NO QUEDA NADA

1668 Words
“Te amo por encima de todo aquello que no podemos ver, por encima de lo que no podemos conocer.” (Federico Moccia)     Austin.-   Siempre sostenemos esa idea de que, el destino solo castiga a aquellas personas que hacen el mal o quizás ocasionan el daño… pero ¿Qué hay de las personas buenas? He venido a este mundo defectuoso, lo sé. Creer que podía ser diferente solo me hace mucho más idiota. Es solo qué… por un ápice de segundo, por unos instantes creí que podía estar bien sentirse así, claro que esto soló sucedió de esa forma, poco o mucho nunca tenemos suficiente de aquello que nos hace bien, pero como has notado, no he llegado a la oportunidad de gozar de dichos momentos en total paz, mi pasado me persigue, me arrastra, me toma por ambos tobillos y me aleja de esa luz que supone ser aquella felicidad que deseamos, llevándome consigo al dolor, la melancolía, la tristeza, el sufrimiento. ¿Merezco esto? Jamás podre responder dicha pregunta. Aun cuando me esfuerzo para que esto sea diferente, no lo es. Siempre termina siendo la misma oscuridad de siempre. — Está bien sentir miedo... pero tienes que entender qué el dolor y el temor son parte de la vida, es algo que debemos afrontar, sentirlo no te hace menos, lo que nos identifica es seguir adelante aun cuando estamos qué nos cagamos del miedo y tú eres así.   No puedo más mamá, lo siento… te he decepcionado, no soy capaz de seguir adelante, no puedo Caroline. Yo… yo no tengo nada, nada. Lo he perdido todo, a ti, a los chicos, a Maddison… ya no tengo nada.   He perdido la noción del tiempo, de aquello que está a mí alrededor, incluso del lugar en donde me encuentro.   — Levántate niña, es hora de volver al calabozo.   Escuche los sollozos de Maddison y los quejidos de dolor por como la están tratando y yo solo no puedo dejar que… que la lastimen. Cerré mis ojos con fuerza e intente centrar mis pensamientos.   Hazlo Austin, Maddie nos necesita.   Escuche el sonido de mi propia voz que logro sorprenderme, hable sin pensar más de dos veces.   — A dónde sea que la lleven, quiero ir con ella.   Maddison levanto su rostro hacia mi cargado de esperanza, yo no quería mirarla, aparte mi vista de forma abrupta, con mis labios aun apretados.   — Llévenme con ella, no saldrá de aquí si no es conmigo. Dustin había salido de la habitación hace unas horas, lo que hizo que los tipos se alertaran por mi petición y fueran a consultar si era viable hacerlo.   — Hagan lo que pida.   Fue lo único que escuche y lo que me interesaba escuchar.   Nos levantaron de golpé, escuchaba los quejidos de dolor de Maddison lo que me alertaba de inmediato, cuando volví a girarme pude notar sus muñecas llenas de sangre, al igual que sus tobillos con quemaduras y fricción, se veía tan débil, tan triste…   — Vuelves a tratarla de ese modo y juró que yo mismo te matare idiota.   — Lo siento, señor… no es mi intención es soló que el amo Dustin lo ha pedido de este modo.   — No me llames señor, no tienen nada que ver conmigo. No me importa lo que ese mal nacido haya dicho. Déjenla en paz, podemos caminar sin ser zarandeados o agredidos.   Nos dieron paso, guiándonos hasta el lugar donde estaríamos. Ella estaba junto a mí.   Maddison no dejaba de mirarme, lo que me hacía sentir mucho peor.   — ¿Puedes parar de mirarme? — dije tajante.   Bajó su vista, pero como cosa extraña sonrió por lo bajo y dijo.   — Tú lo hacías hace unos minutos ¿Qué diferencia hay en que lo haga yo?   Eso me hizo tensarme de inmediato, presionando aún más el dolor en mi pecho…ha pasado tanto tiempo.   — Austin ¿estás bien?   — ¿Qué mierda piensas al preguntar semejante estupidez?   — ¿Qué tal el lugar en donde estás?   — Una mierda.   — Pues… me alegra que sea una mierda que te mantenga a salvó.   — ¿puedes parar de mirarme?   — Tú lo hacías hace unos minutos ¿Qué diferencia hay en que lo haga yo?   Me cuesta creer que estamos aquí, en este lugar después de no poder soportarla, la he amado más que cualquier otro ser humano en el mundo. Pero eso no dejaba de parecerme algo falsó.   — ¿Recordando una mentira más? Muy original Maddison.   Bajo su mirada, mirando sus manos. Aun cuando sentía la necesidad de abrazarla, no dejaba de pensar que me ha mentido todo este tiempo…   Hemos bajado unas escaleras, además de adentrarnos en un lugar oscuro, con grilletes colgando de las paredes, con una mesa llena de objetos punzantes y un par de sillas.   — Siéntense.   Intentaron atar nuevamente a Maddison, pero intervine de inmediato.   — No hay un maldito lugar aquí por el que podamos escapar, amordazarnos esta demás. Deja de lastimarla.   