Había trascurrido seis meses desde mi conversación con Valeria, cada semana le insistía para que hablara con Hans, pero por alguna razón se negaba hacerlo, siempre obtenía la misma respuesta, un no rotundo con un claro nerviosismo en su voz, así que decidí no insistirle más. Regresé a la universidad para olvidar todo lo que había pasado, a decir verdad, me resultó una buena idea, porque eso me ayudaba mucho a despejar mi mente. Cada cierta noche tenía pesadillas, pero lograba controlarme, escuchaba música clásica con mis auriculares y pensaba en las cosas buenas que viví durante mi infancia y adolescencia hasta quedarme dormida nuevamente. Mis profesores fueron comprensibles, al igual que mis compañeros, no era de tener amigos cercanos en la universidad porque en verdad podía ver en ellos

