La habitación principal está iluminada por la luz que se cuela entre las cortinas. El sol baja lento y pinta todo de un tono dorado que hace que el lugar se vea todavía más tranquilo e irreal. Tengo medio armario abierto, aunque no hay tanto para elegir. Margot, más organizada de lo que esperaba, dejó todo perfectamente doblado y ordenado en su lugar, a vista de que estaremos aquí por un buen tiempo. Pero hoy tampoco quiero lo práctico de siempre, quiero algo que se vea bien, diferente y atrevido. Madi llenó las maletas con todas esas cosas hermosas y me cuesta decidirme. No es que vaya a lucirle a alguien más, solo a mi esposo, pero solo la idea de dejarlo mudo me encanta. Por eso, cuando veo el conjunto que me deja sin aliento, sé que es una buena elección. Lo levanto entre las

