Capítulo 8. Después del diamante.

2032 Words
Narra Daniel. Adam me tomó por sorpresa, la verdad no esperaba verlo, creía que saldría con alguien al baile, nunca me tomé la libertad de preguntarle. En el momento en que lo vi al abrir la puerta, además de sorprenderme, sentí algo raro en el estómago, debo admitir que se veía muy bien, como si quisiera impresionar a alguien. Lo que más me sorprendió fue cuando se me ocurrió invitarlo a estudiar en la biblioteca, no sé porqué lo dije, simplemente decidí invitarlo, no era nada malo, pero después pensé que tal vez alguien malinterpretaria las cosas, algo qué no quería en absoluto, yo tenía bien claro lo que quería en ese momento y el romance no venía incluido, no podía pensar en eso, al menos no por el momento. -¿Entonces a qué hora es tú cita?- Me preguntó Hannah, ya que me había pedido ir a su recámara para ayudarle con unas cosas y Daren estaba ocupado, aunque todo fue una mentira y Hannah solo me pidió ir para contarle los detalles de la noche anterior. -Ya te dije que no es una cita- le repetí por quinta vez -¿Qué pensabas cuando lo invitaste?- -Ese es el problema, no lo estaba pensando, solo fue una sugerencia- -Daniel, sé que fue muy difícil lo de Dereck, pero se nota que Adam te quiere, deberías considerar darle una oportunidad- -Hannah, aún no sé si de verdad le gusto, puede ser que estés confundiendo las cosas y ya te he dicho que solo quiero una amistad, no puedo con más- -Bueno, como prefieras, solo prométeme que me contarás tú día- -Claro, te lo prometo- Dije sin remedio. -Bien, pues entonces vete, se te hace tarde- Y así lo hice, me fui de su dormitorio y me dirigí al mío a tratar de arreglarme, no sé por qué pero quería verme bien, quería que Adam tuviera una buena impresión de mí, algo muy raro, tal vez me controlaban con magia esas chicas y yo no lo sabía o tal vez simplemente no quería perder su amistad. Con Mike y Daren tenía una amistad muy buena y ellos sabían que yo estaba para ellos si me necesitaban, pero yo no estaba del todo seguro de que me aceptarían si les contará la verdad, además de que en esos momentos ellos tenían pareja y yo no quería ser el mal tercio, aunque siempre me invitaban. Por otro lado, con Adam empezaba a tener una buena amistad, nos complementabamos por así decirlo, sus amigas tenían cosas que hacer al igual que mis amigos, así que éramos una buena compañía. Antes de salir de mi cuarto me vi en el espejo un par de veces, en serio estaba nervioso y no sabía por qué, solo era ir a estudiar y realizar tareas, aunque la verdad no me faltaban tantas, pero aprovecharía para buscar ese libro donde decía lo del cambio de color de nuestra magia. Entré a la biblioteca y Adam ya estaba ahí, estaba sentado en un rincón, tal vez teníamos más en común de lo que imaginé. Parecía muy concentrado escribiendo, me acerqué tratando de no interrumpirlo, pero pareció que había sentido mi presencia, enseguida volteó hacia mi dirección. Su mirada era algo rara, parecía como si estuviera en un trance o como si viera algo impresionante, entonces claramente no era yo. -¿Todo bien?- Pregunté susurrando en cuanto me senté. -Ah sí, perdón, esque te ves bien hoy- Carraspeo -Parece como si hubieras cambiado algo- -Amm, pues no, solo quise arreglarme un poco, bueno es que tenía algo de tiempo y no sabía en qué aprovecharlo- hablar susurrando era algo extraño, ya que cuando venía aquí literalmente no hablaba, salvo cuando le pedía un libro a la bibliotecaria. -Pues… Te sienta bien- -Oh, pues gracias- Dije y él sonrió para después continuar con su tarea. Al poco rato terminé con la mía y decidí ir a buscar ese libro, le dije a Adam qué no tardaba, qué solo iba por un libro, el solo asintió, en verdad se veía muy concentrado con su tarea, eso me agradaba. -Disculpe- le dije a la bibliotecaria. -Daniel ¿Qué necesitas?- no le iba a preguntar directamente sobre ese párrafo o capítulo, no quería ser tan obvio. -¿Tendrá algún libro sobre los cambios que tienes cuando obtienes el diamante?- -Sí, pero el problema es que todas las copias las están ocupando- En serio tenía mala suerte. -No sé preocupe, gracias de todas maneras- -¿Querías saber algo en específico? Te puedo ayudar si quieres, he leído el libro un par de veces- Fue entonces que recordé algo que también me dijo Hannah. -Amm es solo que hay algunas cosas que he notado que cambian, solo que no sé si sean ciertas- -Vamos afuera, aquí hay que guardar silencio.- Y así tuvimos que salir a la puerta, por suerte no se veía nadie afuera. -Entonces ¿Qué quieres saber?- -Bueno, a veces suelo despertar temprano y extrañamente relajado, eso después de que obtuve el diamante- -Cualquier hada necesita tener la mente serena lo más que se pueda, para poder tomar mejores decisiones, el diamante ayuda a estabilizarte, pero solo muy poco, se nota más cuando duermes porque es un descanso y hablando de las hadas del amor pues mucho más, el amor de por sí es complicado- dígamelo a mí, pensé. -Está bien, le agradezco su ayuda- No estaba del todo seguro de preguntarle. -¿Algo más en lo que te pueda ayudar?- En serio lo necesitaba saber y no quería esperar tanto para el libro. -Hay otra cosa que me preocupa, una amiga me comentó que el color de nuestra magia cambia por otro- -No te preocupes por eso, es algo que suele pasar y no hace ningún mal. No te cambia el don, por si eso es lo que pensabas, eso es imposible- -¿Pero porqué cambia?- -Bueno, suele pasar cuando te gusta otra hada con un tipo de don diferente o a veces cuando piensas mucho en esa hada, por ejemplo si tienes un familiar hada con otro tipo de don y piensas mucho en esa persona por diferentes cuestiones, el color cambia- -Entiendo, gracias por su tiempo- Dije sonriendo un poco. -Está bien, no soy una profesora pero si puedo ayudarles a los estudiantes lo haré y de cualquier forma pasa los siguientes días por aquí para ver si ya entregaron una copia- -Le agradezco- ella asintió y entró de nuevo a la biblioteca, mientras tanto yo estaba intentando reflexionar sus palabras, ahora entendía que a Adam probablemente no le gustaba, tal vez tenía un pariente hada del amor y pensaba en esa persona, tenía que averiguar de cualquier forma, nunca le pregunté si tenía o no parientes hada. Entré de nuevo y Adam ya estaba recogiendo algunas cosas. -Creí que ya no volverías- me susurró con una pequeña sonrisa. -Perdona, me quedé hablando con la bibliotecaria- -Es lo que veo- Dijo mientras terminaba de acomodar sus cosas y yo me quedé observándolo, como si así pudiera averiguar algo, en ese momento quise ser un hada de la mente para saber si yo le gustaba o no. -¿Quieres ir por algo de comer? Muero de hambre- Volteó a verme y yo despabile. -Claro, si quieres, pero…- -Tranquilo, podemos ir a tu habitación si no quieres comer en la cafetería, te ofrecería mi habitación pero mis compañeros de cuarto no son muy ordenados- frunci el entrecejo sin entender. -Que no se te olvide que soy un hada mental Daniel- Dijo sonriéndome y a mí se me subieron los colores, pudo haber leído mi mente minutos atrás y saber que yo estaba averiguando si le gustaba o no. -¿Siempre me lees la mente?- Dije con algo de miedo mientras caminábamos a la salida. -No, solo intentaba averiguar qué se te antojaba comer- y el aire volvió a mis pulmones, al parecer no me leyó la mente mientras lo observaba, pero tendría que tratar de no pensar en eso o en cualquier momento me leería la mente. -Amm, no sé, lo que tú prefieras comer- -Vayamos a la cafetería y allá escogemos- -Bien- Dije con una pequeña sonrisa. Llegamos a la cafetería y les mandé un mensaje a las chicas diciéndoles que iba a comer con Adam y que no le dijeran nada a los chicos, como siempre las chicas se volvieron locas, dijeron que por supuesto me iban a encubrir con lo chicos y que me deseaban mucha suerte. -¿Problemas?- Me preguntó Adam mientras guardaba el celular. -No, todo bien- Dije sonriéndole. -¿Y bien? ¿Qué quieres comer?- Al final pedimos un poco de pasta y trozos de pechuga de pollo, todo sabía muy rico como siempre, pero lo mejor que completo esa comida fue la compañía de Adam, hacia mucho que no me sentía así de acompañado, incluso con los chicos era diferente, nunca me excluían y siempre me metían en las pláticas, en sí la pasábamos muy bien, pero con Adam era diferente, él me ponía una gran atención y al mismo tiempo me hacía sentir cómodo. Entramos a mi recámara y empezamos a comer, pero después Adam inicio una conversación. -Y… ¿Me vas a contar qué le preguntaste a la bibliotecaria?- Me preguntó, pero yo tenía la coartada perfecta y sin mentir. -Le pregunté si habían algunos efectos secundarios qué nos pasaban después de obtener el diamante- -¿Cómo qué?- -Bueno Hannah y yo hemos estado despertando temprano y extrañamente relajados- -¿Y qué te dijo la bibliotecaria?- -Que en efecto los cristales nos ayudan en ese sentido, pero más a las hadas del amor ya que el amor es un tema complicado y hay que tener la mente despejada- -En eso estoy absolutamente de acuerdo- -¿Te has enamorado?- tardó unos segundos en contestar. -Sí- -¿Y te han roto el corazón?- -Sí, muchas veces, pero todo pasa por algo y las peores experiencias te enseñan a crecer, a veces tardas en comprenderlo, pero al final lo haces- Adam me estaba haciendo sentir mejor sin ni siquiera saberlo. -Eres alguien increíble Adam- No supe que me pasó en esos segundos, pero volteé a verle los labios y sentí algo muy raro en el pecho, algo bonito pero al mismo tiempo escalofriante. Rápidamente reaccioné y aparté la mirada. -Adam hay algo que no sé de ti y tengo curiosidad- tenía que cambiar de tema y necesitaba saber esto. -Dime- -¿Tienes padres o familiares hada?- -Sí, mis padres son hadas- Íbamos bien, solo había una pregunta más por realizar. -¿Y son mentales como tú?- -Amm solo mi papá, mi madre es un hada del amor- Entonces caso resuelto, probablemente pensaba en su mamá. -¿Todo bien?- me preguntó ya que me quedé pensativo. -Sí, no es nada, olvídalo- Dije dándole una sonrisa. -¿Tú extrañas a tus padres?- me preguntó. -A veces- Respondí sincero, mis padres me intentaron ayudar en las vacaciones, porque me veían mal y no sabían porqué, pero yo me sentía muy mal para poder hablar con alguien de eso, ni siquiera ellos sabían que era gay y saber que en cualquier momento lo descubrirán me daba miedo. -¿Y tú?- Le pregunté. -Sí, los extraño pero también me gusta estar aquí y ahora que el collar nos permite comunicarnos fuera de la escuela pues ya no me siento tan mal y ellos lo entienden, además, tener buena compañía siempre ayuda- En eso tenía razón, lastima que mi primer año no fue tan lindo como esperaba, pero este año empezaba bien y esperaba que terminara igual del bien. -Sí... Este año pueden ser las cosas muy diferentes, supongo que el diamante hará una gran diferencia ¿No?- -Supongo que sí- Dijo encogiendose de hombros. -Ya no tenemos que preocuparnos por conseguirlo, ahora podemos centrarnos en otras cosas- Dijo volteando a verme y sentí muchos nervios, lo que Adam causaba en mí era muy extraño, desvíe un poco el tema para dejar de pensar en eso. -Es increíble cuántas cosas pueden cambiar después del diamante-
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