EL SEVERO HOY

1506 Words
“Lo pasado y lo futuro no son nada, comparados con el severo hoy” (Adelaide A. Procter)   Austin.- Yo… seré libre, voy a volver a casa, veré a los chicos, a Maddie… regresare a casa. No pude evitar sonreír para mí mismo y repetirme una y otra vez. — Volveré a casa. Dustin paso frente a mi siguiendo el largo pasillo hacia la entrada, seguí sus pasos sin decir ni una sola palabras más, todo de mi intentaba entender que lo había hecho cambiar de opinión, lo mire por un breve instante, su rostro inexpresivo mirando fijamente hacia un punto cualquiera, volví a centrarme en mí, en lo que había escuchado hace unos minutos atrás. — Voy a liberarte. No se qué me hace sentir aquella sencilla frase, pero solo se que no puedo evitar sonreír como un tonto. Todo el trayecto a casa paso en unos minutos, al aparcar el auto Dustin se escabullo rápidamente dentro de la imponente casa, yo baje sin más y tome al chofer dándole un fuerte abrazo. — Me iré a casa. — Esta en casa señor Austin. Sonreí con muchas más ganas. — No, ME IRE A CASA REALMENTE. Corrí hacia la entrada y al primero que vi fue a Snowman con su rostro lleno de preocupación. — Señor ¿todo está bien con usted? El señor Smith ha entrado como una fiera. Le sonreí. — Me iré a casa Snowman. Sonrió para mí y me sostuvo en un fuerte abrazo. — Me alegro por usted señor Austin. Lo extrañare. Aquello me hizo sentir por un momento nostálgico, me aparte y lo mire nuevamente. — Has sido como un padre para mi Snow… como uno real. — Ha sido un placer trabajar para usted señor Austin. — Ha sido un placer conocerte. Me hizo un saludo militar, el cual seguí con nostalgia. — Gracias por todo Snow… — Gracias a usted por darme una razón más para sentir que valgo la pena. — Mereces el cielo Snow, tu hija debe estar muy orgullosa de ti. Me sonrió de forma triste. — Vaya a casa señor. Asentí en su dirección — Lo hare Snow. Corrí hacia mi habitación con la euforia a todo dar. Sé que lo he dicho un millón de veces pero… — Me iré a casa Entre a la habitación revolviendo todo, saltando encima de la cama, haciendo cosas que no había hecho antes, estoy feliz, me siento feliz, algo dentro de mí siente entera paz, el gusto y la sensación de libertad recorren por todo mi cuerpo. Cuando moví las cosas de mi cama accidentalmente arroje la pequeña libreta al piso, la tome en mis manos y pude leer una de las tantas frases que escribí estos últimos días. Tuve una infancia de mierda, mi padre era un drogadicto que solía golpearnos a mi madre y a mi cada día, tuve que ver como él una y otra vez abusaba de mi madre verbal y físicamente sin la oportunidad de hacer algo para detenerlo, les juro que lo odiaba. ¿Odiaba? Por qué escribí aquella frase de ese modo. Mire solo ese punto de la libreta por un momento Les juro que lo odiaba. ¿Qué significa eso? Ya no lo odias Austin… ¿Ya no lo odio? No… usaste la expresión como si se tratara del pasado, de algo que vivías en ese entonces. Eso me hizo dudar de mí mismo, arrugando mi frente en un intento de centrarme y buscar alguna razón sensata para aquello…. Es cierto no lo odio. Acertando ante aquella señalación fragmentos de lo que viví estos días pasaron por mi mente, las risas, las charlas, las bromas, mi sentido del humor nuevamente surgiendo, sentir que la vida me estaba devolviendo algo que perdí, llamarlo papá en ocasiones sin sentir incomodidad o inmutarme, escucharlo llamarme hijo sin reprocharle, papá estaba sintiendo cariño hacia mi… por eso me libero por que — Me ama… Dustin me quiere. Demonios ¿cómo no lo vi antes? — Yo no quiero que me asocien contigo… no soy de ese modo. — En dado caso no interesa lo que pienses, es lo que ellos creen de ti. No me esforzare por explicar que, aunque eres parte de mí, no eres como yo… digamos qué, eres diferente. *** — Lasaña, por favor. — ¿Lasaña? ¿Aun tienes gusto por esa asquerosidad? — Sí, me gust… — Espera ¿qué? — ¿Cómo demonios sabes que me gusta la lasaña? — Sí que me has odiado toda tu vida pero… si se cosas de ti. — Mira