❝CONFÍA EN MI.❞
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La mañana siguiente Hydra se despertó antes que sus compañeras de cuarto.
Se ducho y cambio para salir a verificar lo que había visto en el recuerdo del diario.
Cuando encontro la serpiente en la canilla salio en rumbo al Gran Comedor a buscar a su hermano.
-Necesito la capa -dijo la pelirroja llegando a él, Hermione y Ron la miron atentamente.
-Bueno -dijo Harry.
-¿No le vas a preguntar para que la quiere? -inquirió Ron con la boca llena.
-No. La capa es de los dos, Lily puede hacer lo que quiera con ella.
Hydra le regalo una mirada de triunfo a Ron.
-La necesito ahora, Haz.
Harry terminó de desayunar rápidamente y llevo a Hydra hasta la sala común de Gryffindor, mejor dicho hasta el retrato por donde se entra a la sala común.
La obligo a esperar afuera y que se tapara los oidos cuando el dijo la contraseña, para despues aparecer con la capa doblada bajo el brazo.
La pelirroja le agradecio y salio rumbo a su sala común para guardar la capa en su baúl hasta la noche.
Al terminar de guardar la capa y bajar para acostarse en los sillones se encontro con Cygnus.
-¿Que haces? -preguntó el chico cuando ella se tiro a su lado.
-¿Que no es obvio? ¿No tendrás que usar gafas como Harry?
-No, me refiero a que haces de... ¿Te pasa algo, Dra? Te noto bastante rara hoy.
-Absolutamente nada, Cyg. Estoy perfecta.
-¿Me lo seguras? -preguntó el chico Lestrange inclinandose para quedar más cerca de su amiga.
-Te lo aseguro -afirmo.
-¿Que hacen? -se escucho una nueva voz, era de Draco.
Cygnus rápidamente volvió a su lugar y tomo el libro que antes habia estado leyendo para ocultar su cara.
Draco miro a la pelirroja buscando una explicación pero esta solo se encogió de hombros.
-Estábamos hablando.
-¿Sobre que? ¿Y por que tan cerca? -preguntó sentandose al lado de Hydra.
La pelirroja copió a su amigo y se acercó hasta su cara, para luego susurrar:
-Cosas de tu primo y yo -dijo finalmente dejandole un beso en la mejilla para después hacer lo mismo con Cygnus y salir de la sala común.
-¿Me acaba de dar un beso? -preguntó Draco todavía atontado.
Cygnus lo miro mal para luego irse hasta su dormitorio.
-¿Te enojaste conmigo, primo? -preguntó gritando para que lo escuchara- ¿Que hice ahora?
. . .
Cuando la noche llego Hydra busco la antigua capa de su padre y se la puso para salir sin quien nadie la molestara. Fue una suerte acordarse de llevarla ya que se cruzo con algunos prefectos.
Al llegar al baño de Myrtle la llorona, la pelirroja se despojo de la capa y la guardo en su mochicla.
Se acerco al lavabo y busco el grifo que tenia la serpiente.
-Abrete -dijo en pársel tal y como Tom se lo había mostrado en su recuedo, el lavabo se hundió, dejando a la vista una tubería grande.
No habia encontrado un hechizo para bajar y no queria preguntarle nada a Cygnus por miedo de que preguntará para que lo queria.
Asi que se dejo caer por la tuberia.
Era como tirarse por un tobogán interminable, viscoso y oscuro. Podía ver otras tuberías que surgían como ramas en todas las direcciones, pero ningunaera tan larga como aquella por la que iba, que se curvaba y retorcía, descendiendo súbitamente. Calculaba que ya estaban por debajo incluso de las mazmorras del castillo, la tubería tomó una dirección horizontal, y cayó del extremo del tubo al húmedo suelo de un oscuro túnel de piedra, lo bastante alto para
poder estar de pie.
-Esto genial, pero muy sucio -susurro para ella misma al mirar los muros llenos de barro.
-¡Lumos! -le ordenó la pelirroja a su varita.
Al doblar sigilosamente otra curva, vio delante una gruesa pared en la que estaban talladas las figuras de dos serpientes enlazadas, con grandes y brillantes esmeraldas en los ojos.
-Por Salazar, esto es tan hermoso -dijo estirando la mano para tocar las serpientes- Apreté -ordenó en pársel.
Las serpientes se separaron al abrirse el muro. Las dos mitades de éste se
deslizaron a los lados hasta quedar ocultas, Hydra entro.
Se hallaba en el extremo de una sala muy grande, apenas iluminada. Altísimas columnas de piedra talladas con serpientes enlazadas se elevaban para sostener un techo que se perdía en la oscuridad, proyectando largas sombras negras sobre la extraña penumbra verdosa que reinaba en la estancia, era un sueño para cualquier Slytherin, la pelirroja tenia que admitir Salazar tenia estilo.
Al llegar al último par de columnas, vio una estatua, tan alta como la misma cámara, que surgía imponente, adosada al muro del fondo. Era Salazar, asi que, aparte de estilo también tenia bastante ego. Seguramente hubiese sido un abuelo encantador.
Hydra busco en su mochila el diario de Tom.
¡Hey, Tom! Estoy en la cámara. Esto es tan genial.
Hola Hydra, aprecio mucho que te haya gustado el lugar ¿Reconociste la estatua de Salazar?
Obviamente que si, tampoco es como si pasara desapercibida. Hasta un tonto la reconocería.
Te voy a contar un secreto. La boca de Salazar puedo abrirse antes los herederos de Slytherin.
¿Lo intentaste? ¿Que fue lo que paso?
Me conto sus mejores secretos, la creación de Hogwarts, los mejores hechizos nunca antes vistos. Por eso fue que llegue a ser el mejor de mis tiempos.
¿Dices que habla solamente con sus herederos? ¿No hay alguna posibilidad conmigo?
Hay una, pero no creo que te guste, Hydra.
¿Cual es?
Podria usurpar un rato tu cuerpo y hablar con él, luego te diria lo que el me dijo.
¿Y por que no me cuentas lo que él te dijo a ti?
Dicen que le cuenta a cada uno diferentes cosas según su capacidad. Y por lo que me hablaste, creo que a ti te va a contar muchas más cosas que a mi.
¿Y... dejarte usurpar mi cuerpo traeria alguna consecuencia?
Ninguna, Hydra. Confía en mi.