Una vez dentro del coche, el frío disminuye gracias a la calefacción, el transcurso hacia el centro comercial es silencioso, ninguno de los dos dice palabra alguna y para mí está bien. Es un silencio cómodo, escucho la impresionante voz de Sia cantar a través de los parlantes, una voz tan dulce, perfecta y...algo rota. Finalmente, llegamos. Aiden toma mi mano antes de cruzar la calle, nos detenemos al frente de un local donde hay trajes formales, frunce el ceño y reprimo una risa, ya que yo tampoco quiero usar un estúpido vestido rojo. — ¿Y si mejor nos quedamos en mi casa? Viendo una película en Netflix, recostados sobre el sofá y tapados con una manta— musita con una sonrisa situada en sus labios, la manera en la que me miraba me daban ganas de aceptar su tentadora propuesta, pero par