nada más, que cosa más increíble. — ¿Por qué tan sorprendido? Sigo siendo tu padre. *** — Lo sé, no espero más de ti. — Has vuelto al principio ¿eh? *** Papá intentaba decirme que me amaba… a su manera pero lo hacía y yo, yo solo desprecie eso. Revise el reloj que estaba reposado en la pequeña mesilla junto a mi cama 10:30 pm Aun no se ha ido, debo verlo antes de irme, necesito saberlo, yo… yo necesito que lo diga. Salí de la habitación, corrí por el largo pasillo, la puerta de la oficina de papa estaba al final del mismo, por lo que incremente la velocidad, al llegar abrí la puerta de golpe, mirando hacia todos lados tratando de encontrarlo, y lo vi… estaba sosteniendo una fotografía mía junto a Caroline, sus ojos cubiertos de lágrimas. — Papá… Reparo en mi presencia y me miro con desconcierto, le vi intentar darme una respuesta cuando un fuerte estruendo lo detuvo, seguido de otro y otro, escuche voces a lo lejos seguidas de sirenas y disparos. De pronto todas las ventanas fueron interceptadas, todo tipo de hombres armados entrando a la fuerza hacia la oficina, Dustin corrió hacia mí, estaba en shock, no podía moverme, no sé qué está sucediendo, solo se que mi cuerpo no puede moverse, aun cuando intento hacerlo Escuche la voz de Dustin muy alterada. — ¡HIJO CORRE! Un segundo después vi como pequeñas luces rojas estaban enfocadas en mi pecho, cerré mis ojos con fuerza, lo siguiente que sentí fue el estruendo de aquella arma, pero… no sentí nada, al abrir mis ojos vi a Dustin frente a mí, mirándome con horror, baje mi mirada hacia su pecho cubierto de sangre por el impacto de bala, se sostuvo con mis hombros para no caer. — Papá Reaccione de inmediato, presionando la herida. — Austin escúchame. — No papa no hables por favor… Lagrimas comenzaron a salir con desespero, el nudo de mi garganta no me permitía hablar con normalidad — Te he… te he amado toda la vida hijo… yo… yo no me he perdonado…. Por todo lo que … lo q.. Que hice contigo y Caroline. La sangre que salía de su boca no le permitía poder continuar y yo solo sentía que esto no era real — Necesito… necesito que… que me perdones hijo… — Ya… lo he hecho papá. — Necesito que salgas de aquí…. Y te cases con… con esa chica… y tengas… tengas una familia… que ames… vive Austin… vive… — Lo prometo papá — Te… te amo hijo… — No papá… no… Sentí unos fuertes brazos tomarme por la espalda, maldita situación que me hacía sentir totalmente en el lugar exacto donde vi morir a mi madre… no luche, cedi mi cuerpo, caminando lentamente sin dejar de mirar el rostro de mi padre, su cuerpo cubierto de sangre, su rostro contraído en dolor. Me tomaron por ambos brazos y me bajaron lentamente hacia la sala, pero lo que vi me hizo perder los estribos. — Snow… no… tú no… El cuerpo de Snowman yacía en el suelo, con un enorme charco de sangre a su alrededor — ¡MALDICION! ¡TIENE UNA HIJA DE 12 AÑOS JODER! No… no tu Snow. Corrí hacia él y caí sobre mis rodillas, cubriendo mi cuerpo de su sangre. Me levante con dificultad, elevando mi rostro y calmando mis lágrimas — Ha sido un placer trabajar para usted señor Austin. — Ha sido un placer conocerte Snow. — Gracias a usted por darme una razón más para sentir que valgo la pena. — Vales mucho amigo… Lo salude con su particular saludo militar — Vaya a casa señor. — Me iré a casa amigo, lo haré… Se acercaron a mí, tomándome con fuerza, empujándome hacia la entrada. — Saldrás de este lugar, pero no precisamente hacia tu casa amigo. Camina. De momento no podía centrarme en lo que sucedía, no paraba de pensar en aquellas desgarradoras imágenes que deje atrás, Papá… Snow. Sentía como me metían a la fuerza hacia un auto, quisiera poder luchar, pero no podía hacerlo, solo deje que hicieran lo que quisieran conmigo, sentí como el auto comenzó a moverse, no note hacia donde me dirigía hasta que el auto aparco frente a una comisaria. — Sal del auto. Muévete. Salí por voluntad y pude entender por qué estaba en este lugar. Mierda.    
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD