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1305 Words
❝BRUJA.❞ ▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃ BUM. Llamaron otra vez. Dudley se despertó bruscamente. -¿Dónde está el cañón? preguntó estúpidamente. -Volve a dormir, estúpido -respondió Hydra sin despegar la vista de la puerta. Se oyó un crujido detrás de ellos y tío Vernon apareció en la habitación. Llevaba un rifle en las manos y a Hydra le pareció realmente estúpido, estaba segura que su tío no sabia ni usarlo. -¿Quién está ahí? -gritó- ¡Le advierto... estoy armado! Hubo una pausa. Luego... ¡UN GOLPE VIOLENTO! La puerta fue empujada con tal fuerza que se salió de los goznes y, con un golpe sordo, cayó al suelo. Un hombre gigantesco apareció en el umbral. Su rostro estaba prácticamente oculto por una larga maraña de pelo y una barba desaliñada, pero podían verse sus ojos, que brillaban como escarabajos negros bajo aquella pelambrera. El gigante se abrió paso doblando la cabeza, que rozaba el techo. Se agachó, cogió la puerta y, sin esfuerzo, la volvió a poner en su lugar. El ruido de la tormenta se apagó un poco. Se volvió para mirarlos. -Podríamos preparar té. No ha sido un viaje fácil... Se desparramó en el sofá donde Dudley estaba petrificado de miedo. -Levántate, bola de grasa -dijo el desconocido. Hydra rio mientra miraba a su primo que se escondía destras de su madre. -Miedoso... Harry le dio un pisotón para que se callara. -¡Ah! ¡Aquí están Harry, Hydra! -dijo el gigante. -La última vez que los vi eran sólo unas criaturas -dijo el gigante- Harry, te pareces mucho a tu padre, pero tienes los ojos de tu madre y tu, Hydra, eres igual a tu madre, sus ojos, su pelo.. Tío Vernon dejó escapar un curioso sonido. -¡Le exijo que se vaya enseguida, señor! -dijo- ¡Esto es allanamiento de morada! Hydra estaba por preguntarle a aquél hombre de donde conocía a sus padres pero se arrepiento a ver la mirada que le lanzó su tío. -Bah, cierra la boca, Dursley, grandísimo majadero -dijo el gigante. Se estiró, arrebató el rifle a tío Vernon, lo retorció como si fuera de goma y lo arrojó a un rincón de la habitación. Tío Vernon hizo otro ruido extraño, como si hubieran aplastado a un ratón. -De todos modos, chicos -dijo el gigante, dando la espalda a los Dursley- les deseo un muy feliz cumpleaños. Tengo algo aquí. Tal vez lo he aplastado un poco, pero tiene buen sabor. Del bolsillo interior de su abrigo n***o sacó una caja algo aplastada. Harry la abrió con dedos temblorosos. En el interior había un gran pastel de chocolate pegajoso, con «Feliz Cumpleaños, Hydra y Harry» escrito en verde. -¿Quién es usted? -Hydra le dio un pisotón como antes el habia hecho con ella. -Perdonelo no tiene modales, gracias por el pastel -dijo pasando un mechón de su pelo tras ma oreja. El gigante rió entre dientes. -Igualita a Lily, pero es cierto, no me he presentado. Rubeus Hagrid, Guardián de las Llaves y Terrenos de Hogwarts. Extendió una mano gigantesca y sacudió todo el brazo de Harry, para después hacer lo mismo con Hydra. -¿Qué tal ese té, entonces? Pero no diría que no si tienen algo más fuerte. Sus ojos se clavaron en el hogar apagado, con las bolsas de patatas fritas y dejó escapar una risa despectiva. Se inclinó ante la chimenea. Los demás no podían ver qué estaba haciendo, pero cuando un momento después se dio la vuelta, había un fuego encendido, que inundó de luz toda la húmeda cabaña. El gigante volvió a sentarse en el sofá, que se hundió bajo su peso, y comenzó a sacar toda clase de cosas de los bolsillos de su abrigo: una cazuela de cobre, un paquete de salchichas, un atizador, una tetera, varias tazas agrietadas y una botella