Nicholas se detuvo en seco e inevitablemente me estampé contra su espalda musculosa. Acto seguido di un paso atrás justo en el momento que él se giraba para verme. Mis indiscretos ojos bajaron por su cuerpo notando que gracias a la lluvia su camisa se había ceñido a su torso, mostrando los amplios músculos que este hombre poseía. Mi respiración se entrecortó al imaginarme tocándolos. —L-lo siento —balbuceé atontada, intentando que él lo pudiera ver mi estado. Sin embargo, al volver a ver esos ojos suyos sobre mí, no pude evitar temblar intimidada. Él inhaló como si captara un aroma mientras que cerraba sus puños y su mandíbula se tensaba. —Este es el baño, puedes encontrar toallas en el estante superior. Asentí y entré en la habitación. Como el resto de la casa, este era pequeño,

