, tú puedes… puedes hacerlo, vamos. — Tome una bocanada de aire y comencé a centrarme — puedo hacerlo, puedo hacerlo. AUXI…AUXILIO. ALGUIEN QUE… QUE ME AYUDE.
De pronto, la luz se detuvo, escuche la voz de un hombre decir.
— ¿Hay alguien aquí?
Este es mi momento, vamos Maddison tú puedes.
— ¡ESTOY… ESTOY AQUÍ! NECESITO… AYUDA.
Mi voz se apagaba de forma gradual, ya no tenía fuerzas, pero debía intentarlo, un poco más, por Austin.
— Intente hablar señorita, para poder seguir su voz.
Vamos Maddison.
— Mi nombre es… Maddison Jones, he estado secuestrada por dos días… me han dejado varada en este lugar… estoy, estoy lastimada.
— Vamos señorita Maddison, sea fuerte. Estoy muy cerca de usted.
— He caminado… por horas, ya no siento mis pies, ni mis manos…
— MADDISON JONES.
— Estoy… estoy aquí.
Sentía la debilidad en mi cuerpo, caí nuevamente de rodillas, eleve mi vista con dificultad, un hombre de mediana edad con una pequeña linterna que llenaba todo el oscuro lugar de luz, se acercó a mí corriendo…
— Señorita, todo estará bien.
Solo pude asentir en su dirección, de pronto oscuridad…