“El amor sólo descansa cuando muere. Un amor vivo es un amor en conflicto”
(Paulo Coelho)
Maddison.-
Mi pecho duele de una forma asfixiante, no porque me sorprenda escucharlo admitir todas estas cosas, parte de lo que acaba de decir lo sabía, muy dentro de mi sabía que este era mucho más que un hombre, era un monstruo sin escrúpulos. Duele el recuerdo, el pensamiento erróneo de una realidad alternativa. Familia, mis padres, mi abuelo, mi hermano… se lo ha llevado todo, todo.
Me ha arrebato la oportunidad de una vida normal ¿qué tan dañado debes estar para ocasionar dolor de esta forma? Todo lo que puedo sentir es las insaciables ganas de vengarme, de hacerlo con mis propias manos, librarme de ese peso que he cargado por años, esa sed de venganza que me ha torturado desde niña. Este sentir iba creciendo cada que escuchaba las palabras salir de su asquerosa boca, pero todo se desvanecía cada que escuchaba esa voz que en incontables oportunidades me ha llenado de esperanza.
— Maddison, yo te sacare de aquí amor. ESCUCHAMÉ. ¡NO ESTAS SOLA!
Austin seguía mirándome, aun no sé cómo describir la sensación de paz y calma que me produce su mirada. Necesitaba esa paz, Austin siempre fue esa calma que destrozaba toda maldad en mí, esa luz que emitía brillo en mi oscuridad, ese sentimiento tan extraño que acrecienta en tu pecho, haciéndote sentir libre, feliz, diferente. Ese es Austin para mí, es mi sitio de tranquilidad, es mi esperanza, él me hace sentir que… quizás la desgracia no lo es todo en mi vida, que puedo sentir mucho más que dolor, él me hace sentir yo de nuevo.
— Estaremos bien Audi… Te amo.
Escuche unos estruendosos aplausos, seguidos de risas amargas y llenas de sarcasmo.
— Miren nada más, que escena más conmovedora. Romeo y Julietta. Un poco más y llorare a cantaros — hizo una mueca de asco y repulsión en nuestra dirección — que asco. ¿No les parece irónico profesar su amor antes de que Julietta muera? Eso sería divertido.
No olvidó la razón por la que estoy aquí. Sé que no tendrá piedad de mí, él mismo lo ha admitido un montón de veces. Quiere asesinarme. Y sé que no será de una forma muy bonita, me odia. He sido la única capaz de arruinar sus planes… no me enorgullece, ya no.
— Deja de aplicar falsas promesas idiota. Si crees que dejare de luchar, te equivocas.
Un brillo espeluznante deslumbro en sus ojos, que se volvieron más intensos al fijarse en mí, me sentía como una presa a punto de ser devorada.
— Admiro tu valentía niña, he de admitir que me la has jugado rudo todo este tiempo.
Austin no paraba de mirar a Dustin, sé que está luchando con todas las emociones que debe estar sintiendo justo ahora y no lo culpo. Este hombre lo ha perjudicado de tal modo que, se siente en la necesidad de sentir temor por mí.
La mirada de Dustin seguía fija en mí, de pronto toda la valentía que sentía comenzó a desvanecerse, para ser reemplazada por el miedo. Las palabras salieron de mí de forma instantánea, casi como una súplica.
— No hagas esto Dustin.
Esto alerto a Austin, quien luchaba por alternar su mirada entre Smith y yo… no.
— Dame una razón para no hacerlo, le has mentido a mi hijo. Creó que después de contárselo querrá asesinarte conmigo.
— ¿De qué está hablando Maddison? ¿A qué se refiere?
El miedo comenzó a apoderarse de mí, intente soltarme del agarre de los hombres que me sostenían, para poder acercarme a él.
— Austin, escúchame. Juró que iba a decírtelo, estuve a punto de hacerlo muchas veces.
Era cierto… quería decírselo pero algo dentro de mi sabía que iba a perderlo, no podía tolerar esa perdida. Mi vida ha estado llena de fracasos y dolor, Austin es lo único bueno que siento que he logrado.
— ¿DE QUE DEMONIOS HABLAS?
— Ah, ¿no lo sabes?
— CALLATE SMITH.
Sentía cada vez más esa sensación de temor. Esto no puede estar pasando…
— ¿Qué es lo que debo saber?
— Mira ese rostro hijo — tomó la barbilla de Austin y lo hizo girarse hacía a mí. Yo no podía contener las lágrimas que amenazaban con salir. — Un rostro angelical, encantador. La razón por la que está aquí no es precisamente por nacer con un jodido apellido, está aquí porque quería quitarme cosas que eran mías para así vengarse de todo lo que he hecho en contra de su familia. — Veía el rostro de Austin contraerse en dolor con cada palabra. — ha querido vengarse de mí contigo, sabe bien que eres el anclaje de todo lo que poseo, mi primogénito, lo que he estado buscando por años. ¿No te parece una casualidad que siempre estuvo ahí? ¿Cómo pudo sacar tanta información de ti? ¿Cómo convenció a Caroline de contar toda la historia de nuestro pasado? ¿Cómo te encerró sin la oportunidad de libertad solo para prolongar mucho más su plan? Curioso, ¿no crees?
— Austin, sabes qué te amo…
Comenzó a negar con su cabeza de un lado a otro como si intentara zafarse de aquellas palabras que sé que lo han herido. Sé que estas confundido justo ahora… te contaré toda la verdad.
Sí, quería vengarme de Smith. Quería hacerlo y lo haría de la forma más despiadada, no merecía mi piedad. Cuando mi padre me pidió que nos ocultáramos mi hermano y yo, corrimos en dirección a la biblioteca, pero justo antes de cruzar aquella puerta, lo vi… vi sus ojos, su rostro lleno de diversión por la atrocidad que hacían sus manos cubiertas de sangre. Su risa, su voz. Grabe cada detalle de él.
— A por los mocosos, qué nadie viva para contarlo.
Risas, disparos, pasos, estruendos.
— ¿Dónde están niños? Salgan, prometo no lastimarlos… mucho.
Me prometí a mí misma vengarme de él. Matarlo con mis propias manos. Cuando supe lo de mi madre, este sentimiento creció mucho más y me hizo ser una persona llena de rencor, marcada por el dolor, con un solo fin, venganza.
Me preparé, lo hice. Iba a matarlo. Pero antes debía cortar con el maldito círculo que cargaba con él. Conocía su vida, de donde provenía, desde hace cuánto tiempo está en esto, los vicios que vinieron con el tiempo que lo hicieron mucho más despiadado. Todo.
Malcom no me agredió por voluntad, lo hizo porque lo obligue a hacerlo.
— Malcom, golpéame.
— ¿Qué? No haré eso Maddie…
— Hazlo ya ¿Qué no entiendes que debemos defender nuestro honor?
— Maddie… no me obligues a hacer esto, por favor.
— Es él o nosotros Malcom, no voy a morir. Hazlo ya mismo.
En incontables oportunidades intente contarle nuestro plan, pero nunca fue capaz de entenderlo o aceptarlo, él intento vivir una vida común, pero sabía que aquello que nos sucedió de pequeños había dejado una marca en nosotros, la mía se redujo a preparar mi venganza, la suya a ansiedad y depresión… me culpo muchas veces por no ser lo suficientemente atenta con su salud mental, pero parte de mí solo quería acabar con todo, tenía un objetivo e iba a por ello. Esta condición hizo que Malcom condujera su vida a las drogas, intente hacerlo cambiar de parecer, pero empeoraba, se escabullía sin poder verlo y regresaba a casa totalmente descolocado. Hice todo para alejarlo de esa porquería, pero… suponía una carga para mí. Es lo que sucede con la falta de perdón, con el rencor, te hace olvidar lo que es realmente importante, deje atrás un sentimiento puro para reemplazarlo por el infierno. La razón por la que obligue a Malcom a agredirme, se redujo a el hospital. Sí, el mismo donde Caroline estaba ¿por qué lo hice? Seguí la vida de Caroline y Austin por años. Aquel maldito circulo que mencione se derivaba a su primogénito, Austin Smith. Me obligue a odiarlo muchas veces, pero… no podía hacerlo. No entendía el porqué de ello. Pero intentaba sembrar en mí esas ganas de venganza, no podía permitir que Dustin diera con él, si lo hacía, el matarlo sería en vano, por que seguiría su proclama como los Smith, por el último de ellos. Hice todo para que Caroline confiara en mí, se abriera conmigo, evite ver a Austin mucho antes porque, no podía mirarlo… cuando lo hacía me planteaba que, quizás lo que hacía estaba mal, pero no. No podía permitirme sentir remordimiento o culpa, no podía prolongar esta mierda. Pero, conocí a Austin Smith realmente, no aquel que me invente como un monstruo, no… él siempre fue diferente al resto, su forma de pensar, sus ganas de seguir, el amor que sentía por Caroline, su sonrisa, su astucia, su gracia, todo aquello que lo trasformaba en alguien bueno, eso me era confuso. su esfuerzo por hacerme entender qué era especial para él. Su voz… Cuando canto para mí aquella vez, fue como despertar y entender finalmente que, no merecía mi odio. Todo aquello me hizo ver que, mi vida tenía que seguir y quizás podría ser con él y Caroline. Medite de esto demasiado tardé… ya Dustin había descubierto cual era mi plan, e intento matarme un par de veces, de las cuales me libre sin ningún esfuerzo. Cuando escuche lo de Malcom por Austin, sentí que estaba haciéndolo por venganza a mí y que quizás ya se había encontrado con Dustin, lo sé, no tiene sentido, pero para mí en el momento lo tuvo, por ello hui sin detenerme. Tenía miedo de amar a aquel que causaría mi muerte. Sé que Austin no es como él. Pero también sé que ahora mismo estará odiándome
A esto se redujo, aquí estamos.
