CHARLOTTE Finalmente, debo apartar mi vista de sus manos entrelazadas, omitiendo la opresión que sentía en el pecho. Aclaro mí voz para centrar mis ojos en los suyos, en esos hermosos ojos café que de vez en cuando solían quitarme el sueño como hacía dos años atrás, y ahora iban al lado de unos ojos que no eran los míos. No puedo evitar sentirme desilusionada y comprobar que la herida no había sanado, ahora parecía volver a abrirse con solo verlo. Mi pulso tiembla e intento no desmoronarme cuando acorta la distancia entre nosotros para saludarme. Sonríe, sin embargo su sonrisa no llega a sus ojos y tampoco enseña su dentadura, lo conocía y sabía que estaba fingiendo. Aquello me hace pensar que no esperaba verme de vuelta. — Hola— saluda y coloca su mano en mi brazo. Bombón. — Hola, A

