— Intenta coger el ramo de flores— me dice Elizabeth, quien coge mis manos sin dejar de sonreír, su cabello estaba totalmente recogido por el velo que caía detrás de su espalda. El vestido le queda hermoso, es el vestido soñado por Elizabeth y está radiante, apuesto que es el mejor día de su vida por la deslumbrante sonrisa que tiene dibujada en su rostro desde que había entrado al salón de la mano de mi hermano o mejor dicho desde que ingresó a la iglesia horas atrás—. Y sí no lo haces, tengo uno de repuesto pero tú serás la próxima en casarte. Rodé los ojos y ella soltó una estruendosa risa. Mi hermano apareció detrás de ella y la abrazó por la cintura para luego besar su mejilla, me percaté de aquel familiar brillo alegre en sus ojos y en los de mi mejor amiga, ambos están muy enamorad
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