“No hay cosa que avive más el amor, que el temor de perder al ser amado”
(Francisco de Quevedo)
Maddison.-
Aquella escena hizo que mi corazón se rompiera en mil pedazos, quedando totalmente ajeno a cualquier sentimiento de paz que sentí antes, de algún modo esto que acabo de presenciar me ha hecho entender cuan grave es esta situación y no solo cuan grave es, si no cuan real es. Austin no está, no está…
Pero hay algo en esto, no solo me hizo sentir devastado y llena de tristeza, si no que me hizo hacerle frente a esta maldita situación. Dustin no va a quitarme a la única persona que me queda, no lo permitiré. Voy a luchar por él, lo haré. El más que nadie en este mundo merece mi esfuerzo y he de entregárselo de este modo, han pasado días insufribles, días en los que llorar era el único escape, el único suspiro de libertad y alivio, pero no más, no más de sufrir, el futuro de mi vida está en mis manos, llego el momento de demostrar de que estas hecha Maddison Jones. Es el momento de rebatir sin miedo, con coraje y valentía.
Eleve mi rostro lleno de lágrimas, abrí mis ojos, limpiando el resto de las lágrimas que salían de ellos. No más. Hable con ímpetu y decisión.
— Lo sacaremos de ese lugar.
Travis y Andrew me miraron con complicidad, limpiando sus lágrimas y acercándose a mí.
— Hare lo que sea por Austin.
— Haremos lo que sea por el T. Audi nos necesita.
Siria se acercó a mi lentamente, con la vergüenza clara enmarcada en su rostro.
—Lo siento Maddie, en serio quiero que recuperen a Austin… pero creo que no debería estar aquí, esta parece ser una situación bastante personal y me siento poco útil por aquí.
Negue rotundamente con mi cabeza en su dirección, tomando su mano la mire con complicidad.
— No Siria… me has ayudado muchísimo y quiero que te quedes. Eres parte de esto, se que Austin estaría encantado de conocerte.
Olvidaba completamente que los chicos no la conocían, por lo que nos miraban con confusión.
— Lo siento chicos… ella es Siria.
Siria se acercó a ellos, extendiendo su mano con amabilidad.
— Hola… es un placer Andy y T
Andrew y Travis la miraron con estupefacción.
El primero en hablar fue Andrew, sorbiendo por su nariz como un pequeño tip
— Lo siento… iba a presentarme pero veo que ya nos conoces
— He… se todo de ustedes. Maddison me ha contado mucho de este lugar.
— Les contare como la conocí chicos, pasemos y tomemos algo ¿vale? Así podremos hablar cómodamente.
Asintieron lentamente siguiendo mis pasos hacia la casa.
Ah… mi hogar, se siente tan bien estar de vuelta, pero este sentir solo permaneció por unos segundos… mi estómago se revolvió y me sentí mareada, un olor poco agradable me hizo tener nauseas de inmediato, por lo que corrí a alcanzar el primer cuarto de baño.
No he estado alimentándome correctamente estos últimos días, por lo que se que no estoy completamente bien… lave mi rostro con abundante agua, sintiendo cada segundo como la gloria, me di una ducha rápida y tome uno de mis vestidos, al acercarme a mi closet, vi la ropa de Austin colgada en los percheros y me detuve.
Me acerque con nostalgia a una de sus tantas camisetas blancas, abrace aquella prenda como si fuera lo más valioso para mí, me aferre a ella por unos minutos y luego decidí usarla, la pase por encima de mi cabeza y por mis brazos, sintiendo el aroma de Austin inundar mis sentidos.
— Cuanto te extraño…
Respire profundamente, cerrando mis ojos con fuerza, tomando una bocanada de aire que me permitirá ahuyentar las inmensas ganas que tenia de llorar a cantaros sobre su ropa y sus cosas, pero debía centrarme, debía calmarme y respirar una vez más.
Salí de aquella habitación rápidamente.
Me acerque a los chicos quienes estaban reunidos charlando cómodamente, se percataron de mi presencia y me miraron con extrañeza.
— ¿Te encuentras bien Maddie?
— Tranquilos, estoy bien. Ahora solo quiero que intentemos hablar, no me siento muy animada justo ahora.
Andrew me miro con nostalgia.
— Usas una sudadera de Austin… asegúrate de no mancharla, no queremos que se moleste cuando vuelva.
Sonreí para él
— Eso solo sucedería si ustedes la usaran, digamos que yo soy clase aparte.
Sonreí divertida para ellos, aquella señalación me había salido tan natural que es como estar en casa de nuevo
— Eso es cierto Andy, a nosotros nos mataría.
— ¿Recuerdas la primera vez que lo conocimos?
Travis sonrió con ironía.
— Como olvidarlo.
— Oh no
— ¿Qué sucede T?
— Una vez más vendrá Kayla a presentarnos a un inadaptado
— ¿Por qué lo dices?
— Por qué está a unos pasos más de venir justo aquí con un adefesio de dos metros con mala cara
— Por Dios Travis, no hables así de alguien que no conoces.
— ¿Sabes que es lo que dicen por ahí Andy? Que puede matarte con un cortaúñas
— ¿Con un… Cortaúñas?