El hombre comenzó a asentir de inmediato   — Lo que diga señor.   ¿Señor? esto me cabreaba mucho más de lo que puedas imaginarte.   — Que pares de llamarme “señor”, YO ESTOY JUSTO AQUÍ COMO UNA MALDITA VICTIMA MÁS DE USTEDES ASQUEROSAS RATAS. O dejas de llamarme así o te hare trizas.   Escupió a cualquier lado, se dio la vuelta y salió, cerrando la puerta.   Estamos solos.   Miré hacia cualquier lugar, sumergido en mis pensamientos, por momentos sentía que un nudo se atoraba en mi garganta, ardiendo a cada segundo, pero evitaba mostrar lo que sentía, no quería permitir mostrarme derrotado una vez más. Pero los pensamientos comenzaron a hacerme una mala jugada y hable sin darme cuenta   — ¿Estuviste fingiendo todo este tiempo?   No podía ver la expresión de Maddison a dicha pregunta, me concentre en mirar a un punto para enfocar mis pensamientos en cualquier otra cosa, pero no funcionaba… solo no quería verla.   — Nada de lo que he mostrado lo he fingido Austin…   Eso me hizo reír con sarcasmo, mi voz se tornó fría y llena de hastío   — ¿ah no? ¿Y qué es lo que piensa una asesina antes de querer matar a sus víctimas? ¿Amor verdadero?   — No soy una asesina… tú no lo entiendes.   Eso me hizo mirarla, esta vez con dolor.   — ¿Qué es lo que debo entender según tú?   — Tenía un plan.   Hable con ironía.   — Gracias por la aclaratoria, me has deslumbrado.   — Iba a hacerlo, lo haría.   Eso hizo que mi corazón se estrujara mucho más.   — Calla ya, no quiero saberlo.   — Tú arruinaste mis planes.   Esto debe ser una maldita broma   — ¿Yo he arruinado tus planes? — Hable con toda la ironía que se me fue capaz de sentir — Perdona, no era mi intención. — bufe de inmediato, diciendo por lo bajo — menuda mierda.   — Sí, tú los arruinaste, mis planes de venganza… pero me diste una nueva oportunidad para vivir, una nueva razón de vida, quería protegerte, amarte, mostraste cuan valioso eres realmente, cuanto poder tienen tus palabras en mí. Cuando te vi entrando por aquella puerta esa mañana, todos mis planes se fueron a la mierda. Tú perjudicaste mi vida, de la manera más bonita.   No podía seguir escuchando, no quería hacerlo.   — Cállate.   — No, no voy a callarme. Te amo y lo haré hasta el último de mis días.   — ¡QUE TE CALLES JODER!   — NO VOY A CALLARME, LO VOY A GRITAR LAS VECES QUE QUIERA, TE AMO, TE AMO Y JURÓ QUE TE AMO DE LA FORMA DE LA QUE YA NO SE AMA.   Quisiera decir que esto no me afectaba, pero lo hacía.   — ¿Qué no estas cansada de mentirme?   Maddison sonrió por lo bajó, como si lo que he dicho fuera la cosa más absurda del mundo.   — Nunca he hablado con tanta verdad en mi vida.   Me acerque a ella con la rabia enmarcada en mi rostro, la tome por los brazos con fuerza y la hice levantarse.   — ¿Entonces no me crees un monstruo? ¿No me temes?   La vi sonreír como nunca antes, los hoyuelos en sus mejillas se marcaron enteramente, haciéndome entender que era una sonrisa genuina, el brillo en sus ojos me hacía verla con mucha más dulzura, reflejaban honestidad.   — Me enamoré de ti porque tú no eres él. Quería romper un ciclo de maldad que haz roto tú solo, siendo tal cual eres. Tú eres el lado bueno de toda esta mierda, jamás te temería. Tú Austin, eres luz. Caroline siempre lo supo.   La solté de inmediato, como si su contacto con mi piel quemará. Sentía tanta inseguridad y miedo, miedo de verme como lo que siempre evité.   — ¿No crees que soy… un monstruo?   Se acercó a mí nuevamente, con cuidado tomó mis manos y las entrelazo con las suyas lentamente.   — Eres Austin Smith, hijo de Caroline Smith, Jazzista, inteligente, audaz, lleno de amor, paz y unión, el mismo que parece usar las mismas sudaderas, que se empeña en admitir que no es un arcoíris, aquel que adora a dos chicos irritantes, que es capaz de poner su vida por aquellos que ama, que se arriesga, se esfuerza, que ama las malteadas de fresas y las lasañas, aquel que sonríe con las películas románticas, pero se niega a verlas para seguir con su fachada de chico rudo, eres ese que intento fusionar a dos súper héroes completamente opuestos, ese que hizo una canción de amor para mí, tocando el piano y cantando como nadie más lo hace, aquel que me hizo restaurar mi fe en la humanidad. Ese eres tú, el Smith que marcó diferencia.   No pude evitar sentir amor, joder la amo… más que cualquier cosa que puedas imaginar.   — Maddison, yo…   Estuve a punto de emitir mi respuesta, hasta que el estruendo de la puerta abriéndose me detuvo, escuche una voz decir.   — FIN DE SU TIEMPO. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD