Traté de cubrir mi cuerpo con la sábana mientras Tom se quitaba la ropa sin dejar de mirarme. Cuando liberó su m*****o, aparté la mirada, no quería saber ningún detalle de su “amigo”, enrollé la tela sobre mi cuerpo y él la rompió como si se tratara de un simple papel. Sujetó mis tobillos, me giró boca abajo y se lanzó sobre mí. Sentí su pene moverse entre mis piernas, muy dura y gruesa, entré en pánico, no quería que invadiera mi cuerpo, comencé a llorar y él aprovechó para meterse en mi interior. —¡Noooo! —grité desesperada, sentía que mi piel estaba a punto de desgarrarse— ¡Sácalo de mí, sácalo! —no había entrado en mi v****a, sino en mi trasero. —¿Por qué quieres arruinar mi placer? —murmuró en mi oído— créeme cuando te digo que tu culo me ha resultado una delicia —enseguida salió de

