Su amante

1501 Words
Gianna Me levante de donde estaba y limpie mis lágrimas pues tengo que salir a servir la cena de Pietro, siempre lo hago antes de que él llegue a casa, no me gusta verle prefiero evitarlo lo más que pueda. Estoy terminando de poner los platos en la mesa, cuando escucho que alguien entra a casa, mi cuerpo se tensa inmediatamente, veo el reloj de la sala y aún es temprano, escucho los pasos se dirigen hacia aquí pero no es él, lo sé por que escucho que la persona que se acerca trae tacones, relajo un poco mi cuerpo y sigo en lo que estaba haciendo. - Vaya querida hasta que tengo la dicha de verte, te ves bien- dijo de manera burlona. Levanto mi rostro y la observo esta ahí de pie en la entrada del comedor, con un vestido entallado a su cuerpo corto, en color azul con su cabello rubio liso, unos tacones negros de aguja, ahí esta ella la amante de mi esposo, ahi esta ella la que crei mi amiga Selene. - ¿Que? ¿Acaso hoy eres muda?- bajo mi mirada de nuevo y la ignoro, camino hacia la cocina, escucho que ella viene tras de mi, ¿que no tendrá algo que hacer? solo viene a fastidiarme- Ey! testoy hablando desgraciada- me toma fuerte del brazo y me gira hacia ella, siento sus uñas encarnarse en mi piel, ella me observa con enojo, su mirada se dirije a mi brazo, veo que caen gotas de sangre de donde me tiene sujeta, vuelve a dirigir su mirada a mi rostro y sonríe, entierra más sus uñas en mi brazo pero no hago ningún gesto de dolor. - ¿Que es lo que quieres Selene?- digo entre dientes, su sonrisa se ensancha. - Mira tu cara jaja te ves tan mal, otra vez llorando amiga- como quisiera borrarle esa sonrisa. - Tú no eres mi amiga, una zorra como tú, no puede ser mi amiga- en cuanto escucho mis palabras libero el agarre que tenia en mi brazo, y estampó su mano en mi cara, sentí mi mejilla arder por la bofetada. - Hija de... agradece que por mi tienes donde vivir, si no fuera por mi Pietro te hubiera botado de esta casa hace tiempo- escupe enojada. - Y CREES QUE QUIERO ESTAR AQUIII!!! QUIERO LARGARME DE ESTA MALDITA CASA- gritó con rabia- pero sabes, no creo que sea por ti hace tiempo que pedí el divorcio a Pietro, él es el que no me deja ir, pídele que se divorcie de mi y me deje en paz- digo más calmada. - Estúpida el divorcio te lo dará, pero de aquí no saldrás este será tu infernó Gianna- menciona y se aleja, subo corriendo a mi habitación- hasta cuando tendré que vivir este infierno- digo ya sola en mi habitación, me tiro a mi cama gruesas lágrimas comienzan a bajar por mis mejillas, jamás creí que viviría esto, prácticamente soy la sirvienta aquí en esta casa, Pietro y Selene disfrutan humillarme. Flashback La noche en que Pietro llegó con olor a perfume de mujer y que me golpeó, me quedé un momento en la sala llorando, cuando logré tranquilizarme, decidi dirigirme a nuestra habitación, entre y él estaba en la ducha, decidí acostarme, escuché cuando el salio y se acostó a mi lado, después de eso me quedé profundamente dormida. A la mañana siguiente desperté y entré a la ducha tenia que ir al trabajo, salgo a la cocina y ahí estaba él preparando café, inmediatamente lo veo y me giro para salir de ahí. - Gianna- escucho que me llama, me giro y lo observo- acércate amore. - Lo siento pero voy tarde para el trabajo- veo que él decide acercarse a mi. - Perdóname amore no quise golpearte anoche, pero es que estaba ebrio, lo siento no volverá a pasar me perdonas. Observe sus ojos se le veía arrepentido, y si en verdad yo me equivoque y su ropa no tenía aroma perfume de mujer esa duda cruzo por mi mente. - Esta bien Pietro te perdono- dije sonriendole, el se acercó a mi y me beso yo correspondi a su beso- me tengo que ir Pietro. - Nos vemos en la noche amore, cuídate- asentí y salí de la casa aún con muchas dudas en mi mente. Tres meses después todo parecía ir bien, un día el llego feliz, diciendo que nos mudariamos que había logrado comprar una casa mejor que la que ocuapabamos, esa era de dos piso