de un liquido color ámbar, de la que tomó un trago antes de empezar a preparar el té. Muy pronto, la cabaña estaba llena del aroma de las salchichas calientes. Nadie dijo una palabra mientras el gigante trabajaba, pero cuando sacó las primeras seis salchichas jugosas y calientes, Dudley comenzó a impacientarse. Tío Vernon dijo en tono cortante: -No toques nada que él te dé, Dudley. El gigante lanzó una risa sombría. -Ese gordo pastel que es su hijo no necesita engordar más, Dursley, no se preocupe. Hydra rio y le susurro a su hermano que el grandote ya le caía bien. Le sirvió las salchichas a los mellizos  y comieron. -Lo siento, pero todavía sigo sin saber quién es usted -dijo Harry. El gigante tomó un sorbo de té y se secó la boca con el dorso de la mano. -Llámanme Hagrid -contesto- Todos lo hacen. Y como les dije, soy el guardián de las llaves de Hogwarts. Ya lo sabrás todo sobre Hogwarts, por supuesto. -No, nosotros no sabemos... -empezó Hydra. Hagrid parecía impresionado. -Lo lamentamos -dijo rápidamente Harry -¿Lo lamentan? -preguntó Hagrid, volviéndose a mirar a los Dursley-  ¡Ellos son los que tienen que disculparse! Sabía que no estaban recibiendo las cartas, pero nunca pensé que no supieran nada de Hogwarts. ¿Nunca se preguntaron dónde lo habían aprendido todo tus padres? -¿El qué? -preguntó Harry. -¿EL QUÉ? -bramó Hagrid- ¡Esperen un segundo! Se puso de pie de un salto.Los Dursley estaban agazapados contra la pared. -¿Me van a decir que estos muchachos, ¡ellos!, no saben nada... sobre NADA? -Yo sé algunas cosas -dijo- Puedo hacer cuentas y todo eso, pero Hydra es la más inteligente de la clase. Pero Hagrid simplemente agito la mano. -Me refiero a nuestro mundo Tu mundo. Sus mundi. Mi mundo. El mundo de sus padres. -¿Qué mundo? -¡DURSLEY! -Hagrid, enfurecido, contempló a los hermanos. -Pero ustedes tienen que saber algo sobre su madre y su padre. Quiero decir, ellos son famosos. Ustedes son famoso. -¿Cómo? ¿Nuestros padres eran famosos? ¿En serio? -No sabían... no sabían... -Hagrid se pasó los dedos por el pelo- ¿De verdad no saben lo que ellos eran? De pronto, tío Vernon recuperó la voz. -¡Deténgase! -ordenó- ¡Deténgase ahora mismo, señor! ¡Le prohíbo que les diga algo! -¿No se lo han dicho? ¿No le han hablado sobre el contenido de la carta que Dumbledore les dejó? ¡Yo estaba allí! ¡Vi que Dumbledore la dejaba, Dursley! ¿Y se la han ocultado durante todos estos años? -¿Qué es lo que nos han ocultado? -dijo Harry. -¡DETÉNGASE! ¡SE LO PROHÍBO! -rugió tío Vernon aterrado. Tía Petunia dejó escapar un gemido de horror. -Voy a romperles la cabeza -dijo Hagrid- Harry debes saber que eres un mago y tu Hydra una bruja. Se produjo un silencio en la cabaña. -¿Que soy qué? -dijo Harry. -¿Una bruja? -preguntó incrédula Hydra. -Un mago y una bruja -respondió Hagrid- Y muy buenos, debo añadir, en cuanto se hayan entrenado un poco. Con unos padres como los de ustedes ¿qué otra cosa podían ser? Y creo que ya es hora de que lean la carta. Hydra agarro la carta que tenia su nombre. «Señorita H. Potter, El Suelo de la Cabaña en la Roca, El Mar». Sacó la carta y leyó: COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA Director: Albus Dumbledore (Orden de Merlín, Primera Clase, Gran Hechicero, Jefe de Magos, Jefe Supremo, Confederación Internacional de Magos). Querida señorita Potter: Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en el Colegio Hogwarts de Magia. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios. Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de julio. Muy cordialmente, Minerva McGonagall Directora adjunta
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