CHARLOTTE La noche anterior me había desvelado estudiando para el examen de filosofía que sería el próximo lunes. Pero el día de hoy, sábado, habíamos decidido con Aiden asistir al compromiso de su padre y su madrastra. Por lo tanto, adelanté mis estudios y porque era una de las materias con las que no teníamos muy buena relación por así decirlo. Saludo a la señora Crowell que está situada detrás del escritorio con su habitual coleta y los anteojos de cristal, los extremos de sus ojos turquesas se arrugan y le dan la bienvenida con una amable sonrisa en cuanto me ve llegar. —¡Hola querida!— saluda, a la vez que bebe un sorbo de su apetitoso café n***o—. Has llegado demasiado temprano, quince minutos antes, todavía no hay nadie pero si quieres pasar, puedes hacerlo. Asiento con una son