— Así como lo oyes hermano, dicen que es agresivo
— ¿Crees que intente matarnos?
— Supongo que sí, es lo más seguro
— Ahí viene Travis, intenta sonreír, no quiero morir.
— Push, no estoy de humor para conocer a nadie, por lo que intentare ser un total desinteresado, así nos deshacemos de él
— Quizás solo este… triste ¿no crees?
— No lo sé.
— Pues voy a arriesgarme, seré amigable con él.
— Chicos, él es Austin Smith el chico nuevo. Espero que puedan darle la comodidad necesaria para sentirse bien acá, los dejó para que puedan conocerse.
— Hola Austin, mi nombre es Andrew Davis bienvenido.
— Me llamó Travis Brown, bienvenido y toda esa mierda.
— No es un mal lugar, ¿sabes? Cuando te adaptas es soportable estar aquí, podría hasta llegar a gustarte. Ven, te mostraremos el lugar. Travis lo miró con desinterés y dijo
— ¿mostraremos? Eso me suena a manada y dos no son una manada.
— Tú irás con nosotros, ¿no es así Travis? Por favooooor.
— Recuerdo perfectamente lo increíble que fue conocerlo, mucho más cuando temia que nos asesinara con un cortaúñas
Andrew y Travis comenzaron a sonreir con ganas.
— Oh oh, recuerdas cuando le dio la paliza de su vida a esos idiotas ¡FUE EPICO!
— ¡Por supuesto que lo recuerdo!
— Y cuando nos jugó la broma de los mosquitos ¿recuerdas?
— Como no recordarlo Travis, nos llama asi desde entonces
Siria intervino en aquella escena, totalmente divertida, limpiando las lágrimas que escapaban debido a sus incontrolables risas por aquellos relatos
— Espera espera ¿mosquitos?
Andrew acomodo sus gafas y la miro asintiendo rápidamente
— Es que…
Comenzó a contar aquella historia que nos hizo reír a carcajadas
— He Austin, ¿quieres ir a una fiesta con nosotros?
— ¿una fiesta?
— Sí hombre.
— No lo sé, quizás me animé.
— No suelo ir a muchas, pero Travis dice que son muy buenas y pues... quizás quieras ir con nosotros.
— Sí, a por chicas.
— Travis, por Dios.
— Oh vamos, admite qué es un buen lugar para encontrar nenas.
— No les llames así...
— Cómo debería llamarles "bizcochitos" son nenas idiota.
— Son chicas, no objetos.
— Vale, a por bizcochitos.
Travis sonriendo freno el relato para recalcar un detalle importante
— La verdad es que nos preparamos y fuimos hacia su habitación, pero ese momento…
Andrew siguió el relato entre risas
— Eh eh eh, Andrew déjame tocar a mí tu llamas cómo nena
— Tú deja de fastidiarme, Austin ya debió haberme escuchado
— Ni siquiera con un megáfono te habría escuchado, hablas cómo idiota.
— Tú eres idiota — se escuchó un ruido parecido a un ¿manotazo?
— No, tú eres el idiota.
— Troglodita
— Nena
— Bobo
— ¿Bobo? Es en serio Andy? Eso fue lo más gay qué escuche
— Déjame en paz — manotazo
— AUUUCH basta de eso idiota, duele
— Ehm... Andrew tenía un mosquito y yo sólo intentaba... tú sabes. Ehm...
— Y... ¿intentabas quitárselo?
— Sí, podrían morderlo o algo así
— Los mosquitos no muerden Travis
— Es qué aquí los mosquitos muerden, sí... muerden
— Vale vale, sois unos tontos
— Vámonos antes de que nos muerda una libélula.
— ¿pero qué rayos? Si sabías qué estábamos mintiendo ¿porque nos seguiste la bronca?
— Porqué fue divertido.
Travis seguía riendo sin control
— Y desde ese día chicas, Austin no deja de llamarnos “mosquitos”
Hacía mucho tiempo que no me sentía de este modo, por lo que disfrute de aquel momento pero… algo me faltaba. Austin.
— Chicos… esto ha sido realmente grandioso, pero tenemos que hablar.
— Siria nos ha contado como se conocen, siento mucho todo lo que tuviste que pasar Maddie… y ese maldito de Dustin, es una basura.
— No se saldrá con la suya T.
— Sí ¡VAYAMOS A POR EL PLAN *SALVAR AL PRINCIPE AZUL*!
Todos miramos a Siria con extrañeza
— ¿Qué? ¡Oh vamos! Es como en mis libros
Sonreímos ante aquella situación.
— Vale. Chicos… tengo un plan y creo que podría funcionar.
Tome su atención al instante
— Cuéntanos ¿Qué piensas?
— Haremos lo que sea por Audi.
— Si Maddie, estamos juntos en esto.
Travis se levantó de su asiento, extendiendo su mano al frente.
— Por Austin.
Andrew lo miro con complicidad, levantándose junto a Travis.
— Por Austin.
Siria me miro, esbozando una sonrisa de boca cerrada llena de calma y paz
— Por el príncipe.
Sonreí para ellos.
— Por Austin.