— Ella, querido hijo quería terminar contigo para así poder deshacerse de todo mi imperio de una sola estocada ¿no te parece lista?
No podía mirarlo, no podía soportar esa mirada de reproche y odio, no podía… lo escuche decir con una voz muy débil.
— ¿Todo fue una mentira?
Eso termino cercenando mi pecho, mi vista comenzó a nublarse debido a las lágrimas.
— No Austin… quizás lo fue al principio pero, me he enamorado de ti. Debes creerme Austin. Jamás te lastimaría.
Aún seguía sin mirarme, su vista estaba centrada en un punto del suelo.
— Siempre pensé que tú eras la única persona capaz de ver lo bueno en mí, eso me hacía creer que lo era, que no estaba destinado a ser como mi padre, que podía formar mi propia esencia, que podía ayudar a otros, que podía ser mejor persona, que podía tener sueños y capacidades, pero no… siempre pensaste qué era igual, un monstruo.
La poca valentía que había reunido hasta ahora se ha acabado, se ha ido con esas palabras.
— No Audi…. Yo.
Corto mis palabras de forma abrupta.
— Cállate de una maldita vez, eres una mentirosa.
Lo siguiente que hizo acabo conmigo. Se zafo del agarre de aquellos hombres, tomó el arma que estaba en manos de uno de ellos y se acercó a mí con rapidez, quitando las cuerdas de mis manos y posicionando el arma en una de ellas. Elevando así mismo mi mano en su dirección, posicionando el arma en su pecho.
— Hazlo ahora. Deshazte de mí, hazlo véngate y siéntete realizada.
— No me hagas esto Austin, por favor…
— Vamos, dispara. No es tu culpa ¿sabes? Es mía por enamorarme ciegamente de alguien incapaz de ver algo bueno en mí.
Sus ojos fijos en mí, podía ver lo que sentía. Camino en dirección contraria a mí, girándose hacia Dustin quien veía la escena frente a sus ojos con diversión.
— Haz cumplido tu objetivo Dustin Smith, haz destruido a la única persona que te quedaba. Heme aquí, soy nada gracias a ti. Pero algo si puedo asegurarte, jamás seré un monstruo vacío como tú. En esa parte haz fallado. Mátame si quieres, ya nada me importa.
Yo no paraba de llorar, lo he destruido. He destruido a la única persona que fue capaz de mostrarme el lado bueno del mundo…
La sonrisa de Dustin vacilo, se fue al igual que su diversión.
— Todo esto será tuyo Austin. ¿Qué no has escuchado? Tienes un imperio a tus manos.
Austin comenzó a reírse con ironía por lo bajo
— ¿Es que aún no has entendido, cierto? Esto no me interesa, lo único que quería de ti era amor de padre. Pero no fuiste capaz de proporcionar la única cosa que te hacia menos miserable.
— Austin…
Se giró hacia mí, mi voz se escuchó tan desgarradora que sentí cada peso de las palabras en mí. Su cara estaba llena de dolor, traición…
— Y tú. Gracias por terminar conmigo, buen trabajó. Son el uno para el otro, cortados con la misma tijera. ¿Su objetivo siempre seré yo o se cansaran en algún momento? Aunque… ya no hay nada más que destruir, me han quitado todo. Pero tú Maddison, me has quitado a la única persona que ame realmente. A ti. Me haz destrozado y ni siquiera puedo odiarte. Tenías razón Dustin, soy un idiota.
No perderé a Austin, no lo haré. Debo luchar, esta vez lo haré.