2 años después. CHARLOTTE Nathan, mi compañero de trabajo, finalmente me eleva por el aire y después de algunos segundos me deja en el suelo lentamente a la vez que la melodía termina. Sus ojos grises hacen contacto con los míos y después escuchamos como aplauden nuestras alumnas, él esboza una sonrisa y me abraza para después depositar un beso en mi mejilla. Siento como me sonrojo al ser el centro de atención, entonces Nathan comienza a cantar el feliz cumpleaños y tengo que cubrirme la cara. Jamás había sabido que cara poner, lo siguen los demás profesores y algunas de mis alumnas corren a abrazarme. En estos años la academia era lo mejor que me había pasado, había conocido gente llena de luz, ese tipo de personas que son difíciles de encontrar. Había dejado de estudiar al darme c

