Me mantengo distante porque quiero que Ariel disfrute al máximo la presencia de su familia. Los veo compartir como si la semana anterior ya hubiera quedado olvidada, como si el presente fuera una mejor alternativa, y disfruto de esa sensación. Todos los aquí presentes sabemos lo que estuvo en juego y cómo pudo voltearse al peor escenario. Quizás no sepan los detalles, tampoco los sabrán nunca si de mí depende, pero con todo lo que pasó quedaron bien conscientes de cómo pudo concluir el sacrificio que hizo Ariel. Y es evidente que eligen ser felices por encima de todo. No han dejado de abrazar a Ariel. Madi no se le ha despegado desde que llegaron y su sonrisa radiante ha sido casi cegadora, mucho más después de todo el tormento que vi en sus ojos estos días atrás. Es un alivio verl

