OSCURIDAD

1082 Words
"Me estás enseñando a amar, yo no sabía. Amar es no pedir, es dar. Mi alma, vacía.”  (Gerardo Diego)   Maddison.-   Oscuridad… es todo lo que soy capaz de ver, siento cosas moverse por mi cuerpo, sé que se tratan de bichos arrastrándose por los sucios pisos de este lugar, una pequeña bolsa de tela cubre mi cara, las gotas de sudor bajando por mi rostro lentamente, la presión en mis muñecas y tobillos debido a los fuertes amarres ocasionados por las cuerdas que los rodean, arden, queman, duelen. Quisiera poder decir que esta situación me aterra o quizás me sorprende, pero no es así. Sabía que esto sucedería, maldito Smith. ¿Qué? ¿Algo te sorprende lector? Sé que ahora mismo tienes muchas preguntas al respecto, pero no serán respondidas ahora. Como podrás imaginar, no estoy en la mejor situación para citar lo que necesitas escuchar. En este preciso instante se resumen nuestras vidas. ¿Qué si iba a morir? Probablemente. No le temo a la muerte, nunca lo he hecho. Pero hay tantas cosas en mi cabeza ahora que me es inevitable no temer, no se trata precisamente del temor por perder mi vida, si no de la del chico que amo. Él merece la pena y aunque haya destrozado una parte de mí, no puedo permitir que este en este lugar, ahora mismo quizás esté viviendo su mayor miedo y no sabes cuánto evite que eso sucediera. Al principio quizás no lo pensé de esta forma, pero… me he enamorado de él. Y lo sacare de este lugar aun si me cuesta la vida hacerlo. Lo salvare de todo lo que necesite. En momentos como estés es donde tu mente comienza a recopilar todas aquellas cosas que extrañaras de la vida, del mundo, de las personas, de tu familia, de los que te rodean. Bueno, quizás es lo que piensan las personas comunes, pero yo solo puedo pensar en el odio y repulsión que siento por Dustin Smith. No sé cuántas horas han pasado, mi cabello se pega a mi rostro y mi respiración se torna pesada. De pronto, siento como golpean ¿la puerta? No lo sé con certeza, solo sé que alguien se ha adentrado al lugar en donde estoy, puedo sentir su presencia, su respiración. Se acercó mucho más a mí, sentía sus pasos acercándose cada vez más, de forma agresiva me arranco la pequeña bolsa de tela que cubría mi cabeza, de inmediato un golpe de aire llega hasta mi rostro, sentí alivio de inmediato, eleve mi rostro tratando de adaptar mis ojos a la nueva luz que se adentraba. En definitiva era uno de los trogloditas de Smith. — Mira nada más que cara tan bonita — su asquerosa mano se posó en una de mis mejillas, aparte mi rostro de forma instantánea — es una pena que será comido por gusanos. — Cierra la boca imbécil, tu voz me causa tedio y nauseas. Levanto su mano para agredirme, pero la bajo de golpe con frustración. Sé qué no pueden tocarme, no antes de una orden. — Mira nada más, te has contenido. Eso es muy cobarde de tu parte ¿le temes a tu amo, no? — No es mi amo. — ¿No? Me parece que sí. De ser así, ¿por qué no me has tocado? Vamos, golpéame. ¿Qué estoy haciendo? Bueno, si me agrede lo mataran por no recibir órdenes y mientras menos idiotas, mejor. — Buen intento niñita. Eres mucho más inteligente de lo que parece. Pero no vengo a agredirte, aunque ganas no me faltan, vengo por ti. Tomó mi brazo con agresividad, intento levantarme pero al primer pasó caí de rodillas al piso. Genial, feos e idiotas. — ¿Y es que yo tengo que explicarte cómo demonios se secuestra a alguien maldito imbécil? Mis tobillos siguen amarrados, idiota. Se percató de lo que decía, lo que le hizo sacar una pequeña navaja de su bolsillo y quitarme las cuerdas de un tirón. — Vamos, camina. Siguió empujando de mí. En definitiva estaba en un basurero, mi cuerpo está cubierto de tierra y suciedad. Sí que me odian en este lugar. Sé que he estado tomando esta situación a la ligera, es solo que parte de mi quiere terminar con toda esta mierda de una vez por todas. Mi corazón aun siente la falla de Austin. Malcom… merecías vivir mucho más de lo que te has permitido, sé que no todo es culpa de Austin, pero no puedo parar de pensar que habría sido diferente de haber sido por los malditos narcóticos, narcóticos que les proporciono Austin. Eso está matándome. Reaccione de inmediato cuando cruzamos la puerta del sótano en donde me encontraba, subimos por unas escaleras empinadas y finalmente llegamos hasta un lugar mucho más decente. Mi instinto me hizo mirar hacia todos lados, intentado dar con una pista de donde podría estar Austin, pero nada… Solo podía ver a hombres armados caminando de un lado a otro. Me dispuse a contarlos, había alrededor de ocho tipos en el pasillo, uno en cada entrada, seguimos caminando hasta llegar a una de esas tantas habitaciones, dos hombres más en esta entrada. Trece hombres en total. — Quédate aquí, no te muevas. La orden de este idiota hizo que me tensara de pies a cabeza. Algo no estaba bien, de pronto recordé que quizás es en este lugar donde se encuentra Dustin, se perfectamente de lo que es capaz de hacer. Por alguna razón estar de pie justo frente a esta puerta, sin saber que hay detrás de ella, con tantas armas a mí alrededor, todo me hace sentir vulnerable y desprotegida. Sin embargo, no podía dejar de pensar en esas preguntas que rondan en mi mente cada segundo ¿Dónde estás Austin? ¿Te habrá hecho daño? ¿Estas herido por mi culpa? O peor aún… ¿te han lastimado para vengarse de mí? Creo que es una de las formas más inteligentes de venganza. Usar a alguien que amas para proporcionarle dolor para lastimarte, es lo que temo que esté pasando en esta situación. Eleve mi rostro, intentando conectarme con alguien especial… No voy a defraudarte Caroline, saldremos de esta, lo prometo. Eleve mi meñique de forma instantánea, todo lo que se me podía permitir debido a lo lastimadas que estaban mis manos. Y así, en ese momento la puerta frente a mí se abrió. — Austin. — Maddison.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD