CHARLOTTE Me alejo de él rápidamente, al hacerlo, sus grandes ojos café me miran confusos. ― Tienes que irte, alguien puede entrar y verte― susurro con la respiración agitada. Aiden sonríe aliviado al ver que no era para rechazarlo, sino para que se vaya, ya que si llegaban a descubrirlo podrían reprocharle por entrar sin permiso y molestar al paciente, en este caso yo. Pero su presencia lo que menos hacía era molestarme, al contrario, tenerlo a mi lado solo me facilitaba todo lo que estaba pasando. ― Nadie vendrá, tranquila― dice sonriente, noto brillar sus pozos café y aquello me reconforta un poco a pesar de todo lo sucedido recientemente. ― ¿Cómo estás tan seguro de ello? ― le cuestiono en tono de reproche, mientras me acomodo con suavidad en la camilla. Aiden niega la cabeza di