era muy grande y hermosa me emocione junto con él, preparamos todo para mudarnos él trabajo me quedaba un poco más lejos pero para mi no era problema, hablaba a diario con Chiara la extrañaba mucho, cuando podía ella llegaba a la cafetería, yo almorzaba junto a ella hablamos de todo un poco, le comenté lo de la nueva casa y se puso feliz por mi, me pregunto que como seguía mi vida de casada, y le mentí le dije que todo iba bien, cuando no era así o al menos yo lo sentía así, amaba hablar con Chia la quería como una hermana en el orfanato todos nos decían que eramos gemelas, comparaban mucho nuestras características físicas pues ella es cabello castaño igual que el mio y sus ojos cafés como los míos, ella era un poco más alta pero aún así nos decían lo mucho que nos parecíamos. Tiempo después que nos mudamos Pietro y yo, me levante temprano para ir al trabajo me sentí un poco indispuesta, pero aun así fui al trabajo, pero al pasar las horas me sentía peor, tenía fiebre y me sentía muy débil, mi jefa me dijo que fuera a casa a descansar, yo acepté, llegue a casa iba camino a la habitación quería descansar, pero al ir por el pasillo empecé a escuchar ruidos extraños, salían de la habitación que compartía con Pietro, me acerque poco a poco, los sonidos cada vez eran más fuertes, conforme yo avanzaba distinguí los sonido eran gemidos de una mujer, mi ojos comenzaron a picar por las lágrimas que querían salir, estaba de pie frente a la puerta, esta estaba entre abierta, me asome y vi dos cuerpos desnudos entre las sábanas de la cama, no podía creer lo que veía, Pietro embestir con fuerza a una mujer que no lograba distinguir, tenía las piernas de ella rodeando su cintura, entonces escuché que ella habló- Oh! si, si, Pietro más, más- pedía ella, mi pulso comenzó a acelerarse, mi cuerpo temblaba, mi sorpresa fue mucha al reconocer esa vos, ahí estaba mi esposo entre las piernas de la que creí era mi amiga, la que defendí muchas veces cuando Chia me decía que no era una buena persona, y yo no le creía, ahí en esa cama estaba Selene siendo embestida por mi esposo. -PIETRO!!- exclame en voz alta en cuanto pude hablar, ellos se asustaron, ambos se cubrieron. -¿Que no estaba trabajando?- pregunto Selene a mi esposo. -¿Que haces aqui Gianna? - dijo Pietro. -Es enserió Pietro, llego a casa y te encuentro, entre las piernas de esta que se decía se MI amiga y eso es lo que me dices ¿Que que hago aquí?- dije tratando de que mi voz no se quebrara. -Gianna escucha...- comienza Selene a hablar. -CALLATE!- grito furiosa- Cállate zorra, que clase de mujer eres, mira que meterte con él marido de tu amiga, no te enseñaron a respetar, de que te sirve el dinero que tengas, si no tienes valores. - Gianna amore, tranquilízate. - Sospechaba esto Pietro- dije entre lágrimas- lo.. lo.. sospeche y me trataste de loca, decías que me amabas y este es tu amor este es el amor que siente por mi... ¿DIME?, por que si es así tu no me amas, quien sabe cuantas veces te as acostado con esta. -Basta Gianna callate- Pietro se levanta y se coloca su ropa interior y se acerca a mi- Cállate no te hagas la víctima todo esto es tu culpa te la pasabas trabajando y estudiando, no podíamos salir como pareja, no estabas para mi- !Paf!- sonó la bofetada que le di, inmediatamente me tape la boca con mis manos ante la sorpresa, Pietro me observaba furioso. -Perra- dijo y se acercó a mi, me tomó por los brazos y me dio una bofetada en cada mejilla y me arrojo al piso, estaba tan asustada ante su reacción, levantó mi rostro y lo observo desconozco al Pietro que se encuentra frente a mi, observo a Selene en la cama, ella tiene su mirada fija en mi y una sonrisa en la cara, que ciega fui digo, Pietro se acerca a mi y me toma por el cabello y me encierra en una habitación, ese día mi corazón se rompió en mil pedazos, cuanta razón tienen los que dicen que si perdonas una vez te lo harán de nuevo... Fin del flashback